El telescopio espacial Kepler encuentra sus primeros planetas extrasolares

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Curvas de luz estelar

La misión descubre un planeta como Neptuno y cuatro similares a Júpiter.

La misión de búsqueda de planetas de la NASA está teniendo un inicio precoz. Las primeras seis semanas de observaciones registradas por el telescopio espacial, combinadas con estudios de seguimiento desde tierra, han revelado cinco planetas extrasolares anteriormente desconocidos — un cuerpo de aproximadamente el tamaño de Neptuno y custro versiones de baja densidad de Júpiter. Todos residen a una abrasadora distancia de sus estrellas madre.

Los hallazgos parecen reforzar las pistas de observaciones terrestres de que las estellas tienen relativamente pocos planetas cercanos con una masa entre la de Saturno y Npetuno, dice el científico de Kepler Dimitar Sasselov del Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica en Cambridge, Massachusetts.

El científico jefe de la misión, William Borucki del Centro de Investigación Ames de la NASA en Mountain View, California, y sus colegas anunciaron sus hallazgos el 4 de enero en la reunión invernal de la Sociedad Astronómica Americana en Washington, D.C. El equipo también describe sus resultados en el ejemplar on-line del 7 de enero de la revista Science.

Los astrónomos dicen que los primeros resultados de la misión, que detecta planetas registrando diminutos decrementos en la luz estelar cuando uno de los planetas transita, o pasa frente a la cara de su estrella madre, también son un buen presagio para el principal objetivo de Kepler: encontrar planetas similares a la Tierra dentro o cerca de la zona habitable de estrellas como el Sol.

Lanzado en marzo de 2009 y con una duración esperada de 3 años y medio, Kepler “ya ha establecido que pueden encontrarse planetas en tránsito del tamaño de la Tierra”, dice la teórica Sara Seager del MIT, miembro del equipo de descubrimiento. “Estamos salivando en previsión de los próximos datos y descubrimientos de Kepler”.

El planeta menos masivo encontrado por Kepler durante sus primeras observaciones, conocido como Kepler-4b, es un 43 por ciento más pesado que Neptuno y tiene un radio y una densidad casi idéntica a Neptuno y GJ 436b, un planeta en tránsito encontrado por el satélite europeo COROT el año pasado.

Incluso aunque Kepler-4b está azotado por 800 000 veces más radiación de su estrella madre que Neptuno o GJ 436b, los tres son de un tamaño similar. Esto sugiere que Kepler-4b tiene una composición más densa y robusta, con una mayor proporción de roca a agua o una menor proporción de hidrógeno a helio, señalan Borucki y sus colegas.

Ninguno de los cinco planetas descubiertos por Kepler sería habitable. Todos tienen temperaturas al menos tan calientes como la lava fundida, y dos de los cuerpos Kepler-5b y Kepler-8b, están tan cerca de su estrella madre que su temperatura media es lo bastante cálida como para fundir el hierro, dice Borucki.

Los cuatro planetas del tipo Júpiter caliente tienen densidades menores de lo predicho para tales planetas gigantes gaseosos. Uno de estos cuerpos, Kepler-7b, tiene una de las menores densidades — 0,17 gramos por centímetro cúbico — de cualquier planeta extrasolar conocido. Esta es la misma densidad de la espuma de poliestireno, señaló Borucki durante su charla. (En comparación, la densidad media de Júpiter es de 1,33 gramos por centímetro cúbico, ligeramente mayor que el agua, pero Júpiter está mucho más lejos del Sol de lo que está Kepler-7b de su estrella).

Aunque Kepler comenzó sus observaciones apenas en mayo de 2009, su capacidad para encontrar una variedad de planetas en tránsito ya ha dado una considerable sgnificación a algo que no detectó: un planeta menos masivo que Júpiter pero considerablemente más pesado que Neptuno. (Saturno tiene aproximadamente un tercio de la masa de Júpiter). En el modelo estándar de formación planetaria, señala Sasselov, la receta para crear un gigante gaseoso como Júpiter o Saturno requiere que un núcleo helado o rocoso varias veces más pesado que la Tierra se agrupe dentro del disco de formación planetaria alrededor de una estrella joven. Sólo un núcleo tan pesado puede acumular las vastas cantidades de hidrógeno y helio necesarios para formar un planeta principalmente gaseoso como Saturno o Júpiter. Si se forma el núcleo demasiado tarde, la estrella habrá barrido la mayor parte del gas de helio e hidrógeno y quedará en su lugar un planeta más similar a Neptuno.

Los primeros resultados de Kepler podrían indicar “una clara separación en cómo se forman los gigantes gaseosos como Saturno y Júpiter, y cómo se forman los planetas hechos principalmente de materiales pesados como Urano o Neptuno”, dice Sasselov.

Seager dice que, por ahora, los datos no son concluyentes. “Es una sugerencia tentadora”, comenta. “Kepler debería ser capaz de descartar esta idea o confirmarla con el siguiente lote de planetas”.

En la presentación, Borucki también señaló que Kepler ha identificado otros 100 candidatos planetarios. Su equipo está ahora analizando estos para determinar cuáles, si es que alguno, podrían ser planetas extrasolares reales.


Autor: Ron Cowen
Fecha Original: 4 de enero de 2010
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