Los neandertales pueden haberse cruzado con los humanos

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Cruce de humano y neandertalLos datos genéticos apuntan a un antiguo enlace entre las especies.

Los humanos antiguos, tales como los Neandertales, pueden haberse ido pero no se les ha olvidado — no al menos en el genoma humano. Un análisis genético de casi 2000 personas de todo el mundo indica que dicha especie extinta se cruzó con los ancestros de los humanos modernos dos veces, dejando sus genes en el ADN de la gente actual.

El descubrimiento, presentado en la Reunión Anual de la Asociación Americana de Antropología Física en Albuquerque, Nuevo México, el 17 de abril, añade importantes nuevos detalles a la historia evolutiva de la especie humana. Y también puede ayudar a explicar el destino de los Neandertales, que desaparecieron del registro fósil hace unos 30.000 años. “Esto significa que los Neandertales no desaparecieron por completo”, dice Jeffrey Long, antropólogo genetista en la Universidad de Nuevo México, cuyo grupo llevó a cabo el análisis. Hay unos pocos restos de Neandertal en casi todos los humanos, comenta.

Los investigadores llegaron a tal conclusión estudiando los datos genéticos de 1983 individuos procedentes de 99 poblaciones de África, Europa, Asia, Oceanía y las Américas. Sarah Joyce, estudiante de doctorado que trabaja con Long, analizó 614 posiciones microsatélite, que son secciones del genoma que pueden usarse como huellas dactilares. Entonces creó un árbol evolutivo para explicar la variación genética observada en los microsatélites. La mejor forma de explicar las variaciones era si hubo dos periodos de cruce entre humanos y una especie arcaica, tal como el Homo neanderthalensis o el H. heidelbergensis.

“Esto no es lo que esperábamos encontrar”, dice Long.

Usando los índices proyectados de mutación genética y datos del registro fósil, los investigadores sugieren que el cruce tuvo lugar hace aproximadamente 60.000 años, en el Mediterráneo Oriental, y más recientemente, hace unos 45.000 años, en Asia Oriental. Esos dos eventos tuvieron lugar después de que el primer H. sapiens hubiese emigrado fuera de África, dice Long. Su grupo no encontró evidencias de cruce en los genomas de los africanos modernos incluidos en el estudio.

Los investigadores sugieren que la población del primer cruce fue la que emigró a Europa, Asia y América del Norte. Luego, el segundo cruce, con una arcaica población de Asia Oriental alteró aún más la composición genérica de la gente de Oceanía.

La charla en la reunión de antropología captó la atención de muchos investigadores, algunos de los cuales han estado intentando explicar desconcertantes variaciones en el genoma humano. “Han llegado a algo”, dice Noah Rosenberg, antropólogo genetista de la Universidad de Michigan en Ann Arbor, que asistió a la charla.

Pronto podría llegar un test para la propuesta del equipo de Nuevo México. Svante Pääbo y sus colegas del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania, anunciaron el año pasado que habían terminado de secuenciar el genoma del Neandertal, y esperaban publicar su trabajo en el futuro cercano. Los anteriores estudios de Pääbo sobre los componentes del genoma del Neandertal descartaron el cruce, pero no estaban basados en análisis exhaustivos del genoma completo.

Linda Vigilant, antropóloga del Instituto Max Planck, encontró la charla de Joyce como una respuesta convincente a las “sutiles desviaciones” notadas en la variación genética en la región del pacífico.

“Esta información es realmente una ayuda”, dice. “Y es genial”.

El registro paleontológico también produce fósiles que complementan tales teorías de cruce. El equipo de Pääbo y sus colegas rusos recientemente informaron del genoma mitocondrial de un humano arcaico de las Altas Montañas — en el sur de Siberia cerca de las antiguas rutas de comercio asiáticas1.

El antiguo ADN mitocondrial procede de un trozo de hueso de un dedo, del cual aún no han identificado su especie. Podría ser de un Neandertal, una nueva especie de Homo o alguna otra forma arcaica — como el H. erectus, que se extendió por Oceanía hace 1,8 millones de años.

El equipo de Pääbo informó que el hueso era de un individuo que vivió hace entre 30.000 – 48.000 años en la Cueva Denisova, cerca de donde moraron humanos modernos y Neandertales. Pero la datación del hueso ha sido cuestionada por los investigadores, quienes dicen que los sedimentos de la cuenca han sido removidos, haciendo que la capa del hueso sea más vieja.

En la reunión de antropología, Theodore Schurr, antropólogo molecular de la Universidad de Pennsylvania en Philadelphia, dijo que el modelo genético que mostraba cruces genera preguntas sobre un rango de especies, como H. heidelbergensis. Señaló que los esqueletos humanos encontrados en el Lago Mungo en Nueva Gales del Sur, Australia, tienen robustas características, que pueden representar el resultado de un cruce; se datan en más de 20.000 años.

Keith Hunley, otro miembro del grupo de Nuevo México, dijo que el equipo está trabajando para publicar sus resultados en el futuro cercano.


Referencias: 1. Krause, J. et al. Nature doi:10.1038/nature08976 (2010).

Autor: Rex Dalton
Fecha Original: 20 de abril de 2010
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