Supersticiones, ¿no tan malas?

SupersticiónLa palabra “superstición” tiene una connotación peyorativa – las creencias supersticiosas son normalmente consideradas como estúpidas e irracionales. La gente que a menudo se ve envuelta en un comportamiento supersticioso responde con una sonrisa ligeramente avergonzada, pretendiendo que no se lo toman en serio aunque se sienten obligados a realizar su ritual de la suerte.

Todo esto es apropiado, en mi opinión, dado que las supersticiones son creencias mágicas. Las investigaciones también han demostrado que están motivadas psicológicamente – una forma de tratar con cierto sentido de carencia de control. El ritual mágico nos da un falso sentido de control sobre los eventos (si visto mi camiseta de la suerte, mi equipo ganará). De hecho, una investigación de Whitson y Galinsky demuestra que sentir una carencia de control incrementa la percepción de patrones incluso en áreas no relacionadas:

Los participantes que carecían de control era más probable que percibieran una variedad de patrones ilusorios, incluyendo ver imágenes en el ruido, formar correlaciones ilusorias en la información del mercado de valores, percibir conspiraciones y desarrollar supersticiones.

Un estudio de 2006 por parte de Perkins y Allen demuestra que la gente con un historial de abusos físicos infantiles es más probable que crea en lo paranormal, especialmente aquellas creencias que proporcionan un sentido de control, como la PES y la brujería. La motivación para las supersticiones parece ser predominantemente el control. El proceso es hiperactivo en reconocimiento de patrones y detección de agentes. Vemos patrones que no están allí y los atribuimos a agentes invisibles para explicarlos. En su nivel más simple, esto puede simplemente asumir una causa y efecto para dos eventos no relacionados, como vestir cierta camiseta y el resultado de una competición deportiva. Alguna gente adopta la idea de que hay algún poder místico en el universo que conecta estos dos eventos.

Recientes estudios realizados por Damisch et. al. muestran, sin embargo, otro aspecto de la superstición – un efecto potencialmente beneficioso. Los investigadores observaron el rendimiento en tareas y la realización de supersticiones rituales, como cruzar los dedos. Lo que encontraron:

“Activar una superstición aumenta la confianza de los participantes en dominar las tareas que le esperan, lo cual, a su vez, mejora el rendimiento”.

También encontraron que este efecto de mayor rendimiento se explicaba en parte por una mejora en la “evaluación de la auto-eficacia” y en parte por un aumento en la persistencia de tareas. Los sujetos tenían más confianza y pasaban más tiempo en la tarea. De ser cierto, esto podría indicar que las creencias en las supersticiones pueden proporcionar una ventaja selectiva específica, y no ser sólo un efecto colateral de nuestra formación psicológica.

Para hacer las cosas aún más interesantes, otras investigaciones indican una pequeña tendencia en las creencias supersticiosas a correlarse con una menor evaluación de la auto-eficacia. Por lo que la gente supersticiosa puede tener una menor confianza en la línea base. Pero, ¿cuál es la causa y efecto? ¿Las supersticiones surgen en la gente con baja confianza como mecanismo compensatorio, o creer en supersticiones provoca menos confianza – tal vez una entrega del control al agente mágico? Ambas direcciones de causa podrían estar en funcionamiento en un efecto de auto-refuerzo.

Por tanto, aunque realizar rituales supersticiosos pueden temporalmente mejorar nuestra confianza y, por tanto, rendimiento, no tener creencias supersticiosas también está asociado con una mayor confianza. Estos efectos no han sido estudiados juntos, no obstante, y sería muy interesante una investigación posterior comparando varios grupos.

Esta relación entre superstición, confianza y rendimiento me recuerda a “El Factor Suerte” de Richard Wiseman. En este libro, describe la investigación que demuestra que la gente que cree que tiene suerte, realmente tienen más “suerte” que la gente que cree que no es afortunada. No obstante – la gente parece crear su propia suerte. Creer en la propia fortuna motiva a la gente a tomar decisiones, evaluar oportunidades y crear el momento para que la buena suerte llegue. Mientras que los “gafes” se condenan a sí mismos no haciendo estas cosas.

Podemos por tanto ver un principio más general – la autoconfianza, incluso si está generada por creencias mágicas, se traduce en mejor “suerte” y rendimiento. Pero es la propia autoconfianza lo que funciona, y ciertamente puede derivarse a partir de fuentes no supersticiosas.

Instintivamente me echan para atrás las auto-afirmaciones vacías (como Stewart Smalley), pero la investigación parece indicar que creer en uno mismo realmente se traduce en éxito. Prefiero mejorar mi autoconfianza con el conocimiento y la comprensión. Llámalo auto-afirmación escéptica.


Autor: Steven Novella
Fecha Original: 7 de junio de 2010
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Comments (3)

  1. Francisco Ruiz V.

    talvés no es simplemente que “creer en uno mismo realmente se traduce en éxito.”,
    lo que pasa es que “el no creer en uno mismo lleva al fracaso” es decir, una persona que no confía en si mismo no intentará llegar mas lejos, y obvio, no alcanzará el éxito.

    la superstición en algunos casos aumenta la confianza de la persona en si mismo, eso le llevará a decidirse y a intentar hacer cosas que de otra forma no haría, obvio que al intentar las probabilidades de acertar aumentan considerablemente.

    FRV

  2. Davidmh

    En refuerzo al último párrafo, no debemos olvidar: http://whatstheharm.net

  3. Recuerdo haber leído por ahí cómo las “supersticiones” en los juegos online (por ejemplo, llevar un novato a una cacería de dragones, mas no en plan carne de cañón) tenía correlación con ciertos fallos o “bugs” de la programación del juego.

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