La NASA lanza ‘Curiosity’, el robot que explorará Marte con tecnología del CSIC

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Artículo publicado el 22 de noviembre de 2011 en la web del CSIC

La NASA lanza Curiosity, el próximo robot que explorará Marte, con tecnología española del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La misión Mars Science Laboratory se lanzará el próximo sábado, 26 de noviembre, desde el Kennedy Space Center ubicado en Cabo Cañaveral, Florida [entre las 16:02 y las 17:45 horas, hora peninsular española]. Investigadores del CSIC en el Centro de Astrobiología (centro mixto del CSIC y el INTA) participan en la misión de la NASA a través del instrumento REMS (Rover Environmental Monitoring Station), que tomará datos meteorológicos de la superficie de Marte.

El proyecto lanzará el robot a bordo de un cohete ATLAS V con el objetivo de que se pose sobre la superficie del planeta rojo. El vehículo Curiosity, la tercera generación de vehículos todo terreno que la NASA envía a Marte, está diseñado para explorar la superficie del planeta durante al menos un año marciano (686 días terrestres). La intención de la misión es realizar sobre el terreno análisis de tipo físico, químico y meteorológico. Con ello se pretende, entre otras cosas, identificar trazas biológicas e interpretar procesos geológicos y climáticos.

Curiosity en Marte © by NASA Goddard Photo and Video


El investigador del CSIC Felipe Gómez, integrante del equipo español del proyecto, señala la importancia de la misión: “Curiosity alberga la última tecnología disponible para conocer en profundidad el planeta rojo. Nuestra estación meterológica podrá aportar muchos datos importantes para poder determinar la posible existencia de agua líquida en Marte y el potencial biológico de la zona”.

Uno de los instrumentos fundamentales en la misión es la estación meteorológica REMS, cuyo objetivo es monitorizar las condiciones ambientales sobre la superficie de Marte. Estas medidas están estrechamente relacionadas con tres de las metas de la misión Mars Science Laboratory: verificar el potencial biológico de la zona explorada, investigar los procesos planetarios que ocurren en su superficie y que influyen en su habitabilidad, y caracterizar los niveles de radiación que llegan a la superficie de Marte.

“REMS, junto con los demás instrumentos de Curiosity, nos ayudará a conocer las condiciones que se dan en la superficie y en los primeros centímetros del subsuelo. Analizando la temperatura, la posibilidad de existencia de agua líquida y el nivel de radiación ultravioleta, tendremos datos para evaluar si puede desarrollarse algún tipo de microorganismo en ese ambiente”, detalla Gómez.

‘Curiosity’ y Marte

El lugar sobre el que se posará Curiosity es el cráter Gale, de unos 150 kilómetros de diámetro, con un montículo central de cinco kilómetros de altura. Se ha seleccionado porque se cree que en él podrá descubrirse gran parte de la historia geológica de Marte, además de que, según los investigadores, presenta huellas que parecen indicar que pudo haber sido un lago.

Curiosity, al contrario que sus antecesores, no llegará al suelo de Marte protegido por airbags, sino que se descolgará desde el vehículo que lo transportará desde la Tierra. Curiosity pesa cerca de 1000 kilos (tiene un tamaño similar al de un coche pequeño), y está equipado con seis ruedas. Su velocidad máxima será de 90 metros por hora.

El vehículo enviará diariamente los datos que recoja a los satélites que orbitan Marte, que los reenviarán a la Tierra. Las antenas de la Red de Espacio Profundo de la NASA, entre las que se encuentran las situadas en la estación de Robledo de Chavela, cerca de Madrid, recogerán las señales y las enviarán a Pasadena, California, desde donde se distribuirán a los diferentes equipos en España, EE.UU., Rusia, Canadá, Francia y Alemania.

“Tras recibir la información, se analizarán los datos y se decidirá en conjunto qué hará Curiosity al día siguiente, por lo que las imágenes, los análisis de las muestras, los datos meteorológicos y los de radiación, deben estudiarse todos los días para sacar el máximo rendimiento a toda esa información y poder planificar de la mejor manera posible el trabajo del robot”, destaca el investigador del CSIC.


Fecha Original: 22 de noviembre de 2011
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