Vuelven las llamaradas solares, pero extrañamente pequeñas

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Ciclo solar
La actividad solar aumenta y disminuye en un ciclo de 11 años de duración, como en este ciclo de arriba a la izquierda a finales de 1997 a abajo a la derecha, a principios de 2000. Crédito: NASA

Tras un largo silencio, el Sol estalló en un inusual patrón de llamaradas solares, según dijo un astrofísico australiano, lo cual puede proporcionar una oportunidad única para predecir cuándo estallarán llamaradas solares mayores.

Las llamaradas solares son explosiones en la atmósfera del Sol marcadas por un estallido de rayos-X. Aumentan o descienden en un ciclo de aproximadamente 11 años – las llamaradas mayores pueden alcanzar decenas de millones de grados Celsius e interferir con los satélites de comunicación y afectar a la salud de los astronautas.

El Sol recientemente ha estado en una fase de calma – un mínimo solar – que ha sido el más largo y tranquilo desde principios del siglo pasado.

Desconcertantes pequeñas llamaradas en 2009

Dado que ahora nos movemos hacia un nuevo ciclo, una ráfaga de rápidas y pequeñas llamadaras solares que tuvieron lugar entre octubre y noviembre de 2009 han desconcertado a los astrofísicos que estudian el patrón de llamaradas para predecir su distribución.

El astrofísico australiano, Mike Wheatland de la Universidad de Sydney, examinó los datos procedentes de GOES (Satélite Ambiental Operacional Geoestacionario) de rayos-X de las inusuales llamaradas. Los resultados se publicarán en un próximo ejemplar de la revista The Astrophysical Journal.

Dice que lo que hace que el evento sea tan inusual es el hecho de que la región era muy pequeña y aún así la llamarada solar fue muy intensa, con 73 destellos en apenas una semana. “Y esta región no siguió ninguna regla observada”, añade.

Predecir manchas solares es “como leer las hojas del té”

“Estaba golpeando muy por encima de su peso en términos de producción. Produjo demasiadas pequeñas llamaradas y muy pocas grandes”, dice Wheatland.

Wheatland comenta que las observaciones podrían ayudar a mejorar los modelos predictivos que pronstican la energía de las llamaradas en las regiones solares activas. Las llamaradas más grandes pueden interrumpir los sistemas de radar y comunicaciones. Predecir cuándo y dónde tendrán lugar las llamaradas es problemático, no obstante.

“Desgraciadamente, los métodos de predicción son estadísticos, y no totalmente fiables – es como leer las hojas del té”, dice Wheatland.

Debido a que el resto del Sol estuvo inusualmente tranquilo durante este último evento, Wheatland fue capaz de restringir la cantidad de energía que produjo la región durante el evento. El resultado de esta pequeña región podría entonces ser “escalado” para probar los modelos de predicción a mayor escala, comenta.

“Cada región activa produce llamaradas de la misma forma”, comenta Wheatleand.

Regiones pequeñas ayudan a prededir regiones mayores

“Si se puede ver un límite superior, entonces tienes una restricción a la energía total de esa región. Eso es algo que no hemos sido capaces de hacer antes”.

El físico del clima espacial Phil Wilkinson, director ayudante del Servicio de Predicción Ionosférica de Radio y Servicios Espaciales del Gobierno Australiano, dijo que era una “forma interesante de abordar el problema” de predecir llamaradas solares y que “tenía potencial”.

“Hemos intentado todo tipo de aproximaciones para lograr una medida de la predicción de una llamarada, pero ha sido esquiva”, cuenta.

Ionosfera tranquila durante unos años

“No hay muchas opciones al hacer la pregunta de cuándo y dónde [tendrá lugar la próxima llamarada solar]”.

Dijo que el actual mínimo del ciclo significa que la ionosfera estaría relativamente tranquila durante los próximos años, lo cual es una buena noticia para las naves, pero no descarta la posibilidad de una gran tormenta.

“Es raro tener una pequeña región llameando con fuerza y ninguna más. Podría indicar que estamos en un incremento muy largo y lento [de la actividad solar]”, añade.


Autor: Heather Catchpole
Fecha Original: 5 de febrero de 2010
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