Los científicos dudan de las afirmaciones sobre vida alienígena en un meteorito

ComparteTweet about this on TwitterShare on FacebookEmail this to someoneShare on Google+Share on RedditShare on LinkedInPin on PinterestShare on TumblrPrint this page

El reciente anuncio de un científico de la NASA sobre pruebas de vida alienígena en meteoritos del espacio exterior, ha creado una tormenta de controversia que, según los investigadores, es poco probable que se calme pronto.

La afirmación, realizada el viernes 4 de marzo, calificada como “asombrosa investigación que acabará con los paradigmas”, por el Journal of Cosmology, que publicó los hallazgos, ha sido ridiculizada por los críticos, uno de los cuales se ha referido a la misma como “basura”.

Filamentos en el meteorito Orgueil


El hallazgo

El astrobiólogo Richard Hoover, del Centro de Vuelo Espacial Marshall de la NASA en Huntsville, Alabama, usó microscopios  electrónicos de barrido para analizar muestras de meteoritos carbonáceos que cayeron a la Tierra desde el espacio.

Basándose en la aparición de “filamentos” y otras características que recuerdan a microbios, Hoover defiende que los meteoritos contienen vida fosilizada en forma de cianobacterias – organismos unicelulares también conocidos como algas azul-verdosas. Apoya esta afirmación presentando pruebas de compuestos químicos presentes en los meteoritos, que son consistentes con un origen biológico.

Hoover escribe que el “tamaño, estructura, características morfológicas detalladas y composición química de los filamentos de los meteoritos no son consistentes con ninguna especie mineral conocida”, y por tanto deben ser pruebas de vida unicelular en las rocas.

De ser cierto, el descubrimiento implicaría que la vida en el universo no es única del planeta Tierra – que podría haber surgido múltiples veces en otras localizaciones, o incluso que la vida en la Tierra se originó en el espacio y se depositó en nuestro planeta gracias a los meteoritos.

“Dado que esto sería un resultado muy importante de ser cierto, los científicos están empezando a hacer lo que deberían hacer: Ser escépticos”, dice el astrónomo Seth Shosthak del Instituto de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI) en Mountain View, California.

La reacción

Shostak dice que el artículo es “una revisión extensa y cuidadosa” de los hallazgos de Hoover, pero señala que no acumula pruebas convincentes.

“Si observas las imágenes del microscopio, ciertamente son sugerentes – tienen el mismo aspecto que las imágenes tomadas a distintas bacterias terrestres”, comenta Shostak a SPACE.com. “Pero de nuevo, aunque intrigante, no se consideraría una demostración. Si la similitud de apariencia fuese todo lo que se necesita para demostrar la similitud de una especie, sería bastante fácil demostrar que hay grandes animales viviendo en el cielo, dado que veo nubes que tienen su aspecto”.

Lo mismo pasa con las pruebas químicas presentadas por Hoover, comenta Shosthak. Aunque estos compuestos podrían haber sido producidos por vida microbiana, también podrían haber sido creados por procesos no biológicos comunes.

El tipo de microbio que Hoover afirma haber descubierto también ha provocado el escepticismo de algunos científicos.

Las cianobacterias viven en agua líquida y son fotosintéticas, lo que significa que convierten el dióxido de carbono en compuestos orgánicos usando la energía de la luz solar. Esto implica que los meteoritos tendrían que tener agua líquida expuesta a la luz solar, y también tendría que tener presente altas concentraciones de oxígeno, dice el astrobiólogo Chris McKay del Centro de Investigación Ames de la NASA en Moffet Field, California.

Tal escenario es improbable basándonos en nuestra actual comprensión de los meteoritos, comenta McKay. Si contienen agua líquida, probablemente está en su interior, no en la superficie, donde estaría en contacto con la luz solar.

McKay dice que los hallazgos de Hoover sugieren que los filamentos de las imágenes de microscopio son formas aleatorias, o que el entorno de los meteoritos es muy distinto a lo que esperaban los científicos.

Expresó su respeto por el método general del estudio, y dijo que Hoover había presentado suficientes pruebas de que las estructuras presentes proceden de meteoritos y no fueron introducidas como contaminación después de que las rocas aterrizaran en la Tierra.

“Richard Hoover es un microscopista cuidadoso y consumado, por lo que hay razones para creer que las estructuras que ha visto están presentes y no se deben a contaminación”, escribe McKay en un e-mail a SPACE.com.

Cuestionando la revista

Tan pronto como se anunció el artículo, algunos científicos fueron reticentes a darle crédito basándose en la reputación de Journal of Cosmology.

“No es en absoluto una revista científica real, sino que es un sitio web alrededor del cual se reúne un pequeño grupo de excéntricos académicos obsesionados con la idea de [Fred] Hoyle y [Chandra] Wickramasinghe de que la vida se originó en el espacio exterior y simplemente llovió sobre la Tierra”, escribe P.Z. Myers, biólogo de la Universidad de Minnesota, en Morris, en su popular blog de ciencia Pharyngula. “No existe en versión impresa, consiste sólo en una rudimentaria y fea web que parece que fue absorbida por un agujero de gusano en la década de 1990, y publica grandes cantidades de ruido vacío sin una sustancial restricción editorial”.

Myers también se refiere al artículo como “basura”.

Rosie Redfield, microbióloga de la Universidad de British Columbia, cuestionó si los artículos de la revista realmente son revisados por pares, como se afirma.

“La revista anuncia orgullosamente que está trabajando en, y publicará, 100 revisiones posteriores a la publicación”, escribe en su blog, RRResearch. “¿Pero pasó por alguna revisión antes de su publicación?  Estará cerrada en pocos meses, después de dos años de publicación on-line (los 13 volúmenes son en realidad 13 ejemplares). Sus estándares de presentación son bastante malos – no parecen haberse esforzado en editar o formatear el texto para la publicación (ni siquiera números de página)”.

La NASA confirmó que el artículo no había sido revisado por pares.

“NASA no puede estar detrás o dar soporte a afirmaciones científicas que no hayan sido revisadas por pares o examinadas en detalle por otros expertos cualificados”, dice Paul Hertz, científico jefe de la Junta de Misión Científica de la NASA en Washington, D.C., en un comunicado. “Este artículo se envió en 2007 a International Journal of Astrobiology. Sin embargo, no se completó el proceso de revisión por pares para tal envío”.

Algunos científicos con los que contactamos para preguntarles por el artículo no hicieron comentarios oficialmente, pero dijeron que la investigación no merece atención.

Los editores de Journal of Cosmology descartan tales ataques catalogándolos de “el equivalente a las burlas en el patio del colegio de niños celosos”, en un comunicado de prensa posterior al anuncio del artículo.

En respuesta a algunas críticas cuestionando por qué la investigación no se publicó en revistas más prestigiosas como Science o Nature, Journal of Cosmology respondió en un comunicado que “tanto Science como Nature tienen una sucia historia de rechazo de artículos extremadamente importantes, algunos de los cuales posteriormente lograron que los autores ganaran un Premio Nobel”.

Science y Nature están en el negocio de hacer dinero”, acusa la revista. “El Journal of Cosmology, es gratis, de acceso libre, y está en el negocio de promover la ciencia”.

Ya hemos visto esto antes

Ésta no es la primera vez que surge un debate sobre las posibles evidencias de vida en los meteoritos.

En 1996, unos investigadores hicieron mucho ruido cuando anunciaron pruebas de vida microbiana fosilizada en un meteorito de Marte conocido como Allan Hills 84001 (ALH 84001).El autor principal del artículo que anunció estos hallazgos en la revista Science fue David McKay, investigador del Centro Espacial Johnson de la NASA (no confundir con Chris McKay de NASA Ames). La afirmación desató los titulares en los periódicos de todo el mundo en esa época, e incluso un comunicado del Presidente Bill Clinton.

Pero en los años que han pasado desde entonces, los científicos han cuestionado dichos hallazgos – y la mayoría sigue sin convencerse de que el meteorito ofrezca pruebas concluyentes.

“Las anteriores afirmaciones de pruebas de microfósiles en ALH 84001 siguen siendo controvertidas, en el mejor caso, a pesar de más de una década de dedicada investigación por parte de muchos grupos y docenas de artículos científicos sobre el tema”, dice la geóloga planetaria Victoria Hamilton del Instituto de Investigación Southwest en Boulder, Colorado. “Soy escéptica sobre que esta nueva afirmación sea menos controvertida o más fácil de demostrar o falsar”.

Shostak dice que la cautela después de la controversia sobre el Allan Hills puede pesar en este anuncio.

“El resultado del ALH 84001 estaba basado en imágenes y pruebas químicas, muy similar a la historia actual”, comenta Shostak. “Y creo que eso es, en gran parte, la razón por la que muchos expertos de este campo se mantienen escépticos sobre las afirmaciones de Hoover sobre haber encontrado vida que se formó en cometas”.

Finalmente, este hallazgo, como el informe del Allan Hills, no es suficiente para zanjar la discusión en un sentido u otro.

“A veces, los resultados científicos son ambiguos, y se reciben con el refrán común (y poco inspirador)  de que “se necesita más investigación”, comenta Shostak. “Este es el caso que tenemos aquí”. Necesitamos pruebas procedentes de otras aproximaciones y de otros investigadores”.

Se puede leer el artículo de Hoover en Journal of Cosmology.


Autor: Clara Moskowitz
Fecha Original: 7 de marzo de 2011
Enlace Original

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *