Un mundo distante que parece demasiado duro para la vida

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Artículo publicado por Nadia Drake el 6 de diciembre de 2011 en Science News

Aunque está en la zona habitable, el planeta recientemente descubierto probablemente no lo sea.

La última adición al conjunto de planetas confirmados por la misión Kepler parece un poco bromista. Un poco mayor que la Tierra, el planeta Kepler-22b orbita a una estrella similar al Sol a una distante donde el agua líquida, y por tanto la vida, podrían existir.

Pero es improbable que Kepler-22b sea habitable.

Kepler-22b © by Lynette Cook


El radio del planeta, de sólo 2,4 veces el de la Tierra, probablemente lo hace demasiado grande para ser adecuado para la vida, dice el científico planetario Abel Mendez de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo. Mendez produce el Catálogo de Habitabilidad Planetaria, una recopilación de exoplanetas recientemente publicada, graduando para cada uno su habitabilidad. Usó el radio de Kepler-22b para calcular posibles masas y densidades. Mendez dice que el escenario habitable más optimista sería si Kepler-22b fuese una especie de planeta acuoso, con un océano global y algunas nubes. Pero incluso éste es solo marginalmente adecuado para la vida, señala. “No soy optimista”, dice Mendez. “Pero me encantaría equivocarme”.

La astrónomo Sara Seager del MIT señala que el tamaño del planeta sugiere la presencia de una atmósfera masiva, repleta de un gran efecto invernadero. “Va a estar caliente”, comenta. “Demasiado caliente en la superficie para que sobreviva la vida”.

Cuando se anunció el descubrimiento del planeta el 5 de diciembre, los científicos especularon que las temperaturas sobre Kepler-22b estarían alrededor de los 22 grados Celsius. Pero esos cálculos se basaban en una atmósfera con propiedades similares a las de la Tierra y efectos de calentamiento. Los científicos no pueden determinar si el planeta tiene una composición verdaderamente como la de la Tierra sin conocer su masa. Si supieran lo que pesa Kepler-22b, podrían determinar la composición del planeta, sea ésta rocosa, acuosa o gaseosa. Seager supone que Kepler-22b es un planeta gaseoso, un mini-Neptuno, un tipo del que carecemos en nuestro Sistema Solar.

Pero es posible que Kepler-22b sea simplemente un planeta rocoso y denso. Si es realmente denso, con una fina atmósfera, entonces hay una posibilidad de que pudiera ser habitable, señala Seager. “Sin embargo, Kepler no ha encontrado ningún planeta masivo”, apunta.

Evaluar la habitabilidad es complejo, dice David Morrison, director del Centro Carl Sagan del Instituto SETI para el Estudio de la Vida en el Universo, en Mountain View, California. No hay una definición fácil para el término, y estudiar una clase de planetas que no existe en nuestro Sistema Solar presenta más preguntas que respuestas.

“Es muy emocionante”, dice. “Realmente no sabemos lo habitable que es. Pero es la pregunta que hay que hacerse”.


Autor: Nadia Drake
Fecha Original: 6 de diciembre de 2011
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