¿Deberían volver los humanos a la Luna?

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Cohete Delta-II

Cuando los planes de la NASA para volver a llegar a astronautas a la superficie de la Luna se enfrenta a su cancelación, aún sigue habiendo razones para volver, dicen los investigadores.

La reciente y drástica confirmación de agua allí, pone el foco sobre cómo las respuestas de la Luna podrían arrojar luz sobre la historia de la vida en la Tierra. También sugiere que los recursos de la Luna podrían ser de ayuda como puesto avanzado en el espacio.

“Es irónico que estemos tratando de abandonar la Luna en el mismo momento en que parece más atractiva de lo que pensábamos que era”, dijo el geólogo lunar Paul Spudis del Instituto Lunar y Planetario de Houston.

La NASA declinó haber comentarios debido al actual debate sobre el futuro de su programa espacial de vuelo humano.

Los misterios de la Luna

Las rocas que se han recolectado en la Luna hasta el momento no son más que adornos en un museo. Yendo a la Luna, “desarrollamos una visión completamente diferente de cómo funciona la evolución y la historia de la vida en la Tierra que llegaron de un campo totalmente diferente”, dice Spudis.

Por ejemplo, después de que las misiones Apolo fuera a la Luna, descubrieron que los impactos de meteoros que salpicaban su superficie podían dejar tras de sí cuarzo de impacto y otras firmas físicas y químicas.

“Esto parecía bastante esotérico, y no parecía tener ninguna aplicación práctica, hasta que encontramos pruebas de granos de cuarzo de impacto en el límite Cretácico-Terciario, el cual coincide con el evento de extinción masiva que acabó con los dinosaurios”, explica Spudis. “Se encontraron altos niveles de iridio en el límite, pero algunos dijeron que podría deberse a la actividad volcánica. El cuarzo de impacto es lo que demostró en realidad el impacto, y fue totalmente inesperado”.

La Luna podría contener otros secretos referentes a nuestro mundo, incluyendo trozos de la Tierra. Toneladas de rocas que salieron despedidas del planeta por lo impactos de meteoros pueden perfectamente haber aterrizado en la Luna, portando secretos no sólo de las primeras etapas de la Tierra, sino incluso posiblemente fósiles microbianos. “Las historias de la Luna y la Tierra están estrechamente ligadas, y una ilumina a la otra”, comenta Spudis.

La Luna también sirve como ventana “al pasado lejano de todos los planetas terrestres — Mercurio, Venus, la Tierra y Marte”.

Por ejemplo, “hay lo que parece que son orificios en la superficie lunar – tienen zonas extremadamente jóvenes que virtualmente no tienen cráteres de impacto sobre ellos”, dice Spudis. “¿Significa eso que hay volátiles soplando desde las profundidades?”

Un telescopio en la cara oculta de la Luna podría detectar señales imposibles de ver en la Tierra o incluso en una órbita cercana.

“Usaría la Luna como escudo contra el ruido de radar de la Tierra, y por supuesto, no hay una atmósfera que interfiera con sus observaciones”, señala Spudis. Los científicos han pensado que tal telescopio podría ver luz extremadamente débil procedente de las misteriosas primeras etapas del universo.

Y la falta de aire de la Luna podría arrojar luz sobre otros cuerpos sin atmósfera en el Sistema Solar.

“Tenemos muestra de la Luna que pueden decirnos cosas sobre el mismo tipo de clima espacial procedente del viento solar y los micrometeoritos que sufren los asteroides”, comenta Taylor.

Vida fuera de la Tierra

La Luna no es sólo interesante por amor a la ciencia. También puede ser crítica para la vida fuera de la Tierra.

“No se trata de construir una base en la Luna de forma que podamos ir allí y realizar geología lunar, sino aprovechar el material y los recursos energéticos que hay allí para crear una presencia humana sostenible”, señala Spudis. “Si hay algún uso para el vuelo espacial humano, éste es crear una presencia sostenible fuera de la Tierra. Si no haces eso, también se podrían enviar máquinas”.

El agua en los polos de la Luna es útil no sólo como soporte para la vida, sino para fabricar combustible para la nave espacial, señala. Además, los polos pueden también ser hogar de áreas con luz solar permanente.

“En el ecuador de la Luna, se puede pasar de 14 día de luz a 14 de oscuridad”, dice Spudis. “Eso no sólo significa que no se puede generar energía solar durante las horas de noche, sino también un descomunal cambio de temperatura que varía de 100 grados C a -150 grados C, lo cual puede ser duro para el equipo que llevemos allí. En las áreas siempre bañadas por la iluminación solar, se mantienen a unos -50 grados C, por lo que es más fácil controlar la temperatura”.

La Luna también está llena de combustible para la fusión nuclear en forma de helio-3, explica Taylor. “Hay una tremenda cantidad en el terreno gracias al viento solar procedente del Sol”, explica. “Y si lo haces de forma efectiva, logras no tener radiactividad”.

Por tanto, la Luna podría ser fundamental para aprender las lecciones necesarias para una vida prolongada en el espacio. “Tenemos que aprender cómo vivir en otros sitios, sean estos cuales sean”, dice Spudis.

Aunque el programa Constellation diseñado como el siguiente programa de vuelo espacial humano de la NASA está ahora en problemas, “no está aún muerto — el Congreso tiene aún que valorarlo”, comenta Spudis. “Pero ya vuelva el gobierno de los Estados Unidos o algún otro gobierno o industria privada, alguien algún día lo hará, porque tiene mucho más sentido volver que no hacerlo”


Autor: Charles Q. Choi
Fecha Original: 10 de febrero de 2010
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