La búsqueda de agua en otros planetas da un gran paso adelante

Exoplaneta con vida

La búsqueda de agua en otros cuerpos planetarios ha dado un gran paso adelante en los últimos meses. En noviembre, la NASA anunció que había encontrado sustanciales cantidades de agua en la Luna. A principios de este mes, la sonda Cassini obtuvo datos sobre Encelado, una de las lunas de Saturno, que pueden confirmar la presencia de agua líquida en la subsuperficie.

Mientras estas misiones barren nuestro sistema solar buscando trazas de agua – una condición necesaria para la vida – un grupo de científicos mira más allá, a la luz de sistemas solares a años luz de distancia. Un reciente estudio publicado en la revista Astrobiology describe el uso de la espectroscopía infrarroja para modelar el polvo alrededor de las estrellas jóvenes, tratando de detectar la presencia de minerales hidratados conocidos como filosilicatos.

Uno de los ejemplos más simples de filosilicatos es el mineral de arcilla. El agua es una parte importante de su estructura química.

“Si encuentras filosilicatos, con gran probabilidad encontrarás agua”, dice la autora principal Melissa Morris, profesora visitante en el Departamento de Física, Astronomía y Ciencias de los Materiales de la Universidad Estatal de Missouri y afiliada a la Escuela de Exploración Espacial y Terrestre de la Universidad Estatal de Arizona. “El objetivo era tratar de determinar si podíamos detectar realmente estas maravillosas firmas de minerales hidratados, casi siempre generados por la interacción del agua líquida con la roca”.

Para determinar si la superficie de un planeta extrasolar contendrá agua, los científicos pueden mirar a lo que se conoce como disco protoplanetario — un disco de gas y polvo alrededor de una estrella durante sus primeras fases de desarrollo. Los científicos creen que los planetas nacen a partir de los discos protoplanetarios a través de interacciones gravitatorias y electroestáticas entre las partículas. Por tanto, si los científicos pueden determinar la composición elemental de los discos de polvo que orbitan las estrellas jóvenes, deberían ser capaces de predecir qué tipo de planetas formarían finalmente.

Una escuela de pensamiento sugiere que la Tierra adquirió el agua de su superficie a partir de asteroides o cuerpos similares presentes en su disco protoplanetario. Los autores de este estudio usaron la misma suposición para planetas potencialmente similares a la Tierra en otros sistemas. Por tanto, si se encuentran filosilicatos en los discos protoplanetarios de otros sistemas solares, la suposición es que es muy probable que se encuentre agua en la superficie de los planetas que nazcan después a partir del disco. (Por supuesto, Mercurio, Venus y Marte ilustran que otras condiciones afectarán a si finalmente a los planetas rocosos trandán agua).

Los científicos esperan usar algún día instrumentos como el Telescopio Espacial Spitzer y el Observatorio Estratosférico para Astronomía Infrarroja (SOFIA), para determinar la composición del polvo exozodiacal de los discos planetarios extrasolares. Antes de que puede hacerse esto, no obstante, los científicos deben determinar primero si la detección de minerales concretos en esos sistemas lejanos es siquiera posible. Este estudio ayuda a los científicos a determinar qué firmas buscar en los discos.

La composición del polvo se identifica al estudiar sus características de emisión. Un procedimiento común es usar la espectroscopía infrarroja para identificar sustancias mediante las longitudes de onda infrarrojas que absorben o emiten. Este procedimiento a menudo se usa para detectar agua en cuerpos planetarios.

Morris y sus colegas comenzaron a modelar las emisiones infrarrojas del polvo que no contenían minerales hidratados, o filosilicatos. Entonces cambiaron la mezcla mineral, añadiendo estos en una cantidad de un tres por ciento de la mezcla total.

En el artículo, Morris y su coautor Steve Desch de la Universidad Estatal de Arizona afirman que los rasgos únicos indicativos de filosilicatos en los espectros del infrarrojo medio deberían hacer posible la detección de esos minerales en los discos protoplanetarios.

Scott Sandford, astrofísico investigador en el Centro de Investigación Ames de la NASA en California, quien tiene experiencia llevan a cabo espectroscopía en meteoritos, no está de acuerdo. Dice que demostrar la presencia de filosilicatos en un disco protoplanetario es todo un reto.

“Es bastante complicado identificar filosilicatos cuando están presentes en mezclas debido a que tienen relativamente pocos rasgos, en oposición a otros minerales, que tienen muchas catacterísticas estructurales en su espectro”, dice Sandford.

Morris dice que el resultado de este estudio sólo demuestra que, basándose en modelos por ordenador, debería ser posible detectar la presencia de filosilicatos en discos protoplanetarios. Éste es sólo el primer paso en la detección de agua en otros sistemas solares.

“Mi parte fue desarrollar el modelo para determinar si podía hacerse o no”, dice Morris. “¿Qué instrumentos hay disponibles? De los que tenemos, ¿tienen la resolución adecuada?”

El siguiente paso, que Morris ya ha comenzado, es aplicar esta técnica a datos reales. Morris está comparando los modelos con datos obtenidos del Telescopio Espacial Spitzer.

Sandford dice que será la prueba real.

“La idea básica que exponen es perfectamente buena”, dice Sandford. “Personalmente soy un tanto escéptico sobre que puedan localizar los filosilicatos en este disco al nivel que sugieren. ¿Cómo de aplicables son estos modelos al mundo real?”

Morris dice que este tipo de investigación también es importante para comprender cómo se forman, en general, los sistemas planetarios.

“Soy un gran defensor de la búsqueda de agua en nuestro Sistema Solar”, dice Morris, “pero para comprender el proceso de formación de sistemas planetarios, tenemos que ir fuera de nuestro sistema y mirar también otros”


Autor: Anuradha K. Herath
Fecha Original: 24 de febrero de 2010
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Comments (23)

  1. Pues en el presente caso, sin lugar a ninguna duda, estoy en contra de la opinión de Morris cuando nos dice: “pero para comprender el proceso de formación de sistemas planetarios, tenemos que ir fuera de nuestro sistema y mirar también otros”. Está bien que podamos (algún día mirar en otros sistemas solares) pero, teniendo tan cerca el Laboratorio natural que supone nuestro propio Sistema solar, poca falta hace ir fuera para comprobar la formación de planetas. Todo consiste en que sigamos estudiando, observando y experimentando para llegar a comprender de manera clara y precisa como ocurrió todo.

    En cuanto la la búsqueda de agua en otros planetas, como es de esperar, apruebo todos los métodos que puedan emplearse para detectar tan rico elemento para la vida y, si los filosicatos (esos tetraedros de silicio y oxígeno) que se unen para compartir tres de los cuatro oxígenos con otros vecinos formando capas que, en alguna variedad son de la clase OH. De forma simple, los grupos de filosilicatos se forman en los grupos denominados de Serpentina, de las Arcillas y las cloritas.

    Pero, en la inmensidad del Universo, las cosas que ocurren, aunque pueden ser estudiadas de manera local, siempre tendrán una explicación global donde esa particularidad está englobada. En esto de los planetass y el agua, yo me iría aún más lejos a buscar la fuente en la que se pueden producir los elementos que, como en este caso el agua, son ineludibles para la vida.

    El proceso del nacimiento de estrellas como el Sol es más o menos conocidos por todos. Si siguiéramos el proceso en detalle veríamos que, debido a la conservación del momento angular y a la existencia de cierta rotación inicial en la nube, el material que colapsa va aumentando su velocidad de rotación a medida que se acerca al centro, de modo que la protoestrella se va rodeando de un disco de gas y polvo (disco protoplanetario) que gira en torno a ella.

    Este disco contiene la materia prima de la que se forman los planetas mediante un proceso de agregación de partículas hasta formar objetos de un tamaño mucho mayor (aunque existen aún algunas incertidumbres, se cree que este fue el proceso de formación de nuestro propio Sistema solar). Por su parte, la protoestrella continuará alimentándose del gas de la nube, creciendo poco a poco hasta convertirse en una estrella. Completar todo este proceso dura varios millones de años.

    Pero, a lo que nos interesa, como bien se apunta en el artículo, en ese disco que se forma alrededor de la estrella nueva, están los materiales que formaran el futuro planeta y, desde luego, sin lugar a ninguna duda, en planeta como la Tierra estarán presentes los materiales necesarios para que ese planeta, cuando se consolide, sea poseedor del preciado elemento: El agua.

    Se han realizado diversos estudios de formación de estrellas y nuevos planetas que confirman todo lo que el artículo apuinta, y, la confirmación definitiva de la presencia de un disco debia proporcionarla la detección del movimiento de rotación del gas en torno a la protoestrella. Para ello, se realizaron observaciones con el Very Large Baseline Array (VLBA) del NRAO. Este interferómetro está formado por un total de diez radiotelescopios (cada uno de 25 m de diámetro), ocho distribuidos a lo largo del continente norteamericano, uno en Hawai, y otro en las Islas Vírgenes. De esta forma se consigue un poder de resolución angular de 0,5 milisegundos; es decir, doscientas veces mejor que el Telescopio Espacial Hubble. O, dicho de manera más entendible, si un instrumento óptico tuviera ese poder de resolución sería capaz de distinguir desde Madrid el canto de una moneda de un euro situada en Moscú.

    Sin embargo, en Astronomía, y en la ciencia en general, a veces ocurre que se va buscando una cosa concreta y aparece otra muy distinta e inesperada. En el caso que comento, el resultado más espectacular no estaba relacionado con HW2 la protoestrella que se pretendía estudiar y su disco protoplanetario, sino que mediante la emisión máser de la molécula de agua se detectó un arco brillante con un tamaño angular de 100 milisegundos (72 UA) y situado a 0,7 segundos (500 UA) al sur de HW2.

    Este arco de emisión se ajustaba muy bien a un círculo de 62 UA de radio, con una precisión de una parte entre mil. Los movimientos propios de este arco en el cielo indicaban que el gas se expandía con una velocidad de 9 Km/s. El alto grado de simetría y su corta edad dinámica (33 años) sugerían que el arco trazaba una parte de una expulsión esférica (es decir, formando una burbuja en el medio interestelar), singular y de muy corta duración, producida por una protoestrella central, desconocida hasta entonces.

    He querido extenderme y explicar todo esto para que, podamos hacernos una idea de los extraños procesos que en el Universo ocurren y, desde luego, allí están todos y cada uno de los elementos que componen nuestra Tabla Periódica, y, el agua es abundante en el Universo, se podría decir casi sin temor a equivocarnos que, el agua está presente en todos aquellos fenómenos interestelares que se producen a cada segundo que pasa por nuestras vidas y, desde luego, en las inmensas Nebulosas que pueblan el espacio interestelar…También: Allí se forman las estrellas y los planetas y, pasado el tiempo, mucho, mucho tiempo…quizá seres pensantes que, como nosotros, sientan curiosidad por todos estos temas que aquí comentamos.

    • Fer137

      “Pues en el presente caso, sin lugar a ninguna duda, estoy en contra de la opinión de Morris cuando nos dice: “pero para comprender el proceso de formación de sistemas planetarios, tenemos que ir fuera de nuestro sistema y mirar también otros”. Está bien que podamos (algún día mirar en otros sistemas solares) pero, teniendo tan cerca el Laboratorio natural que supone nuestro propio Sistema solar, poca falta hace ir fuera para comprobar la formación de planetas. ”

      Nuestro sistema solar solo lo podemos ver en este momento actual. Observando otros sistemas y discos protoplanetarios podemos ver todas las fases de su evolución, y su variedad.

    • Fer137

      “sin lugar a ninguna duda, en planeta como la Tierra estarán presentes los materiales necesarios para que ese planeta, cuando se consolide, sea poseedor del preciado elemento: El agua.”

      Emilio, curiosamente cuando dices ‘sin lugar a ninguna duda’ es indicio de lo contrario. En este caso busca por ejemplo “origen agua Tierra”. Está la teoria del origen cometario,etc. de gran parte del agua de la Tierra.

  2. Es incleible como una simple imagen (aunque no sea real) te puede transportar, mediante el vehículo de la imaginación, a cualquier “mundo” lejano, y, en este caso, la imagen que han puesto para adornar el comentario, me ha llevado a Titán.

    Pensando en todo esto, no puedo evitar el tratar de comprender el Universo y para ello, una de las cosas que tenemos que entender son sus componentes, de otra manera no sabríamos de qué está hecho. La componente clásica del Universo, la que corresponde a materia y energía similares a la que vemos a nuestro alrededor en galaxias, estrellas y planetas, es, como sabemos, la parte minoritaria; menor que el 5%. El resto está constituido por componentes exóticos, llamados por nuestra ignorancia energía y materia oscura.

    Las leyes de la Física aplicables a toda la materia y la energía, tienen sin duda un papel fundamentasl en la comprensión del Universo y por ello la Astrofísica ha tenido un desarrollo espectacular en los últimos tiempos a pesar de la escasez de la materia como la que conocemos.

    Está claro que introduzco este comentario porque la Astrofísica es la nueva ciencia que estudia la naturaleza física del Universo y de los objetos contenidos en él, y, aunque fundamentalmente se estudian las galaxias, estrellas y planetas, también se ocupa de estudiar el contenido de elementos que puedan estar presentes en una Nebulosa bien sea planetaria, molecular, de reflexión o de obsorción. Se quiere saber que es lo que por ahí fuera existe.

    Por otro lado, como el Universo es muy grande, las densidades medias son muy bajas y la materia se encuentra normalmente en estructuras muy simples, en forma de átomos y partículas individuales. La composición química del Universo y sus procesos son por ello también importantes para comprender su evolución, dando pie al uso más o menos extendido del término Astroquímica.

    Sin embargo, las moléculas complejas son relativamente raras y los organismos vivos muchísimo más. La parte biológica del Universo que concocemos se reduce (al menos de momento) a nuestro propio planeta por lo que parece excesivo hablar de Astrobiología.

    ¿por qué tenemos que preocuparnos por una parte tan ínfima del Universo?

    Bueno, ciertamente por el simple hecho de que, la componente humana a la que pertenecemos está ahí presente, los humanos pertenecemos a esa extraña componente y, ya que no podemos producir en el laboratorio el paso de la química a la biología, en el contexto del Universo y su evolución que sí podemos estudiar y analizar los límites y las condiciones necesarias para que emerja la vida en cualquier sitio que reuna las condiciones similares a las de nuestro planeta, podremos dar pleno sentido al uso del término y, además, comprobaremos que, efectivamente, no estamos sólos.

    Al menos así lo creo.

  3. Está bien que busquemos agua en planetas que, más cerca o más lejos de nosotros, nos indiquen y nos den la certeza de que, además de la Tierra, también en otros existe el preciado líquido que, por otra parte, es imprescindible para la vida.

    Desde que el hombre comenzó a ser consciente de su existencia sobre la Tierra, la Humanidad se ha planteado la posible existencia de otros “mundos” parecidos al nuestro. Epicuro postulaba ya en la Antigüedad que “existe una indinidad de mundos, algunos parecidos y otros diferentes del nuestro”. Aristóteles, sin embargo, afirmaba rotundamente que “no puede haber más mundos que uno, el nuestro”.

    En el año 1854, Giordano Bruno llegaba mucho más lejos: “Existen unnumerables soles e innumerables tierras, todas ellas rotando en rorno a sus soles en la misma forma que lo hace los siete planetas de nuestro sistema. Sólo vemos los soles, porque son los cuerpos más grandes y más luminosos, pero sus planetas resultan invisibles, al ser pequeños y poco luminosos. Los innumerables mundos en el Universo no son peores ni están más deshabitados que nuestra Tierra”.

    Claro que, tales opiniones resultaban demasiado revolucionarias para la época y, el pobre Giordano terminó en la hoguera acusado de herejía por la “Santa Inquisición” de mal recuerdo.

    Más tarde, a decir verdad no hace mucho, tales elucubraciones quedaban enmarcadas en el ámbito de la ciencia -ficción, dónde algunos científicos y escritores de gran imaginación, volcaban sus pensamientos fuera del ámbito científico donde estarían mal visto argumentos futuristas sin las pruebas observacionales o experimentales.

    Sin embargo, la situación ha cambiado en los últimos 25 -30 años, las observaciones realizadas con el Observatorio orbital infrarrojo IRAS permitieron detectar la presencia de materiales sólidos orbitándo en forma de disco alrededor de algunas estrellas, como Beta Pictoris y L1551. En la actualidad se conocen innumerables estrellas con discos protoplanetarios a su alrededor (en un comentario anterior también daba cuenta de ello).

    En principio es posible detectar planetas en torno a otras estrellas y, según nos explican en el artículo de arriba, el experimento trata de detectar materiales que declaren o nos lleven a detectar -por derivación- la presencia de agua, lo cual, no deja de tener su mérito.

    En lo relativo a la detección de planetas (aunque las técnicas son variadas), hoy por hoy la más exitosa a la hora de encontrarlos consiste en la detección de perturbaciones dinámicas sobre las estrellas centrales, que pueden ser identificadas a partir del estudio de sus velocidades radiales.

    Esta técnica ha permitido identificar a la mayoría de los pocos cientos de planetas extrasolares descubiertos hasta el momento. De todas las maneras tanto la localización de planetas lejanos como la identificación de los materiales que pululan por el espacio interestelar, cada día es más fiable, sobre todo el de la localización de los elementos que, gracias a la espectroscopia infrarroja y otras técnicas modernas, podemos, desde la Tierra, decir de qué está compuesta una Nebulosa lejana o si una estrella es de Bario, Carbono, Circonio, estroncio o de Litio.

    ¡Qué maravilla! ¿Hasta dónde podremos llegar? Con tiempo suficiente por delante…muy lejos.

    • Fer137

      “En lo relativo a la detección de planetas (aunque las técnicas son variadas), hoy por hoy la más exitosa a la hora de encontrarlos consiste en la detección de perturbaciones dinámicas sobre las estrellas centrales, que pueden ser identificadas a partir del estudio de sus velocidades radiales.”

      Ciertamente con la velocidad radial se han detectado la mayoria de exoplanetas, pero para cuestiones de exobiologia mas interesante y prometedor es el metodo de los transitos, para poder hacer espectroscopía y en su dia quizas llegar a ver entre miles o millones de exoplanetas cuantas atmosferas hay que denoten vida (por ejemplo detectando oxigeno)

      • Cuando veo el 137 con el que firma el compañero (Fer137), no puedo dejar de acordarme de aquello que decía Lederman:

        “Todos los físicos del mundo, deberían tener un letrero en el lugar más visible de sus casas, para que al mirarlo, les recordara lo que no saben. En el cartel sólo pondría esto: 137. Ciento treinta y siete es el inverso de algo que lleva el nombre de constante de estructura fina”.

        Este número guarda relación con la posibilidad de que un electrón emita un fotón o lo absorba. La constante de estructura fina responde también al nombre de “alfa” y sale de dividir el cuadrado de la carga del electrón, por el producto de la velocidad de la luz y la constante de Planck, h. Tanta palabrería y numerología (nos dice Lederman) no significan otra cosa sino que ese sólo numero, 137, encierra los misterios del electromagnetismo (el electrón, e-), la relatividad (la velocidad de la luz, c), y la teoría cuántica (la constante de Planck, h).

        Lo más notable de este número es su adimensionalidad. La velocidad de la luz, c, es bien conocida y su valor es de 299.792.458 m/segundo; la constante de Planck racionalizada, ћ, es h/2π = 1’054589×10 julios segundo; todo tiene sus dimensiones. Pero resulta que cuando uno combina las magnitudes que componen alfa ¡se borran todas las unidades!

        El 137 está solo: se exhibe desnudo a donde va. Esto quiere decir que los científicos del undécimo planeta de una estrella lejana situada en un sistema solar de la galaxia Andrómeda, aunque utilicen Dios sabe qué unidades para la carga del electrón y la velocidad de la luz y qué versión utilicen para la constante de Planck, también les saldrá el 137. Es un número puro. No lo inventaron los hombres. Está en la naturaleza, es una de sus constantes naturales, sin dimensiones.

        La física se ha devanado los sesos con el 137 durante décadas. Werner Heisember (el que nos regaló el Principio de Incertidumbre en la Mecánica Cuántica), proclamó una vez que todas las fuentes de perplejidad que existen en la mecánica cuántica se secarían si alguien explicara de una vez el 137.

        ¿Por qué alfa encierra tantos secretos?

        • Fer137

          Ah, yo lo pongo por mi cumpleaños:)

          Alfa, constante de estructura fina.
          Edad del Universo en años terrestres, 13.7 gigaaños.
          Angulo Aureo.
          Numero de atomos de las moleculas de clorofila, que sustentan la vida del planeta.
          El numero de la Cabala en la Cabala. Fundación de Los Angeles el año 137×13
          etc. etc. etc.

          • Jurl

            El ángulo áureo son 137, 51º xD

            Y α⁻¹ es 137,036 aprox. xD

            Me gusta el concepto no ya de que Dios juega a los dados, sino que además es chapucero xDDD

            Pero sí, es un número simpático. :)

            • Fer137

              Supongo que a un babilonico se le puede ocurrir dividir la circunferencia en 360º, pero por mucha inspiración divina que se le ponga el hacerlo en 358.759..º (para que coincidera) sería muy cantoso y mucha complicación.

      • Juan

        Por favor Fer137.

        Pasese por Observatorio.info

        Le necesitamos

        Gracias

  4. Jurl

    Cada vez estoy más convencido que Larin (el ruso xD) tiene razón.

  5. Sagutxo

    Jurl, a qué Larin te refieres? :-)

    SalU2

  6. Jurl

    Vladimir Larin. Propone que el interior de la Tierra en varios escenarios alternativos está lleno de hidruros metálicos, por llamarles algo, o que el hidrógeno “embebe” todo el interior profundo de la Tierra. La idea se basa en una distribución de elementos en el disco de acreción originario del sistema solar en función de los potenciales de ionización de cada elemento, y con ella una distribución regional determinada. La teoría vale para todo, desde enfocar un nuevo modelo donde la tectónica de placas se basa en un sistema todavía más dinámico si cabe, hasta los que siguen defendiendo la idea de una Tierra en expansión (creo que esto ya no es tan fácil de sostener vistas las tomografías sísmicas que existen actualmente), y por supuesto, los campos magnéticos planetarios.

    Lo interesante son los estudios que tiene, las especulaciones claro está cada cual las desbardalla como estima pertinente.

    http://en.wikipedia.org/wiki/Hydridic_Earth_theory

    La teoría tiene ya casi 45 años. Es relativamente fácil de falsear, aunque no tanto de probar, por ahora. Pero como no interesa… A mí me llamó poderosamente la atención no tanto por sus predicciones geológicas, que eso es siempre un poco de marketing, sino por lo de la distribución en función de los potenciales de ionización. Obviamente, la teoría estándar dice algo remotamente parecido, pero que la Tierra ha perdido casi todo el hidrógeno que tenía.

    El tío ahora parece que se ha montado un chiringuito para pasar la bandeja:
    http://hydrogen-future.com/page-id-9.html

    • El hidrógeno que posee la Tierra en grandes cantidades está, en los mares y océanos conformando el agua del planeta. El otro, el hidrógeno en el estado gaseoso, se fue poco a poco al no tener la Tierra (como lo tiene, por ejemplo, Júpiter) la fuerza de Gravedad necesaria para retenerlo.

      • Jurl

        O no. Larin lo que dice es que está atrapado en el interior de la tierra, dentro de las redes metálicas del manto y el núcleo. A esas presiones, muy bien podría ser. Así, las propiedades de manto y núcleo serían muy diferentes de lo que se piensa ahora. Por ejemplo, sobre el núcleo interno el consenso acaba de pasar de pensar que era un único cristal de hierro-níquel a dar por hecho probado que contiene numerosas inhomogeneidades, algo que el modelo estándar simplemente no puede explicar en absoluto (además a escalas de interfaz tan pequeñas como 1 km, que se han resuelto del análisis de ondas sísmicas). Piensa en los 13.000 kg·m⁻³ (datos del consenso) de densidad del núcleo interno, para la presión que soporta a mí se me antoja muy reducido (se supone que está a 6.000 K más o menos), o en el hecho que parece también que los datos avalan la posibilidad de superrotación del núcleo (que gira más deprisa que el resto del planeta). Todo esto favorece mucho la teoría de Larin, y como digo, sería relativamente fácil de falsear, aunque no tanto de probar, porque realmente no tenemos ni pajolera idea de lo que pueda haber ahí abajo.

        Por lo que he leído, lo más sorprendente del pozo de Kola que cavaron los soviéticos, fue la cantidad brutal de hidrógeno que salió. Si esto fue por un proceso químico que descompuso el agua molecular (o lo que fuese) en su salida a la superficie o realmente hay más hidrógeno ahí abajo de lo que creemos, eso sólo la investigación podrá decirlo.

        Ah, esto no interesa porque a fin de cuentas el Mecenas de la geología (grosso modo) todo este tiempo ha sido la industria petrolífera. “Gracias” a ella y sus perforaciones demenciales por todo el planeta se ha logrado avanzar tanto, y claro, este asunto simplemente ni le interesa.

  7. Sagutxo

    Gracias Jurl, lo voy a leer, parece interesante.

    SalU2

  8. Leviatán

    Jurl, sí, es el enlace que había leído, justamente de un comentario tuyo anterior en otra noticia este blog, creo recordar.
    Oye, ¿ desbardalla ? aunque se entiende el sentido, gallego ;)

    • Jurl

      Sí, un poco sí. xD Dice que si su teoría es cierta, se podría extraer hidrógeno de determinados puntos de la corteza donde el manto hace intrusiones, por ejemplo los valles de Rift, las dorsales oceánicas (me gustaría saber cómo piensa hacer prospecciones ahí xD), etc. Obviamente, con una minería de hidrógeno (que estaría la tierra plagada, literalmente), pues venga, a bombear y a seguir despilfarrando, claro (e inundándonos de agua, porque el resultado de su combustión sería la detracción de oxígeno del aire y el incremento de la cantidad de agua, el ciclo del agua no contempla la hidrólisis a esas escalas xD). Por descontando que aunque tenga razón (que hay que probarlo), está por ver que todo esto sea realista.

      Joder, no está en el María Moliner, así que no, se me ha colado xDD. Es “desbarrar” en castellano, Es de uso tan extendido que di por hecho que sí. Mea culpa xD. Es más, está mal en gallego también, es un híbrido lo que he puesto (debería ser “esbardallar”).

  9. El artículo también nos habla de planetas tipo Tierras que posiblemente pudieran ser habitables y, como sabemos de sobra, las técnicas actuales no permiten aún detectar planetas rocosos similares al nuestro. No obstante, el reducido tamaño de los tres planetas detectados en el verano de 2005 implica que podrían estar formados por roca sólida, o por una mezcla de roca y hielo, no tratándose por lo tanto de planetas gaseosos. Parece claro que planetas más pequeños, similares a los planetas interiores del Sistema solar, deben de existir también en otros sistemas planetarios.

    Para detectarlos será necesario monitorizar la luminosidad de un elevado número de estrellas (del orden de 100.000), durante unos 3 años (para poder detectar al menos 3 tránsitos de un planeta de tipo terrestre situado a 1 UA de su estrella), y con precisión fotométrica y estabilidad del orden de 10 exp. -5.

    Ese es el objetivo de misiones como Corot, Kepler y Eddintong que costean distintas naciones con la ESA y la NASA al frente de ellas aunque no sea conjuntamente.

    Gracias a misiones como estas y otras nuevas que se pondrán en marcha, dentro de algunos años dispondremos de una caracterización mucho más completa de los sistermas planetarios extrasolares, sin el sesgo introducido por las técnicas actuales (el método de tránsito de alta precisión permitirá detectar no sólo planetas de tipo terrestre sino más planetas gigantes similares a los encontrados hasta la fecha).

    ¿Cuántos de esos planetas tendrán las condiciones necesarias para poder albergar la vida similar a la que conocemos aquí en la Tierra? Como se dijo aquí en uno de los muchos artículos publicados, la posibilidad en principio más sencilla consiste en buscar planetas que se encuentren dentro de la llamada “Zona de Habitabilidad” (ZH) de los sistemas planetarios.

    Esa zona se define como aquella en que las condiciones ambientales similares a las de la Tierra, básicamente que se encuentren a una distancia a la estrella tal que la temperatura en la superficie del planeta permita la existencia de agua líquida. Además de encontrarse en la ZH el planeta tendrá que reunir una serie de requisitos:

    - Tamaño entre 0,8 y 2,2 veces el radio de la Tierra.
    - Concentración de CO₂ en la atmósfera tal que el efecto invernadero asociado no convierta su atmósfera en un horno, como sucede en Venus.
    -Sistema planetario con unos miles de millones de años, de manwera que la evolución haya tenido suficiente tiempo como para crear, a partir de la materia “inerte”, seres vivos.

    La ZH se define para cada sistema planetario en función de la luminosidad o tipo espectral de su estrella. En nuestro Sistema Solar la ZH abarcaría desde Venus hasta Marte, y, aunque ambos planetas estarían sólo marginalmente dentro y para obtener condiciones de habitabilidad la composición de sus atmósferas deberían ser distintas, en el caso de Marte, yo no estaría muy seguro de que, en un remoto pasado, no hubiera poseido una atmósfera similar a la de la Tierra.

    Así que, los resultasdos obtenidos por Corot, Kepler, Eddington, junto con GAIA, nos permitirá conocer una multitud de planetas de tipo terrestre, así como las características globales de los sistemas planetarios. La observación directa de las atmósferas de planetas habitables, están previstas a partir del 1.015, las misiones Terrestrial Planet Finder (TPF) de la NASA y Darwin, de la ESA, comenzarán a obtener imágenes de los planetas capáces de medir la composición química y propiedades físicas de sus atmósferas. Es posible que ambas misiones acaben fundiéndose en un único proyecto, dadas las condiciones de crisis económica por la que se atraviesa.

    ¡El Universo! ¡Que locura más grande!

  10. Kimiká

    Me ha parecido muy interesante la teoría del ruso Larin. He leído el enlace propuesto por Jurl, y dentro de mis limitados conocimientos como química, me parece que todo lo que dice tiene mucho sentido. Explicaría, por ejemplo, el H2 molecular que sale por las fumarolas hidrotermales del fondo del océano y la aparición de abundante H2 cada vez que se “pincha” el suelo a grandes profundidades, (aunque hay otros mecanismos químicos que podrían explicar esta aparición de H2, habría que tener más pruebas de si se producen determinadas reacciones de reducción que produjeran H2).
    Es cierto que el Potencial de ionización marca una mayor o menor facilidad para que los elementos formen iones positivos, por lo que se convierten en partículas cargadas y podrán interaccionar en mayor o menor medida con los campos magnéticos.

    Muy interesante esta aportación y todas las demás.

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