Spitzer encuentra un posible exoplaneta más pequeño que la Tierra

Artículo publicado el 18 de julio de 2012 en Spitzer

Los astrónomos que usan el telescopio espacial Spitzer de la NASA han detectado lo que creen que es un planeta de dos tercios el tamaño de la Tierra. El candidato a exoplaneta, conocido como UCF-1.01, se sitúa a apenas 33 años luz de distancia, convirtiéndolo de este modo en el mundo más cercano a nuestro Sistema Solar que es menor que nuestro hogar.

Los exoplanetas orbitan estrellas que se encuentra más allá de nuestro Sol. Solo se ha encontrado hasta el momento un puñado de exoplanetas menores que la Tierra. Spitzer ha realizado estudios de tránsitos sobre exoplanetas conocidos, pero UCF-1.01 es el primero en ser descubierto con el telescopio espacial, apuntando a un posible papel de Spitzer en la ayuda a descubrir mundos del tamaño de la Tierra potencialmente habitables.

UCF-1.01

UCF-1.01


“Tenemos pruebas sólidas, procedentes del telescopio spacial Spitzer, de un pequeño mundo muy caliente y cercano a nosotros”, dice Kevin Stevenson de la Universidad Central de Florida en Orlando. Stevenson es el autor principal del artículo, que ha sido aceptado para su publicación en la revista The Astrophysical Journal. “Identificar pequeños planetas cercanos como UCF-1.01 puede algún día llevar a su caracterización usando instrumentos futuros”.

El caliente nuevo candidato a planeta se encontró de forma inesperada en las observaciones de Spitzer. Stevenson y sus colegas estaban estudiando el exoplaneta del tamaño de Neptuno GJ 436b, que ya se sabía que existía alrededor de la estrella enana roja GJ 436. En los datos de Spitzer, los astrónomos observaron ligeras disminuciones en la cantidad de luz infrarroja procedente de la estrella, aparte de las bajadas provocadas por GJ 436b. Una revisión del archivo de datos de Spitzer mostró que las disminuciones eran periódicas, lo que sugería que podría haber un segundo planeta en órbita alrededor de la estrella que estuviese bloqueando una pequeña fracción de la luz estelar.

Esta técnica, usada por varios observatorios incluyendo el telescopio espacial Kepler de la NASA, depende de los tránsitos para detectar exoplanetas. La duración de un tránsito y el pequeño descenso en la cantidad de luz registrada revelan las propiedades básicas de un exoplaneta, como su tamaño y distancia a su estrella.En el caso de UCF-1.01, su diámetro sería aproximadamente de 8400 kilómetros, o dos tercios el de la Tierra. UCF-1.01 orbitaría muy cerca de GJ 436, a unas siete veces la distancia de la Tierra a la Luna, con su “año” durando apenas 1,4 días terrestres. Dada su cercanía a la estrella, mucho mayor que la del planeta Mercurio a nuestro Sol, la superficie del exoplaneta estaría a casi 600 grados Celsius.

Si el abrasado y diminuto candidato a planeta alguna vez tuvo atmósfera, casi con toda seguridad ya se ha evaporado. UCF-1.01 podría por tanto recordar a un mundo casi lleno de cráteres, geológicamente casi muerto como Mercurio. El coautor del artículo Joseph Harrington, también de la Universidad Central de Florida e investigador principal del estudio, sugería otra posibilidad: que el extremo calor que sufre debido a su órbita cercana a GJ 436 haya fundido la superficie del exoplaneta.

“El planeta incluso podría estar cubierto de magma”, dice Harrington.

Además de UCF-1.01, Stevenson y sus colegas advirtieron pistas de un tercer planeta, conocido como UCF-1.02, que orbita a GJ 436. Spitzer ha observado pruebas de los dos planetas varias veces. Sin embargo, ni siquiera los instrumentos más sensibles son capaces de medir las masas de exoplanetas tan pequeños como UCF-1.01 y UCF-1.02, que tienen tal vez un tercio de la masa de la Tierra. Conocer la masa es algo necesario para confirmar un descubrimiento, por lo que los autores del artículo son cautos al llamar a ambos cuerpos candidatos a exoplanetas, al menos por ahora.

De las aproximadamente 1800 estrellas identificadas por el telescopio espacial Kepler de la NASA como candidatas a tener sistemas planetarios, solo se han verificado tres que contengan exoplanetas menores que la Tierra. De estos, solo uno se cree que es menor que los candidatos de Spitzer, con un radio similar al del Marte, o el 57 por ciento de la tierra.

“Espero que futuras observaciones confirmen estos apasionantes resultados, que demuestran que Spitzer puede ser capaz de descubrir exoplanetas tan pequeños como Marte”, dice Michael Werner, científico del proyecto Spitzer en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California. “Incluso tras casi nueve años en el espacio, las observaciones de Spitzer siguen llevándonos en nuevas e importantes direcciones de investigación científica”.


Fecha Original: 18 de julio de 2012
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Comments (8)

  1. Albert

    Siento una curiosidad: El nuevo planeta orbita alrededor de la Estrella GJ 436, ¿que significan esas letras y ese número?. ¿Estas letras y ese número codifican de alguna manera en qué constelación se encuentra?
    No se parece en nada a la nomenclatura habitual de las estrellas, por ejemplo:
    Alpha Ursae Majoris.
    Beta Persei.
    61 Cygni,…

    • GJ hace referencia al catálogo Gliese-Jahreiß de estrellas cercanas a la Tierra. El número indica la posición dentro del catálogo que, según creo, está ordenado por distancia al Sol, pero no estoy muy seguro de eso.

      Un saludo

    • Dr. Ludwig Köchel

      Es un catálogo que originalmente recogía las estrellas más próximas al Sol, hasta 25 parsecs. Como en los catálogos de obras musicales, las razones para atribuir números son totalmente subjetivas, y con las sucesivas revisiones y ampliaciones del catálogo se ha hecho lo que suele pasar: un Cristo. Los números de hasta 1999 son estrellas confirmadas (lo que valga esta aseveración), los entre 2000-2999 de estrellas que podrían estar dentro de esa distancia (que el margen de error no lo garantiza). También hay números por encima de 3000, que es como el cajón de sastre, y luego inventos como 312.2, lo que quiere decir que entre la GJ 312 y la GJ 313 “aparecieron” dos estrellas que los autores del catálogo estiman que debían ir numeradas precisamente ahí, así que una es la 312.1 y la siguiente (lo que quiera decir “siguiente” en este caso) 312.2.

      Esto es muy habitual en toda clasificación xD.

      Por cierto, la tradicional en latín no llega ni para nombrar las que se ven a simple vista.

      • Albert

        Hombre, creo que la nomenclatura tradicional con la constelación en latín para tantas estrellas como se quiera:
        Se empieza por las letras griegas.
        Alpha Cygni
        Beta Gygni
        …………………. hasta que se acaban
        Psi Cygni
        Omega Cygni.

        A continuación con números.
        1 Cygni
        2 Cygni
        …………………..
        61 Cygni
        62 Cygni
        …………………..
        Los números naturales no se acaban, por lo que dentro de una constelación puedes nombrar tantas estrellas como quieras.

        • Dr. Luisito Quéjel

          Eh… no xD.

          La “tradicional-tradicional”, la creada por Bayer en 1603 sólo usa las letras del alfabeto griego, que no dan para nada, el propio Bayer entonces echaba mano del alfabeto latin, como las matrículas xD, empezando por las minúsculas y cuando se agotaban a su vez, pues las mayúsculas. Todo un portento de claridad. Y en los casos que había más estrellas por catalogar, pues dos mayúsculas. Caso típico, VV Cephei (no es una W, son dos V).

          Fue Flamsteed algunos años después el que introdujo el sistema de usar números arábigos en vez de letras de cualquier alfabeto.

          El primer catálogo sistemático si no meto la pata creo que es el de Lalande, que como los anteriores es básicamente del hemisferio boreal, y anda por las 50.000 estrellas. Con estas cifras, es igual de engorroso decir, qué sé yo, 5237 Ursae Majoris que Lalande 5237. Pero claro, la desventaja es que en el primer caso sabes por el nombre en qué constelación cae, en el segundo ni zorra sin leer su AR y declinación. Dado que la mayoría no se pueden ver a simple vista, y son catálogos para utilizar con telescopio… pues da igual.

        • Dr. Luisito Quéjel

          He ido a mirarlo. Ahora mismo el catálogo más completo creo que es el GSC-II, que ha cartografiado estrellas hasta la magnitud 21. Tiene casi 946 millones de estrellas xD. Y esto es una fracción de mierda del total de la galaxia. La “matrícula” es un código alfanumérico de 10 caracteres.

  2. [...] Astronomía, Sondas y Misiones. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio sitio web. [...]

  3. Hola, amigos:

    Lo cierto es que, por uno u otro medio, no dejamos de explorar el espacio lejano donde habitan estrellas que tienen a su alrededor una cohorte de planetas entre los que, ¿por qué no? podríamos encontrar alguno habitado por seres vivos.

    Está claro que este, precisamente, a 600 ºC en la superficie, tiene pocas probabilidades para contener la vida tal como la conocemos pero, hay que ser pacientes y esperar que, a no tardar mucho, aparecerán otras “Tierras” que, situadas en la Zona habitable de sus estrellas, puedan contener una Atmósfera, actividad volcánica, océanos, aguagua correinte, y… ¡La Vida!

    Más de cien moléculas diferentes han sido identificadas hasta hoy en las densas nubes de gas y polvo del medio interestelar. En ese medio se forman las estrellas y los mundos. Así que, son moléculas importantes.

    De estas moléculas, ochenta y tres contienen carbono, entre las que se encuentran el ácido cianhídrico HCN, el amoníaco NH3 y el formaldehído H2CO. Moléculas precursoras que generalmente conducen a los aminoácidos. Para verificar que la síntesis de aminoácidos en las condiciones del medio interestelar es posible, una mezcla de hielo de agua, amoníaco, metanol, monóxido y dióxido de carbono ha sido irradiada en el Laboratorio de Astrofísica de Leyde en Holanda, en condiciones que imitan a las del medio interestelar (vacío impulsado de 10-7 mbar, y temperatura de -261°C). Pero, ¿es fácil localizar planetas como la Tierra?

    Por sorprendente que pueda parecer, especialmente después de ver las imágenes de la Tierra tomadas desde el espacio, en las cuales ésta aparece como una brillante bola azul y blanca sobre un fondo oscuro, la luz visible no ofrece las mejores perspectivas para detectar directamente otros planetas similares a la Tierra. Esto es así por dos razones:

    En primer lugar, la luz visible que se recibe desde un planeta como la Tierra es en esencia el reflejo de la luz procedente de su estrella progenitora, por lo que no sólo es relativamente débil, sino que resulta muy difícil de captar a distancias astronómicas sobre el fondo iluminado por el resplandor de dicha estrella.

    En segundo lugar, del tipo de la Tierra alcanzan en realidad su brillo máximo en la parte de rayos infrarrojos del espectro electromagnético, por el modo en que la energía absorbida procedente del Sol vuelve a irradiarse en la zona de infrarrojos de dicho espectro, con longitudes de onda más largas que las de la luz visible.

    En una longitud de onda de unas pocas micras, la Tierra es el planeta más brillante del Sistema solar y destacaría como un objeto impactante si se utilaza cualquier telescopio de infrarrojos suficientemente sensible situado en nuestra proximidad estelar. El problema es que, dado que la radiación de infrarrojos es absorbida por los propios gases de la atmósfera terrestre, como el dióxido de carbono y el vapor de agua, que son lo que nos interesa descubrir, el telescopio que se utilice para buscar otros planetas como la Tierra tendrá que ser colocado en las profundidades del espacio, lejos de cualquier fuente potencial de contaminación. También tendrá que ser muy sensible, lo que significa muy grande. De ahí que estemos hablando de un proyecto internacional muy caro que tardará décadas en llevarse a buen puerto haciéndolo una realidad, y, mientras tanto, en la exploración espacial nos encontramos con extraños objetos y figuras como los que tantas veces hemos podido admirar aquí o en otros blogs especializados.

    Hasta hoy, se han identificado más de 700 planetas extrasolares gigantes. A principios de abril del 2007 se detectó por primera vez vapor de agua en la atmósfera de un exoplaneta (HD209458b). También en abril del 2007, el VLT (Telescopio Muy Grande) en Chile detectó un planeta con un tamaño 5 veces el de la Tierra próximo a la estrella enana Gliese 581, donde se garantiza una temperatura de entre 0 y 40º Centígrados, ¡lo que permite la presencia de agua!. ¡Sólo está a 20,5 años luz!.

    Un pequeño número de exoplanetas han sido descubiertos con la ayuda del método de los tránsitos, que consiste en detectar la sombra de un planeta cuando en su órbita pasa por delante de su estrella y provoca un minieclipse. Medimos entonces la débil y pasajera ocultación de la estrella provocada por el paso del planeta.

    En realidad, cuando se estudian de forma detenida y pormenorizada los mecanismos del Universo, podemos ver la profunda sencillez sobre la que este se asienta. Los objetos más complejos del Universo conocido son los seres vivos, como, por ejemplo, nosotros mismos. Sin embargo, el origen de todo que comenzó en las estrellas, sigue su curso en las Nebulosas donde ya están presentes los materiales de la vida.

    Saludos.

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