La agricultura orgánica no es tan agradable para la flora y fauna salvaje

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Campo de cultivoEl caso de la conocida como agricultura orgánica siempre ha sido bastante débil, y un nuevo estudio en Ecology Letters no ayuda a la causa.

El estudio encontró que los beneficios medioambientales generados por la agricultura orgánica no compensan los bajos rendimientos generados. El incremento en la biodiversidad procedente de la agricultura orgánica se encontró que era mucho menor de lo que se pensaba anteriormente – promediando un 12 por ciento más que la agricultura convencional. Las granjas orgánicas del estudio también produjeron menos de la mitad que sus homólogos convencionales.

“A lo largo de los próximos cuarenta años, vamos a tener que duplicar la producción de alimento mundial para mantener el ritmo de crecimiento de la población”, dice el Profesor Tim Benton, que lideró el proyecto. “Nuestros resultados demuestran que para producir la misma cantidad de alimento en el Reino Unido usando sólo medios orgánicos en lugar de convencionales, necesitaríamos usar el doble de cantidad de tierra para agricultura.

“Dado que los beneficios en cuanto a biodiversidad procedentes de la agricultura orgánica son pequeños, el bajo rendimiento puede ser un lujo que no podamos pagar, particularmente en las áreas más productivas del Reino Unido”.

Las granjas orgánicas han salido bien paradas en investigaciones anteriores sobre biodiversidad y flora y fauna salvaje, pero estas granjas tienden a estar en áreas con campos menores, más setos y bosques, por lo que parten con ventaja. El nuevo estudio tenía como objetivo ver si la agricultura orgánica seguía siendo tan buena para la flora y fauna si se sacaban de la ecuación los efectos del paisaje.

Los investigadores observaron dos áreas del suroeste central de Inglaterra y el norte de los Midlands, teniendo en cuenta unas 30 variables cubriendo clima, topografía, condiciones socio-económicas, uso de la tierra y tipo de suelo. Se emparejaron treinta y dos granjas orgánicas y no orgánicas, algunas en regiones “calientes” con muchas granjas orgánicas y otras en zonas “frías” con menos, para ayudar a identificar los efectos acumulativos sobre un área mayor. Se hicieron comparaciones entre campos individuales, con 192 campos muestreados en total. La investigación observó pájaros, insectos (incluyendo mariposas, abejas y sírfidos), gusanos y plantas.

Comparándolos granja a granja, los investigadores encontraron una caída de un 55 por ciento en la producción en comparación con un 12,4 por ciento en el incremento de biodiversidad. No obstante, las comparaciones entre áreas mayores encontraron que los “puntos calientes” con una mayor densidad de granjas orgánicas mostraban un 9,1 por ciento de incremento en la biodiversidad en general.

“Si se gestiona un campo de manera orgánica, sin uso de herbicidas, eso puede beneficiar a especies de plantas en una comparación campo por campo, pero no afecta lo suficiente a un área para tener impacto en los insectos polinizadores, por ejemplo”, explica el co-investigador del proyecto, la Dra. Doreen Gabriel. “No obstante, si unes varias granjas orgánicas, los beneficios pueden verse a lo largo de un mayor rango de especies”.

La investigación también arrojó algunos impactos negativos imprevistos. Las granjas convencionales en “puntos calientes” tienden a usar mayores niveles de herbicidas que sus homólogos de los “puntos fríos” para contrarrestar las semillas que provienen de sus vecinos más tolerantes con las hierbas. Y el número de pequeños pájaros de tierras de labranza eran menores en las granjas orgánicas, dado que tienden a atraer pájaros como urracas y arrendajos, que depredan a los pájaros más pequeños.

“Los métodos orgánicos pueden ser una parte útil de la mezcla en la gestión de tierra en las partes menos productivas del Reino Unido, particularmente si nuestras políticas pueden animar a los granjeros a hacer actividades coordinadas para maximizar el beneficio sobre la fauna y flora en un área mayor”, dice el Profesor Benton.

“No obstante, dada su mejor productividad y los limitados beneficios en la biodiversidad observados en la agricultura orgánica, no es sostenible promocionarla como el mejor método o el único método de agricultura. Para cubrir las demandas de producción de alimentos, necesitaremos continuar trabajando nuestras áreas más productivas de la forma más intensiva posible – y potencialmente contrarrestándolo gestionando algunas de las tierras restantes exclusivamente como reservas naturales”.


Cita: Gabriel et al., ‘Scale matters: the impact of organic farming on biodiversity at different spatial scales’, Ecology Letters, May 2010; doi:10.1111/j.1461-0248.2010.01481.x

Fecha Original: 5 de mayo de 2010
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