La Ciencia en España no necesita tijeras

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No al recorte

Hace unos días comentábamos la campaña puesta en marcha por Javi Pélaez a través de las redes sociales Twitter y Facebook para protestar en contra del recorte en los presupuestos del estado asignados a ciencia.

Estos recortes, dependiendo de la fuente consultada, oscilan entre un 30 y un 15 por ciento con respecto al ejercicio de 2009. Estamos en crisis, la palabra de moda, y todo el mundo mira el bolsillo. El estado no va a ser menos y se aprieta el cinturón, todos debemos ser solidarios en la situación actual, ¿por qué la ciencia iba a ser menos? Por una simple razón, la ciencia no sólo puede, sino que debe sacarnos de la crisis. Así parecía intuirlo el gobierno cuando apostaba por un cambio en el modelo productivo, dejando atrás los tiempos de pandereta y pelotazo, creando un Ministerio de Ciencia y comunicando en cada comparecencia que España invertiría en I+D+i para fortalecer su posición económica interna y mundial.

Suena bien, ¿verdad? Lástima que a la primera oportunidad que han tenido para demostrar este compromiso con la inversión en Ciencia y Tecnología, el resultado haya sido nefasto. No sólo no se aumenta, ni se mantiene, sino que sufre unos dolorosos recortes que azotarán a centros tan importantes como el CSIC, el Instituto de Astrofísica de Canarias, CIEMAT, FECYT y otros centros punteros de investigación españoles.

Hace 10 años, Irlanda decidía apostar por la inversión en tecnología y la educación para incrementar la capacidad económica del país. Hoy los irlandeses han pasado del vagón de cola europeo, junto a España, a una cómoda situación de fuerte crecimiento en la que las exportaciones basadas en desarrollo científico-tecnológico superan el 40%. Esto debería hacer reflexionar, y es que cada euro invertido en ciencia, a largo plazo, supondrá un ingreso en las arcas nacionales multiplicado.

Pero aquí está el problema, largo plazo, qué risa me da… Los gobiernos se caracterizan por considerar el largo plazo 4 años, lo que dura una legislatura. Más allá hay una especie de agujero negro del que nada se sabe, una suerte de censura cósmica que nos impide ver más allá. Unas propuestas cortoplacistas nos han llevado donde estamos, y el cambio en el modelo económico no se llevará a cabo en dos años, ni en tres… ni en una legislatura.

Con becas y contratos de mil euros, no formaremos investigadores de primer nivel. Con instalaciones tercermundistas noo atraeremos a los grandes genios para que vengan a investigar a España. Seguiremos como hasta ahora, poniendo ladrillos, vendiendo paella, y dejando que otros inventen mientras nos quejamos de nuestra suerte.

Los que me conocen saben que no soy amigo de las “manifestaciones de salón”, y la política me resbala bastante. Pero cuando vi la propuesta de Javi, pensé que merecía la pena elevar una queja. ¿Para qué? Al menos, para que se nos oiga. Esta protesta no sé si servirá para cambiar algo, pero el hecho de que se haya generado debate nacional en las más altas instituciones y medios de comunicación con la Ciencia por medio, ya debe ser un motivo de esperanza. Esto no es el final, sólo el principio.

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