La vida sigue

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Perder a un ser querido, siempre es duro. Cuando se trata de alguien tan cercano como un padre, y esto se produce a la temprana edad de 56 años, con lo mejor de la vida aún por llegar, quizá duele un poco más. Estos últimos meses, viendo como el cáncer consumía cada día ante mis ojos a mi padre, han sido una tortura, aunque ni siquiera puedo imaginar lo que han sido para él. Semanas y semanas de amargura, tristeza y llantos, de rabia y de impotencia, la mayor parte de las veces contenidos para que sus últimos días fuesen lo más apacibles dentro de lo posible.

Todos esos sentimientos siguen ahí, ahora más a la superficie porque ya no hacen daño a nadie, pero también es momento de agradecer. Agradecer profundamente la generosidad de ese donante anónimo que dio a mi padre unos meses más de vida, cuando aún había posibilidades de seguir adelante con una vida sana y próspera. A todos los profesionales de la sanidad que han tratado a mi padre a lo largo de este año, desde nuestro médico de atención primaria al equipo de cuidados paliativos que con tanto cariño y respeto lo cuidó en sus últimos días, y desde luego al equipo de trasplante hepático por su labor. Y sobre todo a los amigos y familiares que han estado junto a nosotros en los momentos buenos y no tan buenos, ayudándonos a llevar esta carga.

Ahí también entráis vosotros, gente que nunca conoceré personalmente en algunos casos, de países en los que ni siquiera había soñado con visitar, dando una última despedida a mi padre. Fue muy emocionante y reconfortante encontrar esa avalancha de mensajes de condolencia a las pocas horas de la publicación del último post. Cientos de comentarios en la página, a través de Facebook y Twitter, por móvil o correo electrónico, una simple frase, un abrazo en la distancia, un poco de ánimo que tanta falta nos hacía.

Ahora es el momento de seguir adelante, de mirar atrás con cariño y no con pena, de continuar como a él le hubiese gustado que hiciéramos. Hace ya casi un mes que esta web, de la que él se sentía tan orgulloso, está parada, y eso no es una buena noticia. Va siendo hora de volver a este proyecto que tantas alegrías me ha dado porque, en parte, también es su proyecto.

La vida sigue, aunque ya nada sea igual.

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