¿Será alguna vez realmente seguro el vuelo espacial?

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A finales de enero, los peligros de los vuelos espaciales han estado en las mentes de muchas personas  cuando la NASA y el mundo conmemoran tres tragedias espaciales.

Hace veinticinco años, el viernes 28 de enero, el transbordador espacial Challenger se desintegró, menos de dos minutos después del lanzamiento, matando a los siete astronautas a bordo. El 1 de febrero de 2003, el transbordador Columbia y su tripulación de siete astronautas se desintegró durante la reentrada en la atmósfera terrestre. Y el 27 de enero de 1967, un incendio durante una prueba en tierra mató a tres astronautas durante los preparativos para la misión Apolo I.

Accidente del Challenger


Estos accidentes refuerzan la idea de que enviar seres humanos al espacio es un esfuerzo intrínsecamente arriesgado, y seguirá siendo de riesgo durante bastante tiempo, dicen los expertos. Muchos factores conspiran para que sea así, incluyendo las energías extremas necesarias para alcanzar la órbita de la Tierra y el ambiente inhóspito del espacio.

“Tenemos que seguir admitiendo que se trata de algo peligroso, y tenemos que tratarlo de esa manera”, dice Bryan O’Connor, jefe de la Safety and Mission Assurance Office, a SPACE.com. “Vale la pena si tenemos una buena misión. Pero no podemos subestimar el riesgo”.

Los vuelos tripulados: en números

La NASA ha lanzado 132 misiones tripuladas en los 30 años del programa del transbordador espacial. La agencia ha perdido dos de ellos – Challenger y Columbia.

El Programa Soyuz de Rusia tiene una tasa de fallos similar, con dos accidentes mortales en poco más de 100 misiones tripuladas. Aunque Soyuz no ha tenido un accidente mortal en casi 40 años.

Los riesgos del transbordador y del Soyuz son equiparables a las probabilidades de morir intentando escalar el Monte Everest. De 1922 a 2006, una de cada 49 personas que acometieron la escalada acabó muriendo, dice O’Connor.

El riesgo toma una nueva perspectiva comparándolo con el récord de seguridad de la aviación comercial. En 2010, las compañías aéreas de EE.UU. no tuvieron ni un solo accidente mortal, a pesar de surcar los cielos más de 10 millones de veces y transportar 700 millones de pasajeros.

Los motivos

Comparar un viaje propulsado por cohetes en órbita terrestre baja con un vuelo de San Francisco a Los Ángeles no es realmente justo; son dos hechos completamente diferentes.

Llegar al espacio ha requerido tradicionalmente enormes cantidades de energía, que puede ser peligrosa de producir. El entorno espacial impone otros desafíos para una nave espacial y su tripulación, como los altos niveles de radiación y los desechos orbitales en rápido movimiento.

Y volver a los confines relativamente amigables de la Tierra no es fácil, ya que la reentrada genera temperaturas extremas que pueden quemar el exterior de una nave espacial.

“El lanzamiento de seres humanos al espacio no es fácil”, dijo Bob Doremus, jefe de seguridad para el programa de transbordadores de la NASA, a SPACE.com. “Y lo hemos aprendido con el tiempo, con algunas lecciones muy duras en el programa de transbordadores”.

Práctica, práctica, práctica

Una razón importante por la que los vuelos espaciales tripulados siguen siendo tan peligrosos es que son caros, de acuerdo con O’Connor.

En el mundo de la aviación, es habitual probar un nuevo avión unas cuantas miles de veces, para asegurarse de que todo funciona correctamente y todos los fallos se han resuelto, dice O’Connor. Pero las cuestiones de costos hacen esos extensos test en vuelo casi imposibles para las naves espaciales, añadió.

“Los vuelos espaciales son tan costosos que tendemos a comenzar a volar nuestras misiones muy pronto, en la fase de desarrollo”, dice O’Connor. “Probamos nuestro sistema mientras realizamos nuestra misión. No tenemos el lujo de hacerlos en serie”.

Ésta es la verdad del transbordador espacial, que llevó por primera vez los seres humanos al espacio en 1981 y está previsto que se jubile al final de este año.

“Creo que el transbordador se encuentra aún en un entorno de tests de vuelo”, dice O’Connor. “No está verdaderamente operativo y probablemente nunca lo estará, incluso si volamos otros 10 a 15 años”.

Los test de vuelo también son fundamentales en el emergente sector espacial privado, de acuerdo con el CEO y presidente de Virgin Galactic, George Whitesides. Virgin Galactic planea lanzar excursiones comerciales turísticas al espacio suborbital en breve, quizás en el próximo año.

Los objetivos de Virgin Galactic son muy diferentes de los de la NASA, por lo que las cuestiones de seguridad y puntos de vista de las dos entidades no son directamente comparables. Pero la importancia de los ensayos es un vínculo común.

“Lo mejor que puedes hacer es volar”, dijo Whitesides a SPACE.com. “Puedes usar tantos modelos como desees, y con el tiempo esos modelos alcanzarán mayores niveles de sofisticación. Pero a fin de cuentas, hacer volar un vehículo real es lo más importante para mejorar la seguridad del sistema”.

La seguridad mejorará con el tiempo

Como en la aviación, los vuelos espaciales tripulados serán más y más seguros conforme pasan los años y crece el conocimiento, según los expertos.

“Aunque siempre va a ser bastante peligroso, el riesgo se reduce con la experiencia”, dice John Logsdon, experto en política espacial y profesor emérito de la George Washington University en Washington DC.

Los avances tecnológicos también deberían ayudar, dice O’Connor, y señaló que los sistemas de propulsión serán más fiables y las estructuras más capaces de soportar las cargas extremas que impone el vuelo espacial.

Otros avances de seguridad podrían venir con naves espaciales innovadoras o por el diseño de la misión, sobre todo si este diseño destaca por su sencillez, de acuerdo con Logsdon. La idea es que cuanto menos compleja sea una nave espacial o un cohete, menos cosas pueden salir mal.

“El mejor camino para reducir el riesgo es hacer un sistema sencillo”, dijo Logsdon a SPACE.com.

Whitesides está de acuerdo en que la simplicidad es la clave. La simplicidad es un principal objetivo de diseño de Scaled Composites, la compañía de California que construye el Virgin Galactic SpaceShipTwo, añadió.

“No sé si yo lo llamaría un vehículo sencillo. Es, después de todo, una nave espacial”, dijo Whitesides. “Pero es tan simple como lo puede ser para alcanzar la meta establecida”.

El diseño de la misión de Virgin Galactic también contribuye a maximizar la seguridad, añadió. SpaceShipTwo no dispara un cohete para alcanzar el espacio hasta que no llega a 50 mil pies de altura en la atmósfera, es llevado a esa altitud por una nave nodriza. Y la aterriza en una pista, como un planeador.

“Esos primeros y últimos 50 000 pies se basan esencialmente en tecnología de aviación bien establecida”, dijo Whitesides.

Haciéndolo realidad

Whitesides expresó su confianza en que, en pocas décadas, los vuelos espaciales tripulados pueden ser tan seguros como muchos otros medios de transporte. Pero para conseguirlo se debe seguir un proceso, dijo.

Ese proceso está en marcha, y lo ha estado desde que Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en el espacio en 1961. Y es favorecido por unas 400 personas que ya han hecho sus reservas para volar en el SpaceShipTwo, dijo Whitesides.

“Estas personas son las que están diciendo, ‘estoy dispuesto a entregar mi dinero, estoy dispuesto a viajar en los vehículos que tenemos ahora’, dijo Whitesides. “Obviamente, es nuestra responsabilidad hacer que esos vehículos sean tan seguros como nos sea posible”.

Los vuelos tripulados en este momento pueden ser arriesgados, pero las potenciales recompensas (la exploración del sistema solar, y, posiblemente, establecer bases en otros mundos) valen la pena para muchas personas.

Lo importante es no menospreciar ese riesgo, sino apreciarlo, estudiarlo y trabajar para minimizarlo en la medida de lo posible, dicen los expertos.

“Si usted acepta un riesgo conscientemente y lo entiende, entonces realmente puede seguir adelante”, dijo Doremus.


Autor: Mike Wall
Fecha Original: 27 de enero de 2011
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