El vapor de agua podría estar tras el frenado del calentamiento

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Media de temperaturas
Los registros muestran una estabilización de las temperaturas en la década de 2000 a 2009.

Misteriosos cambios en la estratosfera pueden haber contrarrestado el efecto invernadero.

Una desconcertante caída en la cantidad de vapor de agua en las alturas de la atmósfera terrestre está ahora en la lista de posibles culpables de causar que la temperatura global media se haya atenuado en la última década, a pesar del incremento cada vez mayor de las emisiones de gases invernadero.

Aunque la década que se extiende desde 2000 a 2009 es la más cálida en los registros, las temperaturas medias se estabilizaron en gran medida tras dos décadas de rápido incremento. Los investigadores habían observado anteriormente todo, desde el Sol y los océanos a la variabilidad aleatoria para explicar la pausa, que los escépticos han afirmado que demuestra que los modelos climáticos son poco fiables.

Ahora, un equipo liderado por investigadores de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) en Boulder, Colorado, informa de una misteriosa caída del 10% en el vapor de agua de la estratosfera – la capa atmosférica que se sitúa a 10-50 kilómetros sobre la superficie de la Tierra — desde 2000 podrían haber contrarrestado el calentamiento esperado debido a los gases invernadero en aproximadamente un 25%. Igual de intrigante, su modelo sugiere que un incremento en el vapor de agua estratosférico podría haber impulsado el anterior calentamiento en aproximadamente un 30% en las décadas de 1980 y 1990. El trabajo del equipo se publica hoy en la revista Science1.

El efecto sobre la temperatura está dominado por el vapor de agua en la parte baja de la estratosfera, el cual absorbe e irradia calor de la misma forma que lo hacen las moléculas de agua y los gases invernadero en la atmósfera baja. La caída en el vapor de agua no explica toda la bajada en el índice de calentamiento, pero podría contribuir a ello, dice Susan Solomon, primera autora del estudio y científico de NOAA que co-presidió el grupo de trabajo de ciencia-física del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) como parte de su evaluación de 2007.

“Lo que estamos tratando de hacer es explicar no una tendencia general de múltiples décadas, sino los zig-zags en la misma”, dice Solomon. “Creo que es demasiado pronto para saber cómo intervienen todos”.

En 1999, investigadores de la Universidad de Reading en el Reino Unido, informaron de números similares a Solomon y sus colegas, sugiriendo que el incremento del vapor de agua estratosférico podría haber impulsado el calentamiento hasta en un 40% en comparación con sólo el dióxido de carbono2. Siguientes investigaciones desafiaron la magnitud de tal efecto así como los propios datos, pero Solomon dice que el actual estudio “está básicamente llevándonos al trabajo original que hicieron estos chicos”.

Uno de los investigadores de Reading, Keith Shine, dice que el artículo de Solomon hace un buen trabajo de documentación del efecto para la década actual, basado en medidas de satélites más fiables. Desafortunadamente, comenta, datos anteriores de una única serie de medidas en globo llevadas a cabo sobre Boulder siguen siendo dudosas. “Sabemos que el vapor de agua ha caído definitivamente después de 2000, pero no tenemos una certeza de qué pasó antes de eso”, comenta Shine.

En aire fino

Aún no está claro qué dirige los cambios en el vapor de agua estratosférico. Las temperaturas medias en el punto más frío de la estratosfera – a unos 16 kilómetros sobre los trópicos – han caído aproximadamente 1º C en la pasada década, dice Bill Randel, que dirige la división de química atmosférica en el Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Boulder. Temperaturas más frías congelan el vapor de agua que podría haber entrado a la estratosfera. Pero, dice Randel, “Realmente no comprendemos por qué tuvo lugar este cambio de temperatura de un grado”.

Otros investigadores ven distintos factores en juego en las recientes tendencias de temperaturas. Un estudio publicado el año pasado3 se centra en el ciclo solar y la Oscilación Sureña de El Niño, una surgencia de aguas superficiales cálidas en el Pacífico tropical. Ambos han estado en sus fases negativas durante la mayor parte de la década por lo que las temperaturas podrían aumentar cuando se muevan a sus fases positivas.

“Creo que es apasionante que esta [transición] esté teniendo lugar, debido a que vamos a aprender mucho”, dice Judith Lean, física solar en el Laboratorio de Investigación Naval en Washington DC, que fue co-autora del estudio del año pasado3 junto a David Rind, modelador climático del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA en Nueva York.

Con la actividad solar aumentando y El Niño en proceso, Lean y Rind sugieren que las temperaturas podrían aumentar en los próximos años, seguidas de una ligera meseta que coincide con el siguiente máximo solar. Su artículo3, basado en un análisis estadístico de tendencias de temperaturas pasadas, predice un incremento de las temperaturas hasta 2030, incluyendo escenarios para fenómenos impredecibles de El Niño y erupciones volcánicas. Un artículo de 2008 en Nature4 que investiga las corrientes oceánicas y las temperaturas superficiales del mar en el Atlántico Norte llegó a la conclusión opuesta, sugiriendo una pausa en el calentamiento a lo largo de la próxima década.

Jeff Knight, modelador climático en la Oficina Meteorológica del Centro Hadley en Exeter, Reino Unido, lideró el año pasado un análisis de las tendencias de temperaturas desde el año 2000 y encontró que los actuales modelos climáticos globales son capaces de reproducir tales eventos a corto plazo sin ningún problema. Dice que los modelos produjeron un periodo extendido de temperaturas relativamente estables en una de cada ocho décadas – aunque ninguno de ellos produjo una tendencia estable más allá de 15 años.

“Centrarse demasiado en las tendencias por décadas no es sano”, dice, sugiriendo que los modelos climáticos pueden simular estos eventos y no necesariamente ser capaces de simular ninguna década concreta.


Artículos de Referencia:
1. Solomon, S. et al. Science advance online publication doi: 10.1126/science.1182488 (2010).
2. Forster, P. M. de F. & Shine, K. P. Geophys. Res. Lett. 26, 3309-3312 (1999).
3. Lean, J. L. & Rind, D. H. Geophys. Res. Lett. 36, L15708 doi:10.1029/2009GL038932 (2009).
4. Keenlyside, N. S., Latif, M., Jungclaus, J., Kornblueh, L. & Roeckner, E. Nature 453, 84-88 (2008).

Autor: Jeff Tollefson
Fecha Original: 28 de enero de 2010
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