Un esqueleto puede ayudar a resolver el misterio de la maldita Expedición Franklin

Artículo publicado por Sara Reardon el 12 de julio de 2011 en Science Now

En abril de 1848, mientras estaba sentado en su camarote a bordo del HMS Terror que estaba encallado en el hielo en el Ártico Canadiense, el Capitán Francis Crozier tomó la fatídica decisión de un hombre desesperado. El comandante de su expedición, John Franklin, estaba muerto, los exploradores no habían logrado encontrar el Paso del Noroeste, y el hielo marino que había mantenido quietos al Terror y al HMS Erebus durante 20 meses no parecía que fuese a soltar los barcos en un futuro próximo. Los hombres deberían haber tenido gran cantidad de provisiones, pero por razones que siguen siendo un misterio, Crozier decidió tomar lo que quedaba de su tripulación y abandonar los barcos, cruzando a pie el norte de Canadá en busca de comida. Nadie sobrevivió.

Reconstrucción del rostro de Goodsir © Crédito S. Mays et al


Veinticinco años más tarde, un guía inuit llevó a los exploradores a un punto de la Isla del Rey Guillermo a más de 200 kilómetros de donde se creía que estaban encallados los barcos, donde una tumba superficial contenía el esqueleto completo de un oficial: una de las bajas de la expedición de Franklin. Los restos fueron enviados a casa en el Reino Unido, donde el renombrado biólogo Thomas Henry Huxley los identificó como el Teniente Henry Le Vesconte.

Ahora, casi un siglo después, un nuevo análisis forense del esqueleto –que había sido enterrado en el Franklin Memorial de Greenwich, Reino Unido– sugiere que en realidad pertenece al médico y científico de la expedición, Harry Goodsir y que puede tener pistas de lo que empujó a la tripulación a abandonar sus barcos.

“Hay algo tras esto, el misterio, la tragedia, que atrapa mi imaginación”, dice el biólogo de esqueletos humanos Simon Mays del English Heritage en in Portsmouth, U.K., quien leyó sobre la maldita Expedición Franklin de niño. Cuando el Old Royal Naval College en Greenwich, Londres, se abrió para su renovación y se exhumó el cuerpo, Mays y sus colegas saltaron sobre la posibilidad de examinarlo.

A primera vista, los investigadores no cuestionaron la identificación de Huxley del hombre. Huxley había señalado unas prominentes características del esqueleto, tales como dientes de oro que lo identificaban como de clase alta y una barbilla protuberante como la de Le Vesconte. Pero cuando Mays y sus colegas examinaron el esmalte de los dientes del hombre, empleando una técnica de análisis que mide la concentración de isótopos de estroncio y oxígeno en los huesos y los compara con el suministro de agua de una región, encontraron que la proporción de estroncio-oxígeno sugería que el infortunado oficial no había vivido el Devon, como había hecho Le Vesconte, sino que probablemente procedía del norte de Gran Bretaña. Goodsir, de Escocia, parecía un candidato más probable y era un hombre de la edad y peso adecuados.

Cuando los investigadores realizaron una reconstrucción facial del cráneo, encontraron una profunda hendidura bajo el labio que recordaba a un daguerrotipo de Goodsir. En su artículo publicado este mes en Journal of Archaeological Science, los autores reconocen que la identificación es incierta: había varios oficiales del norte de Inglaterra o Escocia, y la reconstrucción facial es una técnica poco fiable.

Pero, ¿qué mató al doctor? El diagnóstico anterior había sido escorbuto, provocado por una falta de vitamina C, pero Mays cree que es improbable debido a que los marineros conocían el peligro bien y cómo prevenirlo. Es más, el esqueleto de Goodsir no muestra la acumulación de nuevo hueso en la superficie que indicaría sangrado interno causado por el escorbuto, ni tampoco el pelo pegado a sus prendas muestra el efecto de “sacacorchos” que ocurre cuando las proteínas se rompen como resultado de la enfermedad.

“Algo fue mal, y parece ser que debe ser algo que no comprendían”, dice Mays. “Algo estaba provocando una muerte sin precedentes” antes de que la tripulación dejase los barcos en busca de comida. Dado su enterramiento, parece improbable que Goodsir y los otros ya estuviesen muertos de hambre, y el análisis de los investigadores de las marcas de roeduras en los huesos se encontró que eran de zorros árticos, no de compañeros de barco hambrientos. Mays esperaba encontrar pistas sobre qué los mató, lo cual podría también indicar qué llevó a la expedición a buscar comida.

Otros historiadores han sugerido que la tripulación sucumbió a un envenenamiento por plomo, provocado por una pobre técnica de envasado que contaminó la comida del viaje; o por plomo procedente del agua marina del aparato de filtrado. Mays cree que éste es un escenario más probable, pero dice que es difícil de diagnosticar debido a que todo el mundo de la Gran Bretaña victoriana tenía altos niveles de plomo en su cuerpo.

La bioarqueóloga Anne Keenleyside de la Universidad de Trent en Canadá dice que el análisis es “excelente” y comenta que es una prueba más de que el escorbuto no fue la única causa de muerte en el viaje. La técnica del estroncio-oxígeno, escribe en un correo electrónico, parece ser una valiosa herramienta para excluir individuos cuando se identifican restos.

Mays está ahora examinando otros esqueletos victorianos bien conservados para establecer un nivel de línea basa del plomo. También planea buscar signos de escorbuto en otros huesos que se han hallado dispersos a lo largo de la ruta terrestre de la expedición conforme la tripulación fue muriendo.


Autor: Sara Reardon
Fecha Original: 12 de julio de 2011
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Comments (4)

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Artículo publicado por Sara Reardon el 12 de julio de 2011 en Science Now En abril de 1848, mientras estaba sentado en su camarote a bordo del HMS Terror que estaba encallado en el hielo en el Ártico Canadiense, en Capitán Fr…..

  2. [...] Un esqueleto puede ayudar a resolver el misterio de la maldita Expedición Franklin http://www.cienciakanija.com/2011/07/15/un-esqueleto-puede-ayuda…  por iraultzaaskerria hace 5 segundos [...]

  3. [...] Un esqueleto puede ayudar a resolver el misterio de la maldita Expedición Franklin http://www.cienciakanija.com/2011/07/15/un-esqueleto-puede-ayuda…  por likiniano hace 3 segundos [...]

  4. Milenio 4

    Tranquilos el gran Iker Jimenez descubrirá este misterio…

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