El róver Curiosity explorará el Cráter Gale, que puede tener pistas sobre pasada habitabilidad

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Artículo publicado por Eric Hand el 27 de julio de 2011 en Nature News

NASA ha decidido que el róver de Marte de 2500 millones de dólares – la misión más ambiciosa hacia el planeta rojo – aterrizará en el Cráter Gale, un hueco de 155 kilómetros de diámetro con una montaña en su centro.

La selección, anunciada el pasado 22 de julio, termina con un competitivo proceso de cinco años que consideró 60 lugares para la misión Mars Science Laboratory(MSL) En la búsqueda por descubrir si Marte pudo alguna vez haber dado soporte a la vida, el Cráter Gale tiene algo para todo el mundo – incluyendo una montaña de cinco kilómetros de altura de sedimentos apilados.

Curiosity © by Brett Jordan


“Ésta podría ser la montaña más alta del Sistema Solar que podamos escalar con un róver”, dice John Grotzinger, científico del proyecto de la misión y geólogo en el Instituto Tecnológico de California en Pasadena.

Cuatro lugares, cada uno apoyado por un grupo de defensores, llegaron a la lista definitiva. Gale ofrecía el máximo a los geomorfólogos – geólogos que estudian las capas de sedimentos buscando pistas de procesos que formaron las capas. Pero también presentaba amplias oportunidades para los geólogos que estudian la química de los minerales. “Gale es el sueño de un geomorfólogo”, dice Phil Christensen, investigador de Marte en la Universidad Estatal de Arizona en Tempe. “Pero tiene suficiente mineralogía para ser interesante”.

Curiosity se lanzará a finales de este año. Tras un viaje de nueve meses, el róver de 900 kilos, que transportará diez instrumentos y está construido para viajar 200 metros por día, tocará tierra en Gale. Los planes iniciales incluyen una visita al depósito de sedimentos en forma de abanico que parece haberse vertido a través de una brecha del anillo del cráter, tal vez transportado por el agua.

El róver se ocupará entonces de la montaña. La formación en capas se depositó en el cráter a lo largo de varios cientos de millones de años, y se ha ido erosionando parcialmente. Los satélites orbitales han observado pruebas en las laderas más bajas de finas capas de sulfatos y arcillas – minerales que se formaron en presencia de agua. Determinar la abundancia y distribución de los minerales, y si se formaron por aguas subterráneas, lagos o lluvia, ayudará a los investigadores a saber más sobre la habitabilidad del antiguo Marte. Hay menos signos de erosión y minerales acuosos en las zonas altas de la montaña, pero los científicos siguen queriendo alcanzar la cima. “Si empezaras en el fondo del Gran Cañón, no pararías a un tercio del camino de ascenso”, dice Christensen. Pero la escalada llevaría más años que el tiempo de vida nominal de dos años de la misión.

Grotzinger dice que los otros tres lugares finalistas eran prometedores. El Cráter Eberswalde, que se votó como segundo, contiene una reliquia de delta de un río y podría haber ofrecido la mejor posibilidad de encontrar moléculas orgánicas conservadas. El Mawrth Vallis, el más antiguo de los lugares listados, era el favorito de los investigadores franceses que, usando un instrumento del orbitador Mars Express de la Agencia Espacial Europea, encontraron signos más convincentes de minerales formados en agua en el valle que en cualquier otro lugar del planeta (F. Poulet et alNature 438, 623-627; 2005). Finalmente, el Cráter Holden, como el Gale, puede contener antiguos depósitos lacustres. “Al final”, dice Grotzinger, “seleccionamos el que sentimos que era mejor”.

Los ingenieros dicen que Curiosity podría tomar tierra con seguridad en cualquiera de los cuatro sitios, por lo que dejaron la elección final a los científicos. Esto dejaba el peso de la elección en Grotzinger y su equipo – algo a lo que los investigadores no se enfrentaron antes del lanzamiento de los Rovers de Exploración de Marte en 2003. Entonces, las consideraciones de seguridad descartaron todos los lugares menos dos – y dado que había dos róvers, Spirit y Opportunity, ambos fueron seleccionados. Pero los resultados de esa misión demuestran la importancia de la selección del lugar. Las observaciones de Opportunity de Meridiani Planum – una llanura rica en el mineral hematita – han producido muchos más artículos científicos que la exploración de Spirit del Cráter Gusev. Los científicos esperaban que Gusev tuviese depósitos lacustres, pero resultó estar cubierto de basalto volcánico, comparativamente mucho más aburrido.

El Cráter Gale se consideró para los róvers de 2003. Finalmente, la NASA decidió que era demasiado complejo hacer aterrizar un róver en Gale en esa época, y el cráter era demasiado grande para unos róvers que tenían previsto recorrer 600 metros a lo largo de un tiempo de vida de 3 meses. Pero el róver Opportunity ha superado las expectativas: Ha entrado en su séptimo año en Marte, y ha viajado casi 33 kilómetros. Si Curiosity tiene algo de la resistencia de su predecesor, el vasto e intrigante Cráter Gale probablemente se mostrará como un amplio patio de juegos para una misión extendida.


Autor: Eric Hand
Fecha Original: 27 de julio de 2011
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