Llenando los huecos en la trata de esclavos

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Artículo pulicado por Jo Marchant el 1 de diciembre de 2011 en Nature News

Diversas disciplinas combinan fuerzas para estudiar un oscuro capítulo de la historia humana.

Genetistas, arqueólogos e historiadores unen fuerzas para investigar la historia de la esclavitud transatlántica en un proyecto de 4,3 millones de euros (5,8 millones de dólares) iniciado el día 1 de diciembre. Los investigadores dicen que el proyecto es una oportunidad única para mejorar nuestro conocimiento sobre el comercio de esclavos, pero advierten que algunos de sus resultados podrían ser “incómodos”.

Entre los siglos XVI y XIX, millones de personas de África Central y Occidental fueron capturadas y enviadas a través del Atlántico, por comerciantes de esclavos europeos, hacia una vida de trabajos forzados en las Américas. El tema ha sido muy estudiado por los historiadores, pero uno de los coordinadores del proyecto, el genetista Hannes Schroeder del Centro de GeoGenética en el Museo de Historia Natural de Dinamarca en Copenhague, dice que aún hay “grandes huecos en nuestro conocimiento” respecto a los orígenes de las personas capturadas como esclavas, por ejemplo, y cómo funcionaba la trata de esclavos.

Eclavos © by FredMikeRudy


“Los registros históricos están fragmentados”, dice. “Por ejemplo, tienden a mencionar sólo el puerto de salida, en lugar del origen étnico o geográfico de la persona. La idea es que introduciendo la genética, lograremos una visión diferente”.

Schroeder tuvo la idea de la colaboración tras estudiar los isótopos de estroncio, carbono, nitrógeno y oxígeno en los huesos y dentadura de los esclavos enterrados en la plantación Newton, en el sur de Barbados. Los arqueólogos estaban ansiosos por encontrar un método para distinguir entre los cautivos de primera generación y los individuos que posteriormente nacieron en la isla, y relacionar éso con las prácticas culturales africanas antiguas, tales como clasificar los dientes o enterrar bienes en la tumba junto al cuerpo.

De los 25 individuos estudiados, Schroeder demostró que 7 eran cautivos de primera generación nacidos en África, incluyendo uno que había cruzado el Atlántico siendo niño1.

Schroeder posteriormente quiso usar el ADN para fijar los orígenes étnicos de los esclavos respecto a regiones concretas dentro de África, y reunir a investigadores de distintas disciplinas. El proyecto resultante, conocido como EUROTAST, está patrocinado por una beca de la red Marie Curie de la Unión Europea, y dará soporte a 15 investigadores de 10 instituciones en Dinamarca, Reino Unido, España, Francia, Países Bajos, Portugal e Islandia.

Los bioarqueólogos de instituciones que incluyen a las universidades de Bristol y York en el Reino Unido, estudiarán los restos de esqueletos de africanos esclavizados, para estudiar su demografía, salud y calidad de vida, y usarán análisis de proteínas e isótopos para obtener información sobre su origen geográfico e identificar enfermedades tales como el escorbuto y la tuberculosis.

Mientras tanto, historiadores de la Universidad de Hull, en el Reino Unido, recopilarán y estudiarán fuentes escritas sobre los orígenes de los cautivos africanos, y los arqueólogos con sede en la Universidad de Leiden en los Países Bajos cartografiarán y excavarán plantaciones y villas de esclavos en las Antillas Holandesas.

Pero hay un gran foco sobre la genética. Varios grupos estudiarán el ADN de las poblaciones modernas, tales como los Noir Marron en la Guyana Francesa, para reconstruir el origen de los africanos capturados como esclavos. Los Noir Marron son descendientes directos de los esclavos que escaparon de sus amos holandeses durante la época de la esclavitud en las plantaciones, y desde entonces se han cruzado muy poco con otras poblaciones.

Los investigadores del Centro de GeoGenética estudiarán ADN antiguo procedente de africanos esclavizados enterrados en el Caribe, usando más de 300 000 marcadores genéticos del genoma nuclear. Éstos son los conocidos como marcadores informativos ancestrales2 y ayudarán a distinguir entre gente de distintas poblaciones de África Occidental.

Matthew Collins, bioarqueólogo de la Universidad de York, que liderará uno de los proyectos, dice que EUROTAST puede revelar hallazgos controvertidos. Éstos incluyen, por ejemplo, la cantidad de cruce con los nativos americanos y europeos entre las poblaciones estadounidenses que se ven a sí mismas como puramente africanas, y el papel de los africanos en la trata de esclavos.

“Creo que va a ser un proyecto bastante incómodo”, comenta. “Va a llegar a algunos resultados que la gente no quiere oír, pero ésa es una de las cosas más interesantes del mismo”.

Debido a ésto, los investigadores planean discutir su trabajo con las comunidades implicadas antes de anunciar sus resultados.


Referencia: Nature doi:10.1038/nature.2011.9535

Artículos de Referencia:

  1. Schroeder, H., O’Connell, T. C., Evans, J. A., Shuler, K. A. and Hedges, R. E. M. Am. J. Phys. Anthropol. 139, 547–557 (2009).
  2. Bryc, K. et al. Proc. Natl Acad. Sci. USA 107, 786–791 (2010).

Autor: Jo Marchant
Fecha Original: 1 de diciembre de 2011
Enlace Original

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