El Sol como ladrón de cometas

Cometas en la Nube de OortLa mayor parte de los cometas del Sistema Solar pueden haber sido robados a otras estrellas.

Nuevas simulaciones sugieren que el Sol pudo haber capturado más de la parte de cometas que le correspondía en la sopa primordial de formación estelar. El estudio, liderado por Harold Levison del Southwest Research Institute en Boulder, Colorado, busca tener en cuenta la abundancia de cometas en los confines del Sistema Solar.

Los cometas de nuestro Sistema Solar pasan la mayor parte de su vida a una distancia entre 5000 y 10 000 veces la del Sol a la Tierra, en una región poco conocida más allá de los planetas con el nombre de Nube de Oort. Ocasionalmente, alguno pasa a toda velocidad por el Sistema Solar interior, y unas pocas rarezas, como el Cometa Halley, lo hacen regularmente. Pero el origen de incluso los cometas más conocidos es un misterio.

Un influyente modelo de cómo se formó el Sistema Solar predice que aproximadamente 6000 millones de cometas nacieron aquí1. Pero algunos astrónomos estiman que hay 400 mil millones de cometas alrededor del Sistema Solar — una discrepancia que los investigadores han tenido dificultades para explicar.

Ahora, el estudio de Levison sugiere que estos misteriosos cometas pueden haberse formado realmente alrededor de otras estrellas durante los primeros momentos de formación estelar. “Nuestro Sol es una estrella relativamente pesada”, explica Ramon Brasser, coautor del estudio, que aparece hoy on-line en Science2. Cuando materiales tales como gas, polvo y hielo empezaron a encontrar parejas de baile gravitatorias, nuestro Sol pudo haber sido una lo bastante masiva para robar cometas de sus vecinas más ligeras.

Bienes robados

Levinson y sus colegas no son los primeros en sugerir que algunos cometas pueden proceder de más allá del Sistema Solar. Un equipo examinó la posibilidad en un estudio de 1990, pero concluyó que el tirón del Sol no era lo bastante fuerte como para atraer a los cometas3. “No tenían la potencia de cálculo para hacer la simulación que nosotros hemos hecho”, dice Brasser.

Brasser y sus colegas construyeron un modelo por ordenador en el cual se forman muchas estrellas unas cerca de otras en un cúmulo estelar. En la simulación, cada estrella genera objetos planetarios incluyendo cometas, algunos de los cuales se fijan en órbitas que ocupan un extenso disco disperso alrededor de la estrella y otros que son expulsados a la nube de gas más amplia que envuelve el cúmulo. Aproximadamente a los 3 millones en la simulación, el gas que rodea las estrellas recientemente formadas colapsa en cada sistema solar, y la mayor parte de los cometas de vuelo libre encuentran hogar alrededor de una de las estrellas. Durante posteriores sobrevuelos con otras estrellas, la simulación muestra que el Sol capta suficientes cometas para tener en cuenta su colección actual.

No obstante, ejecutar una simulación tan detallada requirió a los astrónomos hacer muchas suposiciones sobre la formación del Sistema Solar, lo cual introduce grandes incertidumbres sobre la descripción. “La suposición más vulnerable es que los extensos discos dispersos existieran en el momento tan inicial que estamos considerando”, dice Hans Rickman del Observatorio Astronómico Uppsala en Suecia. Los discos dispersos extendidos, un hipotético hogar para los cometas en órbita alrededor de las estrellas, no se han observado directamente, ni los teóricos concuerdan en cómo se forman, señala Rickman. En un modelo reciente, los discos no se forman hasta 1000 millones de años después del inicio de un sistema solar.

Brasser dice que la simulación también tuvo que asumir que todas las estrellas tienen el mismo número de cometas debido a que no tenemos unas cifras sólidas. “La gente tendrá problemas con esta suposición”, admite. Y debido a la falta de más información, los autores escriben en el artículo que asumen que otros sistemas solares tienen una distribución de planetas grandes (cuya masa influye en las órbitas cometarias) similar a la nuestra.

Incluso las estimaciones más aceptadas del número de cometas en la Nube de Oort podría ser demasiado alto, dice Rickman, y una formación posterior de la nube podría hacer más fácil llenarla con cometas ya creados en el sistema. Toda esta incertidumbre, dice, “me hace pensar que habrá algunos problemas”.


Referencias:
1. Levison, H. F. & Duncan, M. J. Icarus 127, 13 (1997).
2. Levison, H. F. , Duncan, M. J. , Brasser, R. & Kaufmann, D. E. Science published online, doi: 10.1126/science.1187535 (10 June 2010).
3. Zheng, J-Q. , Valtonen, M. J. & Valtaoja, L. Celest. Mech. Dyn. Astr. 49, 265 (1990).

Autor: Lucas Laursen
Fecha Original: 10 de junio de 2010
Enlace Original

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Comments (2)

  1. El Sol como ladrón de cometas…

    Existen sustanciales discrepancias sobre el número de cometas que hay en la nube de Oort. Los modelos que simulan la formación del sistema solar dan un número inferior al que estiman los astrónomos. Un nuevo modelo demuestra que muchos de estos cometas…

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