La probabilidad de vida ET es arbitrariamente pequeña

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Artículo publicado el 25 de julio de 2011 en The Physics ArXiv Blog

Los astrónomos siempre han pensado que debido a que la vida surgió tan rápidamente en la Tierra, debe ser posible que suceda en otros lugares. Esa idea resulta ahora ser incorrecta.

La ecuación de Drake es una de esas raras bestias matemáticas que se ha filtrado a la consciencia colectiva. Estima el número de civilizaciones extraterrestres que podríamos ser capaces de detectar actualmente, o en un futuro cercano.

Otro lugar © by Robert Couse-Baker


La ecuación fue ideada por Frank Drake de la Universidad de California en Santa Cruz en 1960.

Intentó cuantificar el número preguntándose qué fracción de estrellas tenían planetas, qué fracción de éstas sería habitable, luego la fracción de ellas en las que evolucionaría la vida y qué fracción de estas últimas tendría vida inteligente, etc.

Muchos de estos números son poco más que especulaciones salvajes. Por ejemplo, el número de civilizaciones ET que podemos detectar ahora es extremadamente sensible a la fracción que se destruye a sí misma con su tecnología, a través de guerras nucleares, por ejemplo. Obviamente no tenemos forma de conocer esta cifra.

No obstante, muchos científicos han intentado llegar a una cifra mediante estimaciones que varían de un puñado de civilizaciones ET a decenas de miles de ellas.

De las muchas incertidumbres en la ecuación de Drake, un término normalmente se considera como relativamente fiable. Ésta es la probabilidad de que la vida surja en un planeta en la zona habitable. En la Tierra, la vida surgió hace aproximadamente 3800 millones de años, justo unos pocos millones de años después de que el planeta se hubiese enfriado lo suficiente como para permitirla.

Los astrobiólogos defienden naturalmente que dado que la vida surgió tan rápidamente aquí, debe ser bastante probable que surja en otros lugares donde las condiciones lo permitan.

Hoy, David Spiegel de la Universidad de Princeton y Edwin Turner de la Universidad de Tokio dicen que esta idea es incorrecta. Han usado un tipo de pensamiento completamente distinto, conocido como razonamiento Bayesiano, para demostrar que el surgimiento de la vida en la Tierra es consistente con una vida arbitrariamente extraña en el universo.

A primera vista, esto parece ser bastante poco intuitivo. Pero si el razonamiento Bayesiano nos dice algo, es que podemos engañarnos fácilmente pensando que las cosas son mucho más probables de lo que en realidad son.

Spiegel y Turner señalan que nuestra idea del origen de la vida está muy sesgada por el hecho de que estamos aquí para observarla. Señalan que se necesitaron 3500 millones de años para desarrollar en la Tierra vida inteligente.

Por lo que la única forma de que hubiese pasado suficiente tiempo para que nosotros evolucionásemos es que la vida surgiera muy rápidamente. Y éste es un sesgo que es completamente independiente de la probabilidad de que la vida surja en un planeta habitable.

“En otras palabras, si la evolución requirió de 3500 millones de años para que la vida evolucionase desde las formas más simples a los seres sensatos y racionales, entonces nos encontraríamos en un planeta en el en el cual la vida surgió relativamente pronto, sin importar el valor de [la probabilidad de desarrollar vida en una unidad de tiempo]”, dicen Spiegel y Turner.

Cuando eliminas este sesgo, resulta que la probabilidad real de que surja la vida es consistente con que la vida sea arbitrariamente extraña. En otras palabras, el hecho de que la vida haya surgido al menos una vez en la Tierra es completamente consistente con que sólo haya sucedido aquí.

Por lo que podríamos estar solos, después de todo.

Éste es un argumento que te hace pensar. Es fácil engañarse por las pruebas de nuestra propia existencia. Lo que Spiegel y Turner han demostrado es el verdadero valor matemático de esta prueba.

Desde luego, eso no significa que estemos solos; sólo que las pruebas no nos dicen nada.

Y si las pruebas cambian, entonces también lo harán las probabilidades que podemos deducir de ellas.

Hay dos formas de encontrar nuevas pruebas. La primera es buscar señales de vida en otros planetas, tal vez usando marcadores biogenéticos en sus atmósferas. La capacidad de empezar este trabajo en planetas alrededor de otras estrellas debería lograrse en los próximos años.

La segunda está más cerca de casa. Si encontramos pruebas de que la vida surgió independientemente más de una vez en la Tierra, entonces sería una buena razón para cambiar las cifras.

De cualquier forma, este debate será uno de los grandes temas científicos de los próximos años. Es algo que merece la pena seguir de cerca.


Artículo de Referencia: arxiv.org/abs/1107.3835: Life Might Be Rare Despite Its Early Emergence On Earth: A Bayesian Analysis Of The Probability Of Abiogenesis
Fecha Original: 25 de julio de 2011
Enlace Original

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