John Bell y la naturaleza de la realidad

¿John BellPor qué hemos oído hablar tan poco de uno de los grades héroes de la física moderna?

In 1935, Einstein y sus colegas Boris Podolsky y Nathan Rosen señalaron una extraña paradoja asociada con el emergente campo científico de la mecánica cuántica.

Apuntaron que la mecánica cuántica permite que dos objetos estén descritos por la misma función de onda. En efecto, estos dos objetos separados de alguna forma comparten la misma existencia de forma que una medida en uno de ellos influye inmediatamente sobre el otro, sin importar la distancia entre ellos.

Para Einstein, Podolsky y Rosen esto violaba claramente la relatividad especial que evita la transmisión de señales a velocidades superlumínicas. Algo difícil de aceptar.

A pesar de esta situación, la paradoja EPR, como se terminó conociendo, fue más o menos ignorada por los físicos hasta hace relativamente poco tiempo.

Hoy, a la relación entre objetos que comparten la misma existencia, la llamamos entrelazamiento. Y es el foco de un intenso interés por parte de los físicos que estudian desde la computación a la litografía pasando por los agujeros negros y la fotografía.

No es necesario comentar que aunque la naturaleza del entrelazamiento aún nos es esquiva, pocos físicos dudan de que una mejor comprensión de la misma nos llevará a enormes e importantes visiones sobre la naturaleza de la realidad.

Muchos investigadores han ayudado a llevar el estudio del entrelazamiento de un rincón olvidado a ser una de las fuerzas directoras de la física moderna. Pero la mayor parte de ellos estarían de acuerdo en que se puede dar crédito a un hombre por iniciar esta revolución.

Este hombre fue John Bell, físico en el CERN durante gran parte de su carrera, que estaba furioso por las aparentes contradicciones y problemas en el corazón de la mecánica cuántica. A principios de la década de 1960, Bell dejó las bases teóricas para el estudio experimental del entrelazamiento, derivando un conjunto de desigualdades que ahora llevan su nombre.

Aunque las desigualdades de Bell pertenecen ahora a la corriente principal de la física, Bell fue más o menos ignorado en su época. Ahora, Jeremy Bernstein, físico y escritor que conoció a Bell, publica un breve recuento del trasfondo del trabajo de Bell junto con algunas interesantes anécdotas sobre el propio hombre, algunas de las cuales son completamente nuevas (al menos para mi). Recuerda los debates a gritos entre Bell y profesores universitarios sobre la naturaleza de la mecánica cuántica. Y dice que en momento de su muerte en 1991 Bell había sido nominado para un Premio Nobel, que esperaba ganar.

Esto habría cambiado por completo el legado de Bell. Es recordado por muchos que trabajan en las bases de la mecánica cuántica, pero no tanto por gente de otras áreas. Como buen ejemplo de científico que fue contra lo establecido y ganó, esto es una vergüenza.


Artículo de Referencia: arxiv.org/abs/1007.0769: A Chorus Of Bells

Fecha Original: 14 de julio de 2010
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Comments (4)

  1. Agnus

    El enigma cuántico.
    Bruce Rosenblum y Fred Kuttner
    Un libro dedicado a Bell.

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