El Sol podría estar entrando en un periodo extendido de calma

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Sol

Investigadores de los Estados Unidos pueden haber descubierto más pruebas de que el Sol está entrando en un periodo extendido de actividad tranquila, uno como no se ha visto desde el siglo XVII. El impacto que esto puede tener en el clima apenas se conoce pero serían buenas noticias para los satélites de comunicaciones, los cuales evitarían los dañinos impactos del clima espacial.

Los científicos han sabido desde hace tiempo que la actividad magnética del Sol varía a lo largo de ciclos de aproximadamente 11 años. Una mayor actividad magnética lleva a más “manchas solares”, o zonas oscuras visibles en la superficie solar. Estas manchas solares son regiones donde las líneas de campo magnético se retuercen debido a una rotación diferencial en las capas exteriores del Sol.

Las manchas solares particularmente violentas pueden dar como resultado una súbita liberación de energía magnética en forma de llamaradas solares, las cuales causan que se viertan protones y electrones al espacio. Algunas de estas partículas pueden alcanzar el cinturón de radiación de Van Allen de la Tierra – la región externa del campo magnético de la Tierra – donde se aceleran a velocidades que se aproximan a la de la luz. Durante el máximo solar, cuando el número de manchas solares están en su pico, la abundancia de partículas en el cinturón de radiación pueden convertirse en un peligro real para los satélites que allí residen.

Calma extendida

Esperábamos alcanzar el siguiente máximo solar alrededor de 2011–2012. No obstante, los expertos en clima espacial se han visto sorprendidos los últimos años al tener que informar de las pocas señales del número de manchas solares que se han observado desde el último mínimo solar en 2006. Esto ha llevado a algunos científicos espaciales a predecir que estamos yendo hacia otro periodo prolongado de actividad tranquila de manchas solares, el último de los cuales se observó entre 1645 y 1715 en un periodo conocido como “Mínimo de Maunder”.

En su última investigación, Sarah Gibson del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) en Colorado y sus colegas se centraron en otro proceso mediante el cual el Sol descarga energía. Observaron los flujos de menor energía del plasma que transporta protones y electrones hacia la Tierra a un ritmo más constante que las tormentas asociadas con las manchas solares. Los científicos habían pensado anteriormente que estos flujos desaparecían en gran parte durante periodos de actividad tranquila de manchas solares.

Los investigadores encontraron que el efecto del Sol en los cinturones de radiación de Van Allen era tres veces mayor en 2008 que el efecto registrado en 1996 durante el anterior mínimo solar. El resultado fue una sorpresa dado que el actual mínimo solar tiene menos manchas solares que cualquier mínimo de los últimos 75 años.

La fuerza es un signo de debilidad

Gibson dijo a physicsworld.com que podría ser que la actual “debilida del Sol” fuese resultado de unos flujos solares reforzados. Esto se debe a que durante el máximo solar, cuando aparecen en abundancia manchas solares, el fuerte campo magnético solar actúa para contener los flujos solares. No obstante, cuando la actividad solar es muy tranquila, esto es una señal de que está significativamente debilitado y puede permitir que flujos solares más fuertes escapen a través de los “agujeros coronales”. “El viento solar puede impactar en la Tierra como una manguera cuando no hay virtualmente manchas solares”, comenta.

Los flujos solares particularmente fuertes de 2008 podrían, de acuerdo con Gibson, ser otro signo de que el Sol está en un estado inusualmente débil en este momento. El estudio también genera cuestiones sobre cómo los flujos pueden haber afectado a la Tierra en el pasado cuando el Sol pasó por largos periodos de baja actividad de manchas solares.

Steven Schwartz, físico atmósferico y espacial del Imperial College de Londres concuerda en que el clima espacial y los modelos climáticos podrían beneficiarse de una mejor comprensión de la actividad magnética del Sol y su impacto en la Tierra. “Esta investigación demuestra que aunque sabemos mucho sobre el Sol y su impacto en la Tierra, aún hay elementos importantes que no comprendemos completamente”, dijo.

En términos de amenaza actual para los satélites procedente del clima espacial, estos últimos hallazgos pueden ser buenas noticias para las compañías de satélites de comunicaciones que temen que temer que las coass puedan haber “ido demasiado bien” en los últimos años. Dado que las condiciones de clima espacial para los satélites se suponían excelentes, ha habido poca seguridad de que la tecnología aún pudiera funcionar con unas condiciones más hostiles cuando nos acercamos al siguiente máximo solar. “Esta tecnología logró superar el pico de este flujo solar, el cual ahora está amainando, por lo que debería estar en buen estado cuando se incremente la actividad de llamaradas solares”, dijo Doug Biesecker, científico climático espacial en NOAA.



Autor: James Dacey
Fecha Original: 23 de septiembre de 2009
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