Los neutrinos no son más rápidos que la luz

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Artículo publicado por Geoff Brumfiel el 16 de marzo de 2012 en Nature News

El experimento ICARUS refuta la controvertida afirmación.

Los neutrinos obedecen el límite de velocidad de la naturaleza, de acuerdo con unos nuevos resultados procedentes de un experimento italiano. El hallazgo, publicado en el servidor de pre-impresión arXiv.org, contradice una reclamación rival sobre que los neutrinos pueden viajar más rápidamente que la velocidad de la luz.

Monte Gran Sasso © by pizzodisevo


Los neutrinos son diminutas partículas eléctricamente neutras que se producen en las reacciones nucleares. El pasado septiembre, un experimento llamado OPERA ofreció pruebas de que los neutrinos viajaban más rápidamente que la velocidad de la luz. Situado bajo la montaña Gran Sasso en Italia central, OPERA detectó neutrinos enviados desde el CERN, el principal laboratorio de física de partículas de Europa cerca de Ginebra, en Suiza. De acuerdo con los hallazgos del grupo, los neutrinos realizaron el viaje de 731 kilómetros 60 nanosegundos más rápidamente de lo predicho si viajasen a la velocidad de la luz.

El anuncio llegó a todas las portadas internacionales, pero los físicos se mantenían profundamente escépticos. El axioma de que nada viaja más rápido que la velocidad de la luz se formuló por primera vez por parte de Albert Einstein y es una piedra angular de la física moderna. OPERA defendió su anuncio, diciendo que no pudieron encontrar ningún error en sus medidas.

Ahora, otro experimento situado a pocos metros de OPERA, ha medido que los neutrinos viajan a aproximadamente la velocidad de la luz, y no más rápido. Conocido como ICARUS, el rival monitorizó un haz de neutrinos enviado desde el CERN a finales de octubre y principios de noviembre del año pasado. Los neutrinos se empaquetaron en pulsos de apenas 3 nanosegundos de duración. Esto significa que el tiempo pudo medirse con mucha más precisión que en las medidas originales de OPERA, que usaron pulsos de 10 microsegundos.

“Nuestros resultados concuerdan con lo que a Einstein se hubiese gustado obtener”, dice Carlo Rubbia, portavoz de ICARUS y físico ganador del Premio Nobel del CERN. Los neutrinos medidos por el experimento llegaron en un margen de 4 nanosegundos de tiempo respecto a lo que la velocidad de la luz en el vacío necesitaría para cubrir esa distancia, perfectamente dentro del margen de error experimental.

Debido a que los pulsos del CERN eran tan cortos, ICARUS midió sólo siete neutrinos durante la pasada ejecución en otoño, pero Rubbia dice que este número relativamente bajo no importa. “¿Cuántas veces tienes que decir ‘cero’ para asegurarte de que es cero?”, pregunta.

Los hallazgos son otro golpe para OPERA, que ya estaba bajo un intenso escrutinio por parte de toda la comunidad experimental. Casi en el momento de realizar su anuncio, los físicos empezaron a intentar encontrar agujeros en el análisis de OPERA, y el 23 de febrero los investigadores del equipo OPERA anunciaron que había descubierto posibles errores de sincronización con sus medidas originales. Esos problemas podrían haber llevado a una discrepancia de 60 nanosegundos.

Dario Autiero, físico del Instituto de Física Nuclear en Lyon, Francia, y coordinador de física para OPERA, da la bienvenida el nuevo resultado. Apunta que OPERA continuó detectando neutrinos más rápidos que la luz en octubre y noviembre, cuando se usaron pulsos más cortos. El equipo continúa buscando posibles fuentes de error, comenta.

Para algunos, las nuevas medidas zanjan el tema de una vez por todas. “El caso de OPERA está definitivamente cerrado”, dice Adam Falkowski, físico teórico de la Universidad de París Sur en Orsay, France. Pero Rubbia dice que aún está esperando que se realicen nuevas medidas a finales de primavera por parte de OPERA, ICARUS y otros dos experimentos de Gran Sasso.

“Si hubiésemos encontrado 60 nanosegundos, habría enviado una botella de champán a OPERA”, dice Rubbia. Pero tal y como están las cosas, brindará por Einstein. “Es un alivio, dado que soy de carácter conservador”, señala.


Nature doi:10.1038/nature.2012.10249

Autor: Geoff Brumfield
Fecha Original: 16 de marzo de 2012
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