La guerra de dos mundos de Sergio L. Palacios

La guerra de dos mundos

Ficha Técnica:
Título: La guerra de dos mundos
Autor: Sergio L. Palacios
Editorial: Robin Book
Páginas: 248 páginas
ISBN: 84-96924-32-1
Precio: 16 €

Ha sido una larga travesía por el desierto hasta que he logrado hacerme con un ejemplar de “La guerra de dos mundos”. Tras casi un año de búsquedas y manías varias, por fin, gracias a su autor Sergio L. Palacios que muy amablemente me ofreció un ejemplar (con preciosa dedicatoria incluída), he podido disfrutar de esta pieza indispensable para cualquier aficionado a la ciencia, y a la ciencia-ficción, por supuesto. Mil gracias a Sergio por su interés en hacerme llegar su obra, que no ha sido tarea fácil (mensajeros mediante), por otra parte.

En la línea habitual, antes de la reseña propia del libro, una breve introducción del autor. Para muchos de vosotros el nombre de Sergio Palacios no es desconocido, su genial blog Física en la Ciencia Ficción es un referente en el mundillo científico hispano, aparte de haber aparecido recientemente en Ciencia Kanija como compañero ponente en las charlas sobre Blogs&Ciencia en Cosmocaixa hace un mes escaso.

Sergio Palacios, Licenciado en Física por la Universidad de Cantabria y Doctor en Física por la Universidad de Oviedo es un reputado científico, con publicaciones en diversos campos como óptica o magnetismo, en algunas de las revistas más prestigiosas del campo como Physical Review E, Physical Review B, Optics Letter o IEEE Photonics Technology Letters. Junto a su labor investigadora desde 2004 imparte en la Universidad de Oviedo una innovadora asignatura titulada Fïsica en la Ciencia Ficción, germen del libro que tengo ahora entre manos. Científico, profesor, divulgador, escritor, blogger… no hay duda de que Sergio vive la ciencia con pasión, y tratar de transmitirla con el mismo entusiasmo.

Sinopsis:

Cómo enseñar y aprender Física de la forma más amena: con los cómics y el cine de ciencia ficción.

En este libro, el profesor universitario Sergio L. Palacios recorre los intrincados recovecos de la Física de una manera amena, divertida, diferente y, sobre todo, original. Sin hacer uso en absoluto de las siempre temidas ecuaciones (solamente aparece, y en una única ocasión, la célebre E=mc2 en todo el texto) y mediante el empleo de un lenguaje moderno, claro y sencillo en el que abundan los dobles sentidos y el humor, el autor aborda y analiza con la ayuda de películas de ciencia ficción todo tipo de temas científicos, muchos de ellos de gran actualidad, como pueden ser el teletransporte, la invisibilidad, la antimateria, los impactos de asteroides contra la Tierra, el cambio climático y muchos más.

¿Podríamos disponer de un arma que fuese capaz de disparar proyectiles a la velocidad de la luz? ¿Cómo esquivaríamos las balas? ¿Con qué dificultades técnicas se encontraría un alienígena que viajase hasta la Tierra a bordo de un platillo volante? ¿Desaparecerá la Tierra cuando se generen agujeros negros en los grandes aceleradores de partículas que estamos construyendo? Estas preguntas y muchas otras que, a buen seguro, en más de una ocasión se te han ocurrido pero no sabías a quién formular, encuentran respuesta en este delicioso y sugerente libro al alcance de todos los públicos, con o sin preparación científica. Nunca más volverás a pensar que la física está al alcance únicamente de los empollones, los frikis o los genios despistados.

En La guerra de dos mundos, su primer libro de divulgación, el autor lleva a cabo un repaso a una gran variedad de temas científicos y conceptos físicos que muy bien podría constituir un curso tradicional de física. El material se organiza bajo la forma de breves artículos de carácter monográfico e independientes entre sí, de manera que el lector puede leer el texto siguiendo el orden que prefiera. En ellos se puede descubrir entre líneas un enfrentamiento constante, una guerra permanente entre dos mundos: el real, donde imperan las leyes de la física y el imaginario y maravilloso mundo de la ciencia ficción.

Ya se os está haciendo la boca agua, ¿verdad? Debo reconocer que el libro no es el que yo esperaba. Esperaba un análisis más profundo y detallado de los aspectos a tratar. Una minuciosa disección de cómo y por qué no es posible crear un sable láser, de la dudosa utilidad de un arsenal nuclear como reactivo solar o mil datos más interesantes y curiosos de los que somos testigos en cada obra de ciencia-ficción. Sin embargo, Sergio ha superado mis expectativas con un libro mucho más generalista y divulgativo. ¿Creías que sólo los anglosajones escribían buenos libros divulgativos sobre ciencia y ciencia-ficción? Tranquilo, Mr. Palacios al rescate. ¿No tienes ni idea de física? ¿La última vez que viste una ecuación aún escuchabas cassettes en tu walkman? No te preocupes, en este libro sólo aparece la famosa E=mc2 y simplemente a modo orientativo.

Este no es un libro para aprender ciencia, al menos no en el sentido formal. Es un libro para enseñar ciencia, para motivar hacia la ciencia; un punto de partida para demostrar cómo la enseñanza y la divulgación de una materia considerada como árida puede hacerse de forma amena sin perder calidad. Cuando lo lees en solitario te deja la cabeza hirviendo con ideas que te gustaría comentar. ¿Por qué no se ha tenido esto en cuenta? ¿Y si tomásemos la suposición Y en vez de X? Sin duda una herramienta fabulosa para crítica entre los alumnos. Muy hábilmente Sergio nos coloca la zanahoria de los cómics, las películas, nuestros superhéroes favoritos, los libros que nos atraen, para llevarnos a su terreno y sin que nos demos cuenta ir introduciendo en nuestra mente conceptos físicos tanto cotidianos como avanzados. Separado en 37 capítulos independientes y con un lenguaje llano, simple, refrescante sin entrar en complejidades y tratando de acercarse al lector (parece que estás tomando una caña con él) va poco a poco dándonos pinceladas de cómo es el mundo que nos rodea y cómo funciona.

El hecho de estar dividido en 37 apartados de aproximadamente 4-8 páginas de media hace que leer el libro sea como comer pipas. Vas pasando de uno a otro prácticamente sin darte cuenta, absorbido por la fluidez y agilidad del escrito (de hecho a punto estuve de pasarme la parada de metro alguna que otra vez). De sables láser a antimateria, viajes supralumínicos o al interior de la Tierra, superhombres con superpoderes físicamente imposibles, y mil y una historias más dignas de ser contadas y leídas.

No quiero dejar pasar por alto el aspecto el aspecto de pensamiento crítica y racional inmerso en el libro. Tras leerlo empezaremos a mirar a nuestro alrededor con otros ojos, más críticos, más científicos. ¿De verdad eso es posible? ¿Podría lograrse en un futuro? ¿Qué supondría el hecho de que fuese cierto? Preguntas a las que tendremos que buscar respuesta, como comentaba antes, un punto de partida hacia el conocimiento.

Sergio hizo especial hincapié en que quería una crítica sin tapujos, así que aquí va también los aspectos que creo mejorables en el libro. Los dos aspectos principales son la extensión del libro, algo menos de 200 páginas eliminando introducciones y anexos varios, el cual queda muy corto aunque finaliza con un esperanzador ¿Continuará…? junto a los temas tratados, lo cual va un poco en consonancia con lo anterior. Posiblemente se podrían haber tratado miles de temas y cada uno tendríamos una lista de nuestros favoritos, entiendo que problemas editoriales por limitación de páginas han dejado el libro algo más escaso de lo deseable.

Otro punto a mejorar es la ilustración del interior. Prácticamente tenemos cada capítulo ilustrado con un par (o más) de imágenes referentes al texto. No obstante son imágenes pequeñas, en una pobre calidad y en blanco y negro. Teniendo en cuenta la temática creo que podría haberse sacado más fruto de esto. Caso aparte son los gráficos o explicaciones, totalmente ausentes y tal vez si no imprescindibles sí que convenientes en algunos capítulos.

Por último señalar las frases de cierre de los capítulos sexto y décimo… ¡Ay! qué dolor leerlas. ¡No me deje preguntas en el aire cuya respuesta ya conoce Profesor Palacios!

Para finalizar esta entrada, una entrevista con el autor. Sergio muy amablemente aceptó responder (en tiempo récord) a un cuestionario sobre distintos aspectos de su libro y la ciencia en general.

Sergio Palacios

Este libro nace a partir de una asignatura, Física en la Ciencia Ficción, para llevar de una forma amena la ciencia a tus alumnos. ¿La ciencia es aburrida o se imparte de forma aburrida?

Yo creo que la ciencia no es aburrida, pero mi opinión es muy subjetiva, ya que soy un profesional de la ciencia, un científico. Si le haces la misma pregunta a otra persona, puede que te conteste lo contrario, que la ciencia es un tostón insoportable. De hecho, la sociedad muestra un interés muy escaso por los asuntos referentes tanto a la ciencia como a la tecnología. En la última encuesta llevada a cabo por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), se refleja que únicamente el 9,6 % de la población española se muestra interesado por los temas científicos. Un 65,5 % piensa que el nivel de educación científica que han recibido es bajo o muy bajo. Hay que tener mucho cuidado y ser cautos a la hora de analizar las causas de estos fenómenos, pero estoy seguro de que algo tiene que ver la forma de enseñar ciencia, de impartir las asignaturas de ciencia. Y no hablo sólo de los colegios y de los institutos, sino también de la universidad, que es donde yo imparto la asignatura de Física en la Ciencia Ficción. Los países anglosajones, por ejemplo, ya se dieron cuenta de esto hace años y decidieron introducir la ciencia ficción y el cine como herramientas didácticas a la hora de enseñar ciencia a sus estudiantes. Los profesores deberíamos de estar mucho más preocupados de motivar y estimular a nuestros alumnos a aprender por sí mismos que de descargar nuestros conocimientos en sus cuadernos, volcándolos allí como si fuésemos la hormigonera que deposita el cemento en el camión de turno. La conclusión de todo lo anterior es que, efectivamente, sí, la ciencia se imparte de forma aburrida, en general. En España hay muy buenos profesores, pero no resultan tan buenos como estimuladores, como provocadores de ansia por el conocimiento en sus estudiantes.

De las aulas a las imprentas, ¿cómo surgió la idea?

En 2003 cayó en mis manos un libro titulado “De King Kong a Einstein: la física en la ciencia ficción”. Sus autores, Manuel Moreno Lupiáñez y Jordi José Pont impartían una asignatura en la UPC llamada “Física i ciència ficció”, donde enseñaban física con ayuda del cine y la literatura de ciencia ficción. El libro me fascinó al instante. Fue como encontrar de repente lo que siempre me había preguntado y nunca me había atrevido a responder. Estos dos señores se dedicaban a desmontar con argumentos científicos muchas de las escenas que se ven en las películas de ciencia ficción. Y además se lo enseñaban en clase a sus estudiantes, que agotaban la matrícula oficial casi al instante mismo de abrirse. Fue como una revelación. Después de esto, me puse manos a la obra yo mismo y elaboré un programa de contenidos similar, en el que además incluí una parte de física relacionada con los fenómenos que observamos en la vida cotidiana. A continuación, le propuse la idea al vicerrectorado de mi universidad, una asignatura de libre configuración que denominé (con una gran guasa por mi parte, lo confieso) “Física para andar por casa y estar en la Luna”. Por razones de imagen, de esa imagen habitualmente rancia de la universidad, no se aceptó su título. Lo cambié, pues, por uno mucho más aséptico y más digno de una institución centenaria como la universidad, donde a veces importa mucho más la forma que el contenido. Y así nació “Física en la Ciencia Ficción”, que comencé a impartir en el curso 2004-2005. En el año 2006 decidí ir más allá del aula y llevar los contenidos de la asignatura a Internet. Surgió así mi blog, que se denomina exactamente igual que la asignatura.

Desde una perspectiva del público de ciencia aburrida, ¿te fue difícil encontrar a alguien que quisiera editar este libro?

El blog empezó a tener una cierta difusión y al cabo de un año más o menos de su inauguración, recibí un correo electrónico de una editorial interesada en publicar los contenidos en forma de libro de divulgación. Unas semanas después recibí otra propuesta similar, que fue la de Robinbook, por la que al final me decidí. Así que no fue demasiado difícil. Yo nunca propuse mi material a ninguna editora. Ellas vinieron a mí. En ese sentido, tuve suerte, mucha suerte.

¿Estudiar la ciencia desde la ciencia-ficción, hace que pierda rigor?

Ah, la palabra mágica. El rigor. Si el rigor es llenar la pizarra de tu aula de ecuaciones, entonces estoy de acuerdo en que se pierde parte del rigor. Pero de eso no tiene la culpa la ciencia ficción. ¿Pierde el rigor un profesor de la facultad de medicina cuando explica la fecundación del óvulo si no escribe las ecuaciones de la dinámica de fluidos y el número de Reynolds para describir la forma en que se propulsa el espermatozoide por el líquido seminal? El rigor se puede perder de muchas formas, con ciencia ficción o sin ella. Es cierto que me han acusado en alguna ocasión, algún colega más o menos desquiciado, de “endulzar”, de “quitarle el esfuerzo, el sudor y sangre”, que se debe pagar por estudiar física, es decir, de quitarle ese rigor del que hablas en tu pregunta. Llevo 20 años dando clase en la universidad y aún no entiendo esa postura de algunos necios, ese regodeo, ese disfrute por hacer que las cosas resulten complicadas, por buscarle cinco pies al gato cuando resulta evidente que sólo posee cuatro. ¿Acaso no es la meta de la ciencia explicar el universo de la forma más sencilla posible? ¿Por qué malgastar un aumento de la entropía del universo sudando sangre para aprender, si se puede ahorrar energía en el esfuerzo? Basta ya de acusar de falta de rigor y más investigar en nuevas técnicas y métodos de enseñanza. Mucho más importante que las ecuaciones y el rigor matemático es entender los conceptos. Sin conceptos no tienen sentido las ecuaciones. ¿Acaso alguien conoce la ecuación de la primera ley de Newton? Pues a pesar de ello, mucha gente no entiende lo que trata de expresar dicha ley y sigue pensando que para que un cuerpo mantenga un estado de movimiento se necesita una fuerza. Por otro lado, resulta muy conocida la expresión matemática de la segunda ley de Newton (F = m a) y resulta que tampoco se suele entender. Mucho rigor, pero al final, el resultado es el mismo. Por cierto, me he olvidado del rigor al escribir la ecuación, pues no resulta válida cuando la masa del cuerpo varía con el tiempo. ¿Y ahora, qué?

Centrémonos en La guerra de dos mundos. Su subtítulo es: “El cine de ciencia ficción contra las leyes de la física”. ¿Está la ciencia-ficción en guerra con la ciencia?

No es que la ciencia ficción esté en guerra con la ciencia. Lo que pasa es que en el libro me he centrado casi exclusivamente en las meteduras de pata científicas que se cometen en la ciencia ficción. Esos errores tienen diversas causas. Unas veces se deben a exigencias del guión en aras de la espectacularidad, como el sonido o el fuego en las batallas interestelares o los superpoderes de los superhéroes. Otras se deben a ignorancia pura y dura por parte de los guionistas, que no tuvieron buenos profesores de física cuando estudiaban. Quisieron o les obligaron a estudiar ciencia con tanto rigor que se olvidaron de entenderla.

La física de los superhéroes de Kakalios; La física de Star Trek de Krauss; La ciencia de los superhéroes/supervillanos de Gresh… ¿qué aporta nuevo La guerra de dos mundos?

No creo que aporte nada nuevo. No me considero a la altura de divulgadores tan excelentes como los que aludes. Krauss, por ejemplo, es uno de los mejores divulgadores científicos del mundo, junto con, quizá, Michio Kaku. Salen continuamente en la prensa y en los grandes documentales. Son los Nobel de la divulgación. Yo sólo he pretendido poner un grano de arena más en la playa de la divulgación científica. Tampoco creo que sea el objetivo aportar algo nuevo. Con la diversidad y la variedad a la hora de elegir me conformo. Existen cientos de libros de texto, pero al final todos cuentan lo mismo y lo único que hacemos es elegir el que mejor se adecue a nuestros gustos y preferencias. Mi libro pretende eso, ser uno más en el campo de la divulgación de la física utilizando el cine y la literatura de ciencia ficción como disculpa. Eso sí, lo que nadie le quita al libro es que está escrito por un autor español. Y en este campo, se cuentan con los dedos de una mano.

En tu libro podemos ver divulgación, enseñanza, pensamiento crítico… ¿Cuál es el objetivo del libro?

El objetivo del libro es llevar la ciencia a todo el mundo con un cierto interés y unos ciertos conocimientos previos, aunque esto tampoco resulta ningún obstáculo insalvable, ni mucho menos. Va dirigido a la gente joven y a la no tan joven, sobre todo y muy especialmente, a los profesores de secundaria, las personas que más admiro porque les ha tocado probablemente la enseñanza de la ciencia en la edad más crítica de los chavales, cuando las vocaciones se ganan o se pierden para siempre. La ciencia ficción puede hacer muchísimo por la enseñanza de la ciencia en los colegios y en los institutos. Pero, ojo, mi libro no es un libro de texto para los profesores. Es más bien lo que ya dije antes, un elemento motivador, una propuesta para que los profesores se animen a construir y a diseñar contenidos basados en el cine o en la literatura de ciencia ficción. En el libro también hay pensamiento crítico porque la gente, en general, es demasiado crédula y fácilmente sugestionable y “engañable”, lo que le hace ser víctima de facinerosos. Enseñar a las personas a pensar, a razonar de forma científica y escéptica reporta beneficios para toda la sociedad en su conjunto, excepto para los facinerosos.

Literatura, cómics, cine… todos ellos son principalmente productos de ocio. ¿Hasta dónde debe llegar su verosimilitud científica?

Hasta donde no choque con su faceta de puro ocio, de entretenimiento, porque si esto se pierde entonces no servirá para nada y no leeremos cómics, ni novelas de ciencia ficción ni iremos al cine. Cuando entramos en una sala de proyección, vamos buscando pasar un buen rato (yo el primero). Una película completamente fiel a la ciencia y de total verosimilitud científica es un documental, no una película. Sí es cierto que hay errores científicos que resultan del todo innecesarios, pero otros en cambio harían la película menos atractiva o carente de emoción y espectacularidad. Si suprimimos los trazos de los turboláseres en las batallas intergalácticas de Star Trek o las maniobras imposibles de las naves de combate en Star Wars, George Lucas y sus amigos no podrían vivir en sus ranchos paradisíacos de Montana ni disponer de aviones privados para asistir a ver un combate de sumo en el otro extremo del mundo antes de acudir a una firma de ejemplares en Groenlandia. Es lo que tiene cargarse la ciencia en el cine, que da pingües beneficios a los perpetradores.

¿Una película con mala ciencia como “The Core”, es tan dañina al espectador como la pseudociencia de “What the Bleep Do We Know!?”, por poner dos ejemplos?

En absoluto. “The Core” es un producto de absoluto entretenimiento, pero no hay pseudociencia en ella. La pseudociencia es la peor enfermedad de la ciencia, un cáncer incurable, todavía hoy, que sólo puede responder ante la más feroz de las quimioterapias y radioterapias, es decir, ante la razón más tenaz. Lo mejor que se puede hacer con una película que trate de difundir las ideas y el pensamiento pseudocientífico es utilizarla para todo lo contrario, es decir, llevarla al aula y destriparla sin piedad. La matas a ella y haces un poco más fuerte a la ciencia.

¿Dónde has encontrado la mejor ciencia dentro de la ciencia-ficción?

La mejor ciencia se encuentra, sin ninguna duda, en las novelas de los grandes escritores del género y, sobre todo, en las de aquellos que son o han sido también profesionales de la ciencia o han estado vinculados a ella. Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Joe Haldeman, Robert A. Heinlein y tantos otros. Hasta Jules Verne escribía ciencia ficción con buena ciencia. Todo lo anterior no significa que no se permitieran ciertas licencias. Al fin y al cabo escribieron novelas. En cuanto al cine, siempre se cita a “2001: una odisea del espacio” como paradigma de buena ciencia en el cine. A mí me gusta especialmente “Contact”, la película basada en la novela homónima de Carl Sagan.

Las bombas nucleares reactivan el Sol, el núcleo de la Tierra, nos salvan de meteoritos, y de paso crean algunas mutaciones beneficiosas en nuestros amigos y vecinos los superhéroes. ¿Por qué esa fijación nuclear?

Yo creo que por el pánico y la psicosis que se generaron durante la época de la Guerra Fría, que quedaron reflejados en los cientos de películas de ciencia ficción que se realizaron durante la década de los años 1950. Todas las mutaciones, monstruos y desastres tenían su origen en las pruebas nucleares o en las detonaciones de armas atómicas. Hormigas gigantes, saltamontes, mantis religiosas, Godzilla, hombres crecientes, etc. pululaban por las pantallas de cine y todos tenían su causa original en el mal empleo de la energía nuclear. Paradójicamente, el futuro energético de la humanidad quizá dependa de esa misma fuente de energía tan incomprendida. Otra cosa son las bombas. Parece que a los humanos nos encanta solucionar problemas a base de pólvora, fuego y ruido. Y más aún, si todo viene acompañado por radiación de todos los colores del espectro electromagnético conocido y alguna más. Nucleares, sí. Gracias.

Repasando la ciencia-ficción de hace algunas décadas, ¿crees que la humanidad ha avanzado lentamente o eran muy optimistas?

Hay de todo, como en botica. En ocasiones, nuestros tatarabuelos fueron demasiado optimistas y en otras, se quedaron muy cortos. Parece que el viaje a Marte siempre está a 20-30 años vista. En cambio, la nanotecnología, por ejemplo, traerá grandes cosas en poco tiempo.

Tu capítulo sobre El Principito parece gritar: “Al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver”…

El capítulo dedicado a “El Principito” es una absoluta paranoia, debí de escribirlo en algún momento en el que me encontraba bajo los efectos de alguna sustancia estupefaciente. No recuerdo nada. No, en serio. Con “El Principito” quise demostrar que se puede hacer física y divulgación de la ciencia con casi cualquier cosa que uno se proponga y puede llegar a ser enormemente estimulante y divertido. Todo lo que cuento en ese capítulo es absurdo, surrealista y enloquecido. Pero me sirvió para introducir conceptos como aceleración de la gravedad, estrellas enanas blancas, velocidad de escape, velocidad cuadrática, atmósferas planetarias, temperatura, rotación terrestre, distancia al horizonte. Además, el capítulo muestra perfectamente cómo trabaja un científico, siempre poniendo sus conocimientos a prueba, buscando nuevas explicaciones, desechando las que no valen y proponiendo otras nuevas. Está escrito con mucho sarcasmo y una sorna delirante. Desgraciadamente, algunos lectores no lo comprendieron y recibí unas cuantas reprimendas por ello. Y esto, todavía lo hizo más divertido.

Superpajas y Kamasutras, ¿ni los superhéroes escapan del sexo?

Por supuesto que no. ¿Quién escapa del sexo? Que levante la mano, o cualquier otra cosa. En fin, Spiderman busca sexo con Mary Jane Watson continuamente; Supermán en la última película “Superman Returns” tiene un hijo (y no fue in-vitro), Mr. Fantástico se casa con Susan Storm, “la mujer invisible” y su hermano es el más copulador de todos los superhéroes del universo Marvel. Todos buscan sexo como posesos, están en celo continuamente. Hasta Batman quiere rollito con Robin.

Déjame que explique un poco lo de las superpajas y lo del Kamasutra. El primero se refiere al tamaño que debería tener una paja para que no pudiésemos sorber líquido por ella, algo que no depende en absoluto de la fuerza que hagamos al succionar. Lo único que hice fue poner en semejante aprieto a Supermán. Al fin y al cabo, ¿qué os creéis que hace el último hijo de Krypton en sus solitarias tardes de invierno en la Fortaleza de la Soledad? En cuanto a lo del “Kamasutra para un superhéroe” me imaginé a Mr. Fantástico doblándose y haciendo contorsiones en la cama, adoptando todo tipo de posturas inverosímiles que ya les gustarían conseguir a las estrellas del porno más audaz. El título del capítulo constituye una de las erratas del libro que más me molestó y fue por un error mío que no percibí hasta que el libro ya estaba en imprenta. El título original era “Kamasutra para un superhéroe o cómo hacer un 69 en ausencia de pareja”. Espero poder subsanarlo en una segunda edición. Por cierto, me lo he pasado como un enano respondiendo esta pregunta. Gracias por hacérmela. La pregunta, digo.

¿Qué aspectos de la ciencia-ficción crees que serán realizables a corto o medio plazo?

Esta es una pregunta muy difícil de responder. Acuérdate de lo que dije más arriba sobre predecir la fecha del viaje a Marte y demás. Se puede caer en un optimismo desmedido y quedar como un iluso o ser pesimista prudentón y quedar más corto que las mangas de un chaleco. Pero, en fin, me aventuraré de todas formas. Yo creo que la invisibilidad está cerca, quizá más cerca de lo que pensamos. Confío mucho también en la nanotecnología y en la robótica. Lo que más lejos veo es el viaje en el tiempo o el descubrimiento de vida inteligente fuera de la Tierra. Finalmente, lo que nunca será posible es charlar con los muertos sin pasar antes por caja.

De los miles de ejemplos que podrías haber tomado, hay 37 capítulos en este libro. ¿Alguna razón para tomar ésos y no otros?

Ninguna razón demasiado original. Simplemente elegí algunos de mis favoritos y eliminé otros para que el libro no fuese demasiado extenso. La editorial tampoco deseaba un número de páginas excesivo. Recuerdo que en mi blog propuse que los lectores eligiesen sus entradas preferidas, pero no tuve demasiado éxito. Preferí interpretarlo como que todas eran estupendas y que eran incapaces de decidirse por algunas de ellas. Si tuviera que decidirme hoy mismo, seguramente me decantaría por otras diferentes. He leído alguna crítica por ahí de mi libro en la que echan de menos más capítulos referentes a los viajes en el tiempo o a la mecánica cuántica. Estoy de acuerdo, pero en mi defensa quiero decir que tampoco era el propósito del libro ser una enciclopedia. La enorme variedad de temas que abarca la ciencia ficción hace imposible hablar de todos ellos en un solo volumen sin sobrepasar las 500 páginas.

El material de tu asignatura no sólo te ha dado para un libro, sino para un blog de éxito. ¿Esperabas que diera para tanto?

En absoluto. Cuando comencé a escribir el blog, lo único que pretendía era volcar allí los materiales que trataba en las clases de la facultad, para que estuvieran a disposición de mis estudiantes. Luego, la cosa empezó a crecer y ahora, más de tres años después, hay suscritos al feed más de 400 lectores y tengo un promedio de unas 10.000 visitas mensuales, a pesar de que sólo publico con una frecuencia semanal, pues mis entradas en el blog requieren un gran esfuerzo, mucha revisión bibliográfica y, sobre todo, el elemento creativo. Cada post tiene que tener algo diferente, original y me gusta mucho que siempre haya un factor de sorpresa final, ese detalle que haga que el lector conecte, que se enganche y que se quede con ganas de más, hasta la próxima semana. No siempre lo consigo, por supuesto, y a veces la frustración me invade y me entran ganas de dejarlo. No llego ni de cerca al éxito de otros blogs de carácter científico, pero es mucho más de lo que esperaba. Lo que pasa es que ahora me he vuelto avaricioso y me gustaría que me leyese mucha más gente y que me adorasen y me aplaudiesen a rabiar. Pero eso también es ciencia ficción y a veces es inalcanzable.

¿Habrá una segunda entrega o dejarás el material creado para tu blog?

Esta es una pregunta que me he hecho a mí mismo decenas de veces. Tengo el material suficiente para escribir una segunda obra y está disponible en el blog. Lo que pasa es que un libro tiene un no sé qué romántico. Me gusta ver mi obra plasmada en el papel y me da una sensación increíble cuando veo mi libro en los estantes de una librería. Pero cuando pienso en todo ese esfuerzo puesto para acabar el libro, enviarlo a la editorial, pasar el proceso de revisión, impresión, maquetación y demás, las ganas se desvanecen. Y lo peor de todo es lo que te pagan. Una miseria, para qué voy a mentir. Sólo te diré que se me ha ido en impuestos un porcentaje mayor que el que se les aplica a los futbolistas extranjeros ahora mismo en nuestro país, por citar un ejemplo que está de actualidad. Pero, en fin, seguro que volveré a la carga y al final me decidiré a publicar una secuela. El cuerpo me pide guerra que no veas.

Científico, profesor, escritor y blogger ¿qué aspecto te ha dado más satisfacciones?

Todos ellos. Cada uno es diferente y te provoca sensaciones diferentes en momentos muy especiales. Como científico he sentido el placer indescriptible de publicar el primer “paper” en una revista de prestigio como Physical Review u Optics Letters, encontrar una solución que antes nadie había encontrado al resolver una ecuación de Schrödinger no lineal. Como profesor, lo que más aprecio es ver la cara del que te escucha con atención porque le gusta lo que le estás contando y también el saludo por la calle de alguien que ha sido tu alumno. Escribir un libro o en un blog es una vía de escape maravillosa, donde interaccionas con un montón de gente y juzgan tu trabajo en tiempo real, prácticamente, dándote la oportunidad de enmendarte, de retroalimentarte y mejorar para la siguiente ocasión. Y luego está la pura satisfacción intelectual. Yo no podría vivir sin pensar, sin darle vueltas a todo, sin intentar comprender el mundo que me rodea. Para nacer, crecer y vegetar ya están las lechugas.

Podríamos considerarte como un vanguardista, o revolucionario incluso, a nivel didáctico. ¿Son más reacios los profesores o los alumnos antes los cambios en el modelo pedagógico?

Sin ninguna duda, los profesores. En la universidad, la mayoría de los profesores quieren ser felices impartiendo “sus” asignaturas durante toda su vida académica, con los métodos tradicionales, con su pizarra, su tiza y, sobre todo, con sus apuntes preciosos, ordenaditos, escritos con buena letra pero tan poco originales como el libro de texto que tienen justo al lado y del que han sido copiados. Yo llevo 20 años en la universidad y he impartido ocho asignaturas distintas. Aún no tengo ni una sola página de apuntes y tengo compañeros de facultad o, incluso, de mi mismo departamento que no saben cómo se llama mi asignatura ni lo que hago en ella. Conozco gente que lleva más años que yo en la universidad y siempre ha impartido la misma asignatura, habiendo tenido la oportunidad de cambiar sin problema y creyendo que la innovación consiste en emplear Power Point en las clases. Yo mismo tuve profesores que llevaban sus apuntes a clase y estaban amarillos y apergaminados, como si tuviesen más años que los papiros de los antiguos pobladores.
Con el plan Bolonia que se avecina, a más de uno le van a temblar las canillas. Sólo les va a salvar el plan de jubilaciones anticipadas que están poniendo en marcha las universidades para rejuvenecer las plantillas. Por supuesto, hay honrosísimas excepciones y gente muy válida en la docencia. Para ellos, mi más profundo respeto y admiración.

En cuanto a los alumnos, tampoco es oro todo lo que reluce. Los hay que se muestran enormemente receptivos a nuevas técnicas y métodos pedagógicos, pero en cambio a otros les repelen porque requieren de ellos un esfuerzo adicional que no están dispuestos a realizar. Bienaventurados ellos porque se convertirán en los profesores de los que he hablado en el primer párrafo.

¿Qué papel deben jugar las nuevas tecnologías en la enseñanza y la divulgación de la ciencia?

Pueden y deben ayudar muchísimo. Lo que no debe suceder de ninguna manera es que la nuevas tecnologías se conviertan en un fin en sí mismas. Deben ser tan sólo (y no es poco) un medio para alcanzar una meta. Y esta meta es doble: es enseñar más y mejor, aprender más y mejor. Si además te puedes divertir, miel sobre hojuelas. Como dice Buzz Lightyear, ¡Hasta el infinito y más allá!

En tus clases te encuentras con alumnos procedentes de diversas áreas de conocimiento. ¿Cómo se enfrentan los alumnos no relacionados con la ciencia y la tecnología a una asignatura de física?

He tenido alumnos matriculados procedentes de carreras como Historia, Magisterio, Derecho, Filosofía, Ingeniería, Física, Química, Matemáticas, etc. Ha habido todo tipo de reacciones. Algunos han venido a clase el primer día y lo han dejado. No sé qué esperaban de una asignatura de física, nunca he llegado a saberlo. Otros me han dicho que no soportaban la visión de una sola ecuación. Estos siempre han sido minorías y casos muy excepcionales. Recuerdo ahora especialmente dos alumnos de Magisterio que tuve hace tres años. Disfrutaron muchísimo y me dijeron que les había servido de gran ayuda haber visto la ciencia desde un punto de vista distinto. Yo creo que el secreto está en saber exigir a cada uno el nivel que te puede dar. No es comparable lo que le puedo pedir a un estudiante de física que a uno de filosofía. Los dos pueden sacar sobresaliente habiendo llegado a objetivos muy diferentes. ¿Acaso no tiene el mismo mérito que un estudiante de filosofía comprenda las leyes que rigen el comportamiento de un cohete espacial que el que pueda tener un estudiante de física que capte la física subyacente al efecto túnel cuántico? El objetivo de mi asignatura no es que mis estudiantes sepan física, sino más bien que adquieran unas capacidades, unas destrezas, una forma de pensar, un espíritu crítico y escéptico. Aptitudes que seguro les servirán en el futuro, estudien lo que estudien. La ciencia ficción sólo es la disculpa que utilizo para atraerles porque la ciencia ficción tiene ese extraño poder de fascinación sobre nosotros.

Me gustaría preguntarte mil cosas más, pero creo que ya he abusado bastante de tu tiempo. Muchísimas gracias por atender a este cuestionario y por tu libro. Esperamos que no sea el último, aunque si no siempre podemos contar con Física en la Ciencia Ficción.

A mí también me gustaría haberte contado muchas más cosas, anécdotas en las clases, comentarios increíbles que he tenido en el blog, experiencias en congresos de innovación docente, charlas con otros compañeros y no tan compañeros. En fin, ha sido un auténtico placer pasar este tiempo respondiendo a tus agudas preguntas y espero haber estado a la altura en las respuestas.

Muchísimas gracias a ti por dedicar unas horas a leer mi libro y, sobre todo, por dedicarle un hueco en este blog impresionante que tienes. Considero un honor formar parte de él, aunque sea por un solo día. Encantado de haber dispuesto de esta oportunidad y yo también espero que no sea la última. Estás invitado tanto tú como todos tus lectores a venir a las clases de Física en la Ciencia Ficción cuando queráis. Y si no, visitáis mi blog y tan contentos. ¡Un abrazo!

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Comments (19)

  1. Jurl

    Eh… la invisibilidad ya existe, de toda la vida, se llama andar a oscuras xD. En serio, el/lo que sea invisible tiene que ser ciego, como es natural, y crear un camuflaje para ondas electromagnéticas no sé yo que utilidad tiene para lo caro y complejo que va a ser… La nanotecnología me parece que se va a poner muy (demasiado) cara para el catadesfalco que se avecina, robots ya los hay por todas partes. Yo charlo con los muertos gratis todos los días, basta leer lo que han dejado escrito (vale, es un monólogo, pero menudo monólogo).

    Creo que se está pasando por alto lo que puede ser la gran revolución, que es la conexión permanente a este Dios de base de datos que estamos creando en internet.

    El libro tiene una pinta magnífica, espero que no haya problemas para comprarlo en las cada vez menos librerías que van quedando (lo siento, me niego a comprar libros en las Terroristas de la Distribución Especulativa) xD.

    • Debo decir que el problema principal de no haber conseguido el libro es mi manía (friki que es uno) de no comprar libros si no los toco físicamente antes. Sólo hago excepciones con aquellos que compro en el extranjero. El de Sergio nunca lo encontraba en stock, pero fácilmente se puede pedir por internet a las principales librerías.

      • Jurl

        Pues debe ser una manía lo bastante extendida como para recibir terminología, porque yo la tengo exactamente igual xD. Y no soy el único de entre la gente que conozco.

  2. Manuel, de nuevo quiero agradecerte el interés que has mostrado por mi trabajo y las molestias que te has tomado para elaborar un post tan extenso. Te doy las gracias por tu crítica sincera, con lo bueno y con lo malo del libro. Estarás de acuerdo conmigo en que resulta imposible satisfacer a todo el mundo y seguro que hay mucha gente que tras leer “La guerra de dos mundos” opinará como tú, que el material se ha quedado corto o cosas similares. Sin embargo, creo que esta pega tiene también su lado positivo, ya que si el libro se ha hecho corto para el lector es porque ha gustado. Un libro que no te gusta nunca te parece que se ha quedado corto y estás deseando que se termine. Creo que con estas palabras tuyas me has dado el empujón definitivo para animarme a publicar una segunda entrega. Así que desde aquí mismo me comprometo a ponerme a la labor desde ya mismo. Y esta vez, temblarás porque si la editorial me lo permite intentaré llegar a las 300 páginas ;-)

    Me gustaría defenderme, si me lo permites, de tu otra crítica. Me refiero al tema de las ilustraciones. Tengo que decir que fue mi pelea más desigual con la editorial. A mí me hubiera gustado horrores haberlo ilustrado en color porque, como tú dices y estoy completamente de acuerdo, la temática del libro lo pide a gritos. Pero, ay, fueron gritos desesperados. Desde el primer momento, en Robinbook me dijeron que no, que eso haría que el precio de venta del libro se disparase y ya se sabe que la gente no está muy dispuesta a gastarse los cuartos en un libro y menos aún si es de ciencia. Luego que se decidió que las ilustraciones fuesen en blanco y negro, restaba el problema de los derechos de reproducción. Había que ahorrar al máximo también en esto y se optó por imágenes libres de derechos, con lo cual la calidad y la definición se quedó en lo que se quedó, para mi decepción. Y esta es la historia, la triste y desoladora historia de la divulgación escrita en este país. Si no eres un autor de mucho prestigio, tienes que aceptar lo que te dan y no rechistar, porque entonces te quedas sin nada.

    La historia de la portada también fue muy curiosa. Yo siempre quise que la diseñase un estudiante mío de Física en la Ciencia Ficción y así se lo propuse a la editorial. Pero tampoco lo aceptaron, después de examinar los bocetos que les envió mi alumno. Yo tengo que reconocer que a mí me encantaron y me hacía una ilusión enorme, pero de nuevo me quedé con las ganas. En la ilustración que diseñó este chico del que te hablo se podía ver a Newton lanzándole una manzana a la cara a Supermán y a Einstein peleando con un átomo en la mano contra un sorprendido Darth Vader blandiendo espada de luz.

    Espero que me sepas perdonar por todos los errores cometidos y por haberte causado estas pequeñas (o grandes) decepciones.

    Un abrazo y hasta siempre.

    • Siempre un placer Sergio. Está claro que si uno de los “problemas” de tu libro es que se hace corto, la solución es escribir otro, ¡ojalá fuesen así todos los problemas! Sobre el tema de las ilustraciones, suponía que era tema editorial y de derechos, pero bueno, no quita que todos sigamos pensando que debería haberse mejorado ese aspecto.

      Por cierto, me encantaría ver esos bocetos, si aún los conservas podrías escanearlos y colgarlos en tu web.

      Un saludo

    • José Luis

      Pues francamente, suena bastante bien la ilustración que hizo tu alumno, Newton lanzando una manzana a Supermán y Einstein peleando contra Darth Vader, lo que pasa es que ya sabemos como es el mundo de las editoriales.
      Oye, Sergio, sé que es muy fácil decirlo, pero anímate y escribe una segunda parte.
      Un saludo.

  3. Buen resumen del libro, aunque ha quedado una entrada un tanto laaarga. XD

    Mis felicitaciones por este trabajo, Sergio, espero que escribas una segunda parte, las entradas de tu blog claman por ello. Llevo un tiempo leyéndolo, y es muy entretenido y didáctico, por las insólitas relaciones entre la física y los superhéroes, que han dado lugar a tantas historias curiosas. Por cierto, dentro de unos días, la entrada más reciente de tu blog cumplirá dos semanas, y aquí un servidor está ansioso de más… ;)

    PD: ¡Maldita sea! Después de leer esto, dan ganas de ir a una de tus clases de FCF…
    Y del libro ya ni hablemos, que lo llevo esperando desde verano, a ver si el de la librería lo encuentra de una vez… Grr

    ¡Un saludo!

  4. Lo siento por el doble comentario, pero… ¿esa imagen de la que hablas es la que tienes en twitter? Jajaj, es genial, y la verdad es que le pega perfectamente al libro.

  5. Enhorabuena a los dos. Mereció la pena el rato largo e interesante de leerme el post ;-)

  6. Está claro que, en primer lugar, es de justicia Felicitar al Autor del Libro que, por lo leido, es un enamorado de la Ciencia en general y de la Física en particular. La idea, no podía ser mejor: Física a partir de la ciencia-ficción. Una asignatura por la que hemos pasados todos los aficionados a la Física y al resto de las disciplinas científicas.

    En cuanto a que la Física es aburrida, ¡ni hablar!, la Física es de lo mejor a lo que podemos dedicar nuestro tiempo, simplemente se trata de encontrar una fuente adecuada -sencilla y amena-en la que poder “beber” de este nectar del conocimiento. La Física es el futuro de la Humanidad llevada de la mano de las matemáticas.

    ¿Que habría sido de nuestra Civilización sin Tales de Mileto, Demócrito, Empédocles, Euclides, y, ya mucho más tarde, Lorentz, Planck, Einstein, Dirac, y tantos otros. El nivel de conocimiento del mundo, sin estos personajes, sería bastante limitado.

    La Física, amigos míos, es lo mejor que el ser humano ha podido descubrir y, profundizando en el universo de la Física, encontraremos las respuestas tantas veces planteadas y que nadie, hasta el momento, nos ha sabido contestar. El Universo, tal como lo conocemos, nos será más familiar a través de la Física que nos hablará de muchos de sus misterios.

    En fin, una buena idea. Felicidades al autor.

  7. [...] Cómo enseñar y aprender Física de la forma más amena: con los cómics y el cine de ciencia ficci… [...]

  8. Alfonso

    Respecto de las limitaciones que impone una Editorial … siempre esta la posibilidad de publicar de modo independiente en formato digital … e-Book le llaman ;-) … les dejo este link … http://librodenotas.com/textosdelcuervo/16681/receta-casera-para-cocinar-un-epub

  9. [...] de dos mundos,” disfrutarás con los comentarios y entrevista que le hace Kanijo en “La guerra de dos mundos de Sergio L. Palacios,” Ciencia Kanija, 6 nov. 2009. Me he acordado de ellos tras leer a Helen Fields, [...]

  10. [...] guerra de dos mundos,” disfrutarás con los comentarios y entrevista que le hace Kanijo en “La guerra de dos mundos de Sergio L. Palacios,” Ciencia Kanija, 6 nov. 2009. Me he acordado de ellos tras leer a Helen Fields, [...]

  11. muy buena la entrevista! es el libro que estaba buscando para regalarle a mi novio, gracias!

  12. [...] una forma fresca y novedosa de abordar la divulgación científica en español. Con su libro “La guerra de dos mundos” nos ofrecía una nueva visión de la divulgación de la física, alejada del aburrimiento de [...]

  13. [...] que usó en Einstein versus Predator, la ciencia ficción, aunque como él bien aclara en esta estupenda entrevista que le hizo Manuel Hermán la ciencia ficción no está en guerra con la ciencia… porque los [...]

  14. […] y sentido del humor y, por el otro, la satisfacción de poseer más conocimientos. Sus dos libros “La guerra de dos mundos” y “Einstein versus Predator” son dos obras que si viviese en el mundo de “FAHRENHEIT 451” […]

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