Te echamos de menos Carl

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Carl Sagan

Ya creíais que me había olvidado, ¿verdad? De ninguna manera, ¿cómo iba a pasar por alto el 75 aniversario del nacimiento de Carl Sagan?

En muchos medios se está haciendo un sentido homenaje a esta figura clave en la ciencia moderna, cada cual a su modo. Citas, videos, imágenes, artículos… cada cual expresa su admiración y respeto por Sagan de una forma distinta. En mi caso no hablaré de Sagan mismamente, eso ya lo han hecho otros mucho mejor de lo que pudiera hacerlo yo, sino de lo que supuso para mi este ilustre personaje.

Repasando documentación para escribir este artículo me he quedado sorprendido. Mi primera aproximación a la ciencia, como muchos otros de mi generación, fue gracias a la maravillosa “Cosmos” de Carl Sagan que marcó nuestras vidas y ha hecho que hoy seamos amantes y apasionados de la ciencia. Y me he quedado sorprendido al ver que la serie original fue emitida por TVE en 1981, ¡no llegaba a los 3 años! Sin embargo esos primeros recuerdos calaron hondo en mi tierna mente. No sólo eran una bonitas imágenes, aquel hombre transmitía un entusiasmo y pasión contagiosos, amaba lo que hacía y quería que también nosotros compartiésemos las maravillas que a diario descubría.

Así fue como desde prácticamente mis primeros recuerdos, mi vida ha estado vinculada a la ciencia. Desde ese momento lo tuve muy claro, quería ser como ese hombre, descubrir los secretos que el universo guardaba para mi, maravillarme por cosas desconocidas y poder mostrárselas al mundo.

Terminó la serie y Sagan desapareció de mi vida. En aquella época no había Youtube, ni DVDs, incluso los reproductores de video eran un artículo de lujo. No obstante, aquella semilla ya estaba plantada y crecía dentro de mi. Para mis padres fue muy fácil regalarme cosas durante esa época (y aún ahora); cualquier cosa relacionada con el espacio, y acertarían. Libros de astronomía para niños, un pequeño planetario, pósters, y cualquier otra cosa relacionada con el cosmos hacían que fuese feliz. Sin embargo, no sólo quería aprender, quería descubrir. Recuerdo que lo primero que me compré por mi mismo, con el dinero que había ahorrado, era un pequeño telescopio. En realidad es bastante generoso por mi parte llamarlo así, apenas era un catalejo terrestre de unos 40cm de largo y unos 4 de apertura, pero me tuvo muchas noches despierto disfrutando del pequeño espacio de cielo que se veía desde mi habitación, orientada al norte, y que me permitía encontrar a Casiopea y la Osa Mayor.

Nunca olvidaré ese día en que enfoqué mi telescopio hacia Mizar, la cuarta estrella en brillo de la Osa Mayor y de pronto, ante mis ojos, se convertía en dos estrellas. Rápidamente lo anoté en la pequeña libreta que usaba para mis observaciones y a la mañana siguiente lo busqué en uno de mis libros que contenía una carta celeste. Ahí estaba, Alcor, mi primer “descubrimiento”, nunca olvidaré aquella sensación, como si nadie antes hubiese visto lo mismo que yo.

Con el tiempo Sagan volvió a mi vida, en forma de videos, libros, artículos… Aprendí más sobre este hombre, y sobre lo que había supuesto para la ciencia, el pensamiento racional, y la divulgación. Finalmente no me convertí en astrónomo (no al menos por ahora), ni siquiera en científico, pero Sagan siempre quedará ahí como la figura que me llevó de la mano en mis primeros pasos en este mundo, que me abrió la puerta del universo, y que, en cierto modo, hace que este espacio de Ciencia Kanija hoy esté abierto.

Gracias Carl, te echamos de menos.

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