Encontrar vida extraterrestre pasa por un gran salto en la robótica

Artículo publicado el 18 de abril de 2012 en la Universidad de Pennsilvanya

Los robots autorreplicantes autónomos (exobots) son la forma de explorar el universo, buscar e identificar vida extraterrestre y puede que de paso limpiar la chatarra espacial, en opinión de un ingeniero de la Universidad Estatal de Pennsilvanya (Penn State), quien aprovecha para recordar que el proyecto SETI de búsqueda de vida inteligente extraterrestre ha llegado a su 50 aniversario.

“La premisa básica es que la exploración humana del espacio debe ser tremendamente eficiente, viable económicamente, y autónoma ya que situar al ser humano más allá de la órbita baja de la Tierra está cargado de dificultades tanto técnicas como político-económicas”, afirmó John D. Mathews, profesor de Ingeniería Electrónica, en la última edición del Journal of the British Interplanetary Society.

Galaxia del Sombrero © by cosmobc


Si hay extraterrestres ahí fuera, ellos deben tener los mismos problemas que nosotros, necesitarán conservar recursos, estarán limitados por las leyes de la física y puede que no estén impacientes por encontrarnos, según Mathews.

Sugiere que “solo desarrollando y haciendo uso de naves robóticas autorreplicantes (y los sistemas de comunicación correspondientes) podremos llegar a explorar de forma eficiente el espacio exterior, incluso para llegar al Cinturón de Asteroides, por no hablar de las vastas regiones del Cinturón de Kuiper, la Nube de Oort y más allá”.

Mathews supone que cualquier extraterrestre debería seguir el mismo camino para llegar a las estrellas, enviando robots en lugar de seres vivos. Esto explicaría de alguna manera por qué el proyecto SETI no ha tenido éxito a día de hoy.

“Si son como nosotros, y también padecen gobiernos poco operativos y el resto de problemas que nos asolan”, apunta Mathews, “no querrán invertir mucho en comunicarse con nosotros”.

Es extremadamente difícil emitir señales por la Galaxia y requiere una cantidad ingente de recursos. Las emisiones de radio tienen que enviarse en todas direcciones para abarcar el cielo, y la energía necesaria para que se emitan por el espacio es muy elevada.

“Los láseres infrarrojos actuales son perfectamente capaces de establecer comunicación a través de nuestro sistema solar”, comenta Mathews. “El problema en el caso de SETI es que utiliza haces muy dirigidos”.

Las comunicaciones entre dos puntos usando tecnología infrarroja requiere menos energía, pero las señales son extremadamente direccionales. Si los extraterrestres están utilizando una señal de infrarrojos producida por un láser, nunca notaríamos sus señales al estar específicamente orientadas hacia sus objetivos.

Mathews opina que si la exploración por parte de los humanos no es posible, los robots podrían ir donde mucha gente no quiere y hacer lo que muchos no quieren, no solo en la Tierra, sino también en el espacio.

Para minimizar el coste propone que los primeros robots se construyan en la Luna para aprovechar los recursos y la ligerísima gravedad (una sexta parte de la de la Tierra). Apunta que ya disponemos de la tecnología para crear estos ”exobots”, salvo la fuente compacta de energía. Para crear una red de robots autónomos que puedan pasarse información de unos a otros y transmitirla a la Tierra, los vehículos deben poder localizar su posición exacta y conocer la hora. Con estas dos referencias, tendrían que poder determinar dónde se encuentran los robots situados a su alrededor y transmitirles información y datos a través de un haz láser de infrarrojos.

“La parte más cara en cualquier lanzamiento es escapar de la superficie de la Tierra y su fuerza de gravedad”, afirma Mathews. “Sería también más fácil localizar la chatarra espacial en las órbitas cercana y geosincrónica e incluso reciclarla”.

Inicialmente, los exobots cumplirían dos propósitos: limpiar la chatarra espacial acumulada y monitorizar los más de 1200 asteroides cercanos a la Tierra que son particularmente peligrosos en cuanto al acercamiento que suponen al desplazarse en sus órbitas.

“En primer lugar, deberíamos lanzar estos vehículos robóticos para aprender algo sobre estos asteroides y depositar balizas en ellos para identificarlos y rastrearlos”, comenta Mathews.

Finalmente, la red de exobots, autorreplicantes, autónomos y con capacidad de aprendizaje, se esparcirán por el sistema solar y más allá a través de la Galaxia, utilizando los recursos que van encontrando para poder continuar con su misión. La comunicación a través de láseres infrarrojos implica comunicación a la velocidad de la luz, que es lo más rápido que podemos conseguir.

“Creemos que en la búsqueda de inteligencia extraterrestre, ET quiere en realidad ser encontrado” diceMathews. “Pero, ¿quién tiene los recursos energéticos suficientes para intentar saludar con su metafórica mano a través de la Galaxia?”.

Afirma que es más probable que uno de nuestros exobots intercepte alguna señal de uno de los suyos si tomamos la iniciativa.


Fecha Original: 18 de abril de 2012
Enlace Original

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Comments (15)

  1. churrasco

    Podrían ir practicando técnicas de comunicación con entidades “no humanas” inteligentes en este mismo planeta, como por ejemplo los delfines.

    Si no podemos comunicarnos con especies inteligentes dentro de nuestro propio planeta, ¿como pretendemos contactar con un ente inteligente extraterrestre?

    Yo estoy muy a favor de la exploración espacial, pero también creo que a veces las metas marcadas no son las más adecuadas.

  2. El_tonto_del_pueblo

    @l autor del artículo: Otro que no tiene vida propia y por ello pretende buscarse la vida más allá de la Tierra. Joder, macho, vive la vida que son dos días ;)

    Nunca he entendido estas ánsias por buscar vida extraterrestre. Me parece típico de gente emocionalmente desequilibrada.

    Venga, saludos a todos.

    • Fandila

      Sí, por ahora la Tierra nos es suficiente. Pero no solo de pan vive el hombre y hay muchas formas de conseguirlo.
      Para la ciencia, el robot tiene otras aplicaciones relativamente más necesarias, como el descubrimiento de los mecanismos físicos allá donde nosotros no podemos llegar por nuestras propias limitaciones biológicas. Ambientes hostiles o dimensiones cuánticas (Nanotecnología). El uso cotidano del robot es un hecho, y sus funciones suplen con creces, o mejoran las nuestras, en un empeño de que nuestro “poder”, tan necesario, nos saque de mucho atolladeros. Es como adelantarse a una posible evolución natural que tardaría muy largo tiempo en producirse. La máquina ha de ser consebida como un producto noble, y para qué seguir…
      ¿Realmente ello nos urge? mejor preguntarlo a quienes tales artilugios les resuelven su gran problema, por ejemplo.
      El robot “inteligente” difícilmente pueda ser nuestro “competidor” sino aquellos que puedan controlarlos. Que más quisieramos. Los mejores “robot” inteligentes son los de carne y hueso, los controlados, los esclavos…
      Sin el robot no será posible encontrar vida extraterrestre. Ello es obvio, dado que para una minima salida al espacio ya se requieren.

      • Amigo Fandila, tu comentario está tan equilibrado como de costumbre y, simplemente aplicas la lógica a lo que está por venir. Difícilmente podremos salir al espacio y visitar otros mundos para buscar esa vida extraterrestre de la que tanto hablamos.

        Será una “nueva especie” que nosotros mismos crearemos, la que, al fín, nos haga ese trabajo que, para nosotros, está (al menos en mucho tiempo) vedado.

        Claro que, estamos pensando en robots miy parecidos a nosotros en las formas y que, físicamente, tengan la movilidad y el acceso a lugares que, por ejmplo, la Curiosity no tiene.

        Esa nueva especie de vida artificial inteligente y autoreplicante, será la que pueda realizar (en un principio) nuestros sueños.

        El_tonto_del_pueblo, nos dice:

        “Nunca he entendido estas ánsias por buscar vida extraterrestre. Me parece típico de gente emocionalmente desequilibrada.”

        Creo que, cuando hace tal comentario no se ha parado a pensar, ya que, nuestra comprensión de la relación entre la mente y el universo puede depender de que podamos tomar contacto con otra especie inteligente con la cual compararnos.

        Raramente la Ciencia ha obtenido buenos resultados al estudiar fenómenos de los que sólo tenía un ejemplo. Las leyes de Newton y Einstein habrían sido mucho más difíciles -quizás imposibles- de formular si sólo hubiese habido un planeta para someterlas a prueba, y a menudo se dice que el problema de la cosmología es que sólo tenemos un universo para examinar.

        (El descubrimiento de la evolución cósmica reduce un poco esta dificultad al ofrecer a nuestra consideración el estado muy diferente del universo en los primeros momentos de la evolución cósmica).

        La cuestión de la vida extraterrestre, pues, va más allá de problemas como el de si estamos sólos en el universo, o si podemos esperar tener compañia cósmica o si debemos temer tener invasiones exteriores; sino que también sería una manera de examinarnos a nosotros mismos y nuestra relación con el resto de la Naturaleza.

        Si no tenemos estas inquietudes, ¿qué hacemos aquí? ¿No queremos saber lo que pasa en un Universo tan vasto del que formamos parte? Nuestra especie está confinada aquí, en un “insignificante” planeta (considerándolo en el contexto del Universo) y, algún día, si podemos seguir aquí y hemos sabido evitar la extinción, tendremos que buscar otros habitats y, si sabemos, lo que nos espera ahí fuera, siempre será mucho mejor.

        No es ningún capricho explorar, primero nuestro entorno y después, lo que pueda haber más allá. Y, en cuanto a la vida fuera de la Tierra, sí, es importante saber si está ahí fuera y cómo puede ser.

        Un saludo cordial.

        • El_tonto_del_pueblo

          Don Emilio nos dice: “El_tonto_del_pueblo, nos dice: Creo que, cuando hace tal comentario no se ha parado a pensar, ya que, nuestra comprensión de la relación entre la mente y el universo puede depender de que podamos tomar contacto con otra especie inteligente con la cual compararnos.”

          ¿La relación entre la mente y el universo? Estos planteamientos me parecen tan desfasados…

          De todas maneras, lo repito una vez más: hay la vieja costumbre de considerar la inteligencia una facultad especial capaz de descubrirnos los secretos del universo y la vida. Pero esto es mentira.

          Y sobre la curiosidad. La curiosidad es una virtud moderna, muy moderna; no nos engañemos. En la antiguedad la tradición tenía más valor y peso que el deseo de innovación, de curiosidad, de experimentar cosas nuevas, etc. Es falso decir que lo que ha caracterizado al hombre es su deseo por descubrir y por conocer; este deseo sólo lo ha tenido una pequeñísima parte de la humanidad; la mayoría siguen las normas gregarias: las modas, las tradiciones, las leyes imperantes, etc.

          Venga, saludos.

          • J.A. Llorente Lomikovsky

            En realidad no he dicho que “lo que ha caracterizado al hombre es su deseo por descubrir, por conocer…” como si fuera la característica principal del ser humano, obviamente no es así. He dicho que es una cualidad más, entre otras, pero muy valiosa, que se ha seleccionado en los humanos y también en el reino animal, por eso precisamente es muy antigua.

            No debe confundirse con el deseo de conocimiento ni el enriquecimiento intelectual a nivel individual, que es una decisión personal y que hoy en día es cierto que no abunda (a diferencia por ejemplo de los tiempos de la Ilustración, cuando las Ciencias, las Humanidades y otras ramas del saber tenían una gran peso en la sociedad del momento).

            Me refiero a la curiosidad como mécanismo que ayuda a la supervivencia seleccionado a nivel de especie y que después evolucionando se lleva más o menos lejos por las sociedades e individuos. Incluso la persona más vaga, intelectualmente hablando, puede tener curiosidad ante determinados estímulos (p.Ej. Si apoltronado en el sofá de su casa, escucha un ruido extraño que no reconoce probablemente se levantará a comprobar qué lo emite)

            En el ejemplo intentaba ilustrarlo remontándonos 500.000 años atrás, pero bien podría haber sido otro, anterior en el tiempo. La exploración es un comportamiento que en lo más básico tiene que ver con la búsqueda de recursos, la defensa del territorio, la supervivencia y la mejora de las condiciones. Hay otras respuestas y comportamientos que de la misma manera también compartimos, como el hambre y el miedo, por ejemplo.
            Por tanto, es una característica muy antigua en la cadena evolutiva y obviamente nada tiene que ver con modas, leyes o incluso tradiciones, que son posteriores en el tiempo. Todos estos términos aparecen cuando en nuestra sociedad se crea la cultura como tal, nunca antes.

            Espero haberme explicado mejor esta vez.

            Un saludo.

    • Cosmonauta

      Si fuera por gente como tú aún viviríamos en las cavernas, a mi me parece gente emocionalmente desequilibrada los asesinos, las violaciones, etc.. gente como tú quemaba a sus semejantes en la hoguera en la antigüedad. La ignorancia es un virus que se combate con un mínimo de cultura y educación.

  3. J.A. Llorente Lomikovsky

    Hay varias razones por las que la búsqueda de vida extraterrestre supone una tarea a la que cada vez más personas, instituciones y gobiernos están dedicando tiempo, esfuerzos y dinero. Emilio ha apuntado algunas de ellas anteriormente.
     
    Pero además, hay otra razón que subyace en la biología de la especie y es la curiosidad de conocer.
     
    La curiosidad es una característica innata en el ser humano (que por cierto, también existe en otras especies animales que no entienden de equilibrios emocionales…), que se ha seleccionado evolutivamente con el paso del tiempo por su utilidad para descubrir nuevos nichos que puedan aportar más y mejores recursos a los individuos.
     
    A lo largo de la historia de la humanidad se ha repetido en numerosas ocasiones la exploración de nuevas tierras y nuevos entornos. De hecho, hasta la aparición de la agricultura, éramos eminentemente nómadas, aunque es cierto que era por necesidad.
     
    En un principio, la necesidad venía marcada directamente por la supervivencia, pero incluso teniendo ésta relativamente asegurada, tendemos a explorar con el objetivo de encontrar nuevos hábitats  y elegir siempre la mejor opción de entre las posibles, mejorando así nuestras condiciones de vida.

    Tal como comenta Emilio, las implicaciones de encontrar vida extraterrestre pueden ser inmensas y los cambios que aportarían a nuestra sociedad ni los podemos imaginar.
     
    Estoy convencido que la exploración espacial es algo que formará parte de nuestra cultura de aquí en adelante, igual que en el pasado lo fue la exploración y la expansión hacia nuevos continentes. Es inevitable y posiblemente llegará a ser necesario.
     
    Obviamente nadie nos garantiza que los resultados de la exploración sean satisfactorios, ni siquiera que, dependiendo de lo que encontremos, sean beneficiosos para nosotros, sin embargo, correremos ese riesgo (ya lo estamos haciendo, recordemos que tenemos ya dos sondas saliendo del Sistema Solar).
     
    Por añadir un ejemplo más y para hacer hincapié en lo acertado, a mi juicio, de la exploración espacial (y en general de cualquier forma de ampliar el conocimiento) imagino una escena, hace aproximadamente 500.000 años, en la que alguno o algunos de los, a saber, homo habilis o erectus de algún rincón de la Tierra, se dedicaban a frotar obsesivamente un palito contra una madera seca. Muy posiblemente, otros individuos de la misma tribu, se quedaban mirando absurdamente durante unos segundos a los primeros y quizá se atrevían a pensar “qué pérdida de tiempo y de energía, hagamos lo que siempre hemos hecho hasta ahora que parece que funciona, refugiémonos en la cueva…” Bien, aquel grupo de inquietos individuos descubrieron el fuego (El famoso paradigma de los monos también habría servido como ejemplo).
     
    Para terminar, creo que sería bueno que las opiniones que se vuelquen en el foro sean siempre en relación a los contenidos de los artículos publicados, creando debate y enriqueciendo la publicación y no que se emitan juicios de valor sobre las personas que dejan su opinión en el foro. Creo que esto aporta más bien poco.

    • Totalmente de acuerdo con lo que expone amigo.

      Como seres pensantes que somos, no dejamos titere con cabeza por muy grande que el problema pueda ser, nosotros, lo atacamos con toda la osadía del mundo y, hasta nos atrevemos a dar nuestras opiniones sobre cuestiones que desconocemos. ¡Qué gente! Aquí en éstas páginas donde tratamos del Universo y de los objetos que lo pueblan, además de las fuerzas que con ellos interaccionan y del espacio y del tiempo y…de la vida que está aquí presente que, ampliamos (sin saberlo a ciencia cierta) a otros mundos que, como el nuestro, también deben estar habitados.

      La cuestión de la vida extraterrestre, en realidad supone el más grande enigma con el que nos podamos encontrar y, si finalmente podemos contactar con ella, seguramente podremos saber más de nosotros mismos al conocer a otros seres surgidos en otros mundos que nos darán, no lo dudo, algunas pautas de cómo funciona el universo con el tema de la vida, y, al compararnos, sabremos algunas cosas que ahora se nos escapan.

      El interés por la vida extraterrestre va por rachas y, cuando se hace algún descubrimiento de mundos parecidos a la Tierra, cuando alguna sonda espacial que está enviándonos datos desde alguna luna lejana del Sistema solar, cuando se descubren algunos indicios en meteoritos y, en fin, cuando se nos sacude la mente sobre el tema, todo vuelve a ponerse al día y es difícil no oir en las noticias una reseña o leer en la portada de los diarios una referencia con artículos que no siempre han sido afortunados al no estar escritos por especialistas.

      He podido obervar que el interés reciente por la vida extraterrestre se podría considerar como el resultado del último vuelco en la fortuna del materialismo, la doctrina filosófica según la cual es posible explicar los sucesos exclusivamente en términos de interacciones materiales, sin recurrir a conceptos insustanciales tales como el de espíritu. El darvinismo engendró una nueva actitud de respeto hacia las potencialidades de la materia ordinaria: “Un montón de barro en un charco de agua de lluvia empieza a parecer mágico, si se piensa que sus iguales de antaño lograron elevarse hasta dar origen a todo el conjunto de vida terrestre, inclusive, la del individuo que contempla el barro.”

      Históricamente, los materialistas se han inclunado a pensar que hay vida en otros mundos. El atomista Metrodoro escribió en el siglo IV a.C. que “Considerar la Tierra como el único mundo poblado en el espacio infinito es tan absurdo como afirmar que en todo un campo sembrado de mijo sólo un grano crecerá.” Cinco siglos más tarde, el epicúreo Lucrecio sostuvo que “hay infinitos mundos iguales y diferentes de este mundo nuestro”.

      La Iglesia, como no podía ser de otra manera, se vió amenazada por la posibilidad de que, en otros mundos existieran seres vivos. Sólo en la Tierra podrían estar presentes los seres humanos que, además, eran esencialmente espíritus inmateriales en el último tramo de su existencia como humanos, cuando pasaban a un más elevado nivel. Así, se sintieron amenazados por el aquella correiente de materialismo: Cuando Giordano Bruno, el decano renancestista del misticismo popular, afirmaba que la materia “es en verdad toda la Naturaleza y la madre de todo lo vivo”, y declaró que Dios es glorificado, no en uno, sino en incontables soles; no en una sola Tierra, sino en mil, que digo, en infinidad de mundos”. Aquello claro, terminimó cuando le ataron a una estaca de hierro y fue quemado vivo, el 19 de febrero de 1600, en la Piazza Campo dei Fiori de Roma.

      Sin embargo, cuando la Ciencia creció también lo hizo el materialismo, y con él la creencia de una prluralidad de mundos. Descartes, cuya teoría de los torbellinos cósmicos prefiguró algunos aspectos de la gravitación universal de Newton, se preguntaba si “en otras partes no existirían unnumerables criaturas de cualidades superiores a las nuestras”. Pero ningún autor hizo más por dar al concepto de un universo siversificado y fertil una sensación de deleite que el joven cartesiano francés Bernard de Fontanelle, cuya obra Conversaciones sobre la pluralidad de los mundos fue publicada en 1686 y ha tenido fascinados lectores desde entonces.

      Fontanelle, paseando por el jardín con la Condesa, le decía: “La Tierra rebosa de habitantes, ¿por qué, entonces, la Naturaleza, que aquí es fructífera en exceso, sería tan estéril en el resto de los mundos?

      Hasta la segunda mitad del siglo XX no fue posible empezar realmente a buscar vida en otros mundos, Un modo de hacerlo fue enviar naves espaciales a otros planetas del Sistema solar. Esta empresa se inició con la misión norteamericana Pioneer y la Sovietica Venera a Venus en los años sesenta, y continuó con las misiones norteamericanas a Marte y Júpiter en las décadas siguientes; las fotografías tomadas por los módulos soviéticos no tripulados no revelaron ningún rastro de vida en Venus, que tiene una densa atmósfera pero es más caliente que el infierno de Dante, y dos módulos enviados por el Proyecto norteamericano Viking a Marte no registraron tampoco ningún signo de vida. Todo ello, no eran razones suficientes para dejar de pensar en la posibilidad de la existencia de vida fuera de la Tierra, ya que, el sistema no era el idóneo y, tampoco deberían serlo los lugares elegidos para buscar, y, si somos más exigentes, ni los planetas elegidos o las formas de la busqueda serían los adecuados.

      Después de aquellos primeros intentos, muchos otros han venido a descubrir nuevos mundos con la esperanza de hallar en ellos, alguna clase de vida. Mirad la Imagen de arriba: Lo interesante del descubrimiento es que este planeta se encuentra aparentemente en medio de la zona habitable de esta estrella, es decir, suponiendo que se den las circunstancias favorables en la superficie planetaria (atmósfera, composición de la corteza, etc) podría existir agua líquida y, por lo tanto, quizás existan condiciones favorables para la vida, aunque esto es mucho suponer, pues recordemos que por el método de la velocidad radial sólo podemos averiguar la masa mínima del objeto y sus características orbitales, nada más. Suponiendo que Gliese 581 c sea un planeta terrestre, lo cual sería lógico, y que su composición sea parecida a la terrestre, tendría un radio de unos 9000 km. De todas formas, hay que recordar que Gliese 581 es una estrella variable, así que sin duda este hecho podría afectar a su habitabilidad.

      Cada día que pasa estamos más y más cerca de encontrar, algún planeta que, como la Tierra, alberge seres de diversas cualidades y características entre los que algunos, habrán alcanzado un grado de inteligencia superior o similar a la de los humanos en la Tierra. Veremos con qué nota pasamos esa prueba del encuntro crucial.

      Pero no olvideis que “todas las cosas son” y, el sabio que pronunció estas palabras, elevó a todas las cosas a la categoría de SER. Claro que, todas las cosas son pero, no de la misma manera. Hoy, la materia que nos conforma tiene consciencia, mañana, podría estar dormando parte del lecho de un ruo rumoroso y transparente que, imparable, se dirige al inmenso Mar.

      Saludos cordiales.

      • Fandila

        “Hoy, la materia que nos conforma tiene consciencia, mañana, podría estar dormando parte del lecho de un ruo rumoroso y transparente que, imparable, se dirige al inmenso Mar”.
        Menudo interrogante. Que igual se aplique a a nosotros mismos que al futuro de todo el Universo.

        Cordiales saludos

  4. ¡La Vida Extraterrestre!

    En nuestro mundo es ya una vieja historia su búsqueda. El astrónomo estadounidense Frank Drake apuntó en 1960 un telescopio en el condado de Pocahontas hacia las estrellas Tau Ceti y Épsilon Eridani en busca de señales de radio de otros mundos. ¡Era tanta la ilusión volcada en aquel proyecto! y, sin embargo, nada se pudo aclarar…aunque, el ániomo no decayó nunca.

    Tau Ceti, en la Constelación de la Ballena (Cetus), es una estrella muy parecida a nuestro Sol. Tiene una clase espectral G8 -la del Sol es G2- y un tamaño ligeramente inferior. Después de Alfa Centauri A es una de las estrellas que más se parecen al Sol y, algunos, como Carl Sagan y Shklovskii, abogaban por el hecho de que albergaban planetas con las condiciones aptas para la vida. Si tiene algún planeta situado a la distancia adecuada, como lo está la Tierra del Sol, pudiera haberse desarrollado un escenario natural propicio para la existencia de seres vivos.

    Desde luego, Tau Ceti y Epsilon Eridani son dos de las estrellas favoritas de los más grandes expertos en la búsqueda de vida extraterrestre, una investigación que desde finales de los años cincuenta se viene desarrollando por métodos que nada tienen que ver con los famosos platillos volantes tan famosos por aquel entonces.

    En 1960, Tau Ceti fue objeto del Proyecto OZMA, dirigido por el radioastrónomo norteamericano Frank Drake. Este fascinante proyecto, pionero en el mundo en la búsqueda de la vida inteligente más allá de la Tierra, surgió ante la evidente conclusión de que si existen en la Vía Láctea, nuestra Galaxia, otras civilizaciones avanzadas, su actividad también tendría que ser suficiente para detectar desde aquí las ondas electromagnéticas que produce.

    Hemos estado muy ocupados en la búsqueda de inteligencia extraterrestre. En el esfuerzo denominado SETI que comenzó hace 50 años con un análisis de las ondas de radio extraterrestre provenientes de Tau Ceti y Epsilon Eridani. No se han tenido noticias positivas desde aquellas regiones del espacio que, en verdad, dieron muchas esperanzas.

    En el Observatorio de Green Bank, en el Estado norteamericano de Virginia, Drake orientó el radiotelescopio hacia Tau Ceti, pero no captó ninguna señal que pudiera entenderse como una emisión artificial. Sin embargo, él eligió después a Epsilon Eridani y hubo sorpresa, aunque duró muy poco tiempo. Se recibieron unas extrañas señales de radio que mostraban un misterioso intervalo: se producín cada 10 días; después silencio. Pero enseguida se comprobó que las emisiones radiofónicas no llegaban de Epsilon Eridani, sino desde la Tierra, puesto que se trataba de una interferencia.

    Desde que Drake abordó, en 1960, el Proyecto OZMA, se han realizado decenas de proyectos para escuchar las señales de radio de potenciales civilizaciones instaladas en plaentas que orbitan otras estrellas. Incluso el propio Drake y Sagan utilizaron el gigantesco radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico, para estudiar varias galaxias.

    Más arriba, el contertulio J.A. Llorente Lomikovsky ha marcado varios parámetros que nos dan la pauta de nuestro comportamiento en la búsqueda de otros seres fuera del planeta Tierra.

    Es cierto que, la simple observación del firmamento desmiente de manera natural la hipótesis de que el hombre sea un caso aislado en el cosmos. Existen en la Vía Láctea entre 150 000 y 200 000 millones de estrellas, y hay, a su vez, miles de millones de galaxias además de la nuestra. Creer que sólo la Tierra alberga la vida es la mejor invitación al error y a la decepción que pudiera cometer la Ciencia, a pesar de que aún no tengamos pruebas de su existencia en otros lugares del Universo. Es muy posible que los científicos no hayan aprendido todavía a buscar correctamente, o que no tengamos los instrumentos tecnológicos adecuados, o, que no sepamos interpretar las señales de radio que nos envían. O también puede haber ocurrido que las eñales que nos enviarón hace mil o quince millones de años no hayan llegado todavía hasta nosotros, puesto que las ondas electromagnéticas se desplazan, como la luz, a velocidades próximas a los 300 000 km/s.

    De todas las maneras se debería prestar atención a lo que el artículo que comentamos nos dice, y, desde luego estoy de acuerdo con ello, la robótica tiene mucho que decir en todo esto.

    Saludos.

    • Fandila

      Pero la robótica por sí misma no llegaría muy lejos. Por muy perfecciodanada que fuese vendría a tener como mínimo nuestros mismos defectos.
      No se podrían mandar a su libre albedrío a la coquista del Cosmos una sub-artificial-especie y que en las inconmesurables distancias no feneciera y pudiera realizar los designios de sus “amos”, cuando ni siquiera la comunicación con ellos fuera posible. La autocomputación por ahora no da para tanto
      Que ese producto se pudiera revelar contra quienes lo crearan tampoco es comprensible, nosotros conoceríamos sus claves pero no tanto ellos las nuestras. No es de lógica, que más sabe el diablo por viejo que por diablo.
      En mi opinión Las limitaciones del robot nunca podrán ser corregidas del todo, y queramos o no su ayuda estará limitada a nuestra programación.
      La creción artificial de un ser autoreplicante que pudiera evolucionar por sí mismo, es una utopía solo posible en ficción. Eso sí, salvo que se trate de seudohumanos, que nosotros “fabriquemos” a base de combinar nuestra biología e implantes más variados de otra naturaleza.
      ¿Hasta que punto esos robots serían un producto del hombre y no de una modificación de nosotros mismos?. Porque la creación de una vida original en el laboratorio no es un huevo que se eche a freir. De otra forma sus caracteristicas no dejarían de ser las de una máquina. Pero nunca se diga nunca jamás, que jamás no existe.
      Esos esclavos encubiertos qué serían, ¿animales?, ¿máquinas?.
      No hay premura en planteárselo, que la cosa es complicada y ha de tardar.
      Con esos planteamientos, el robot vendrá ser, casi como “un arma de dos filos”.
      Afortunadamente ese problema todavía no nos acucia.

      Saludos cordiales.

      • El amigo Fandila nos dice:

        “La creción artificial de un ser autoreplicante que pudiera evolucionar por sí mismo, es una utopía solo posible en ficción. Eso sí, salvo que se trate de seudohumanos, que nosotros “fabriquemos” a base de combinar nuestra biología e implantes más variados de otra naturaleza.

        ¿Hasta que punto esos robots serían un producto del hombre y no de una modificación de nosotros mismos?. Porque la creación de una vida original en el laboratorio no es un huevo que se eche a freir. De otra forma sus caracteristicas no dejarían de ser las de una máquina. Pero nunca se diga nunca jamás, que jamás no existe.

        Esos esclavos encubiertos qué serían, ¿animales?, ¿máquinas?.
        No hay premura en planteárselo, que la cosa es complicada y ha de tardar.”

        1º) No es una utopía y, como aquel que dice, está a la vuelta de la esquina.
        2º) Si la máquina llega a pensar…¿No sería otra cosa?
        3º) Aquí mismo se publica: “Fusionando biología y electrónica” ¿el comienzo?

        En fin podríamos seguir y dar cientos de argumentos en los que, sin lugar a ninguna duda, “esas máquinas” en el futuro serían autosuficientes y no necesitarían de nosotros para nada.

        En el horizonte futuro se vislumbran robots de una capacidad que, en todos los sentidos, supera la humana y, si eso llega (que llegará), la especie humana, seguramente habrá contribuído a su propia destrucción. No me gustan nada los robots del futuro que pueden pensar de manera autónoma y que, según nos dicen, pueden hasta tener sentimientos.

        Cuando eso ocurra, esa nueva “especie” tendrá un sentido del “Yo” y de “lo nuestro” que los hará peligrosos en grado extremo pero, a pesar de todo, los construiremos para que nos hagan servicios más allá del Sistema solar y, al principio, “ellos” tendrán toda la paciencia del mundo, hasta que, los vayamos mejorando para ésta o aquella prestación y, cuando menos lo esperémos…¡nos darán el zapatazo!

        Los hibridos mitad hombre-mitad robots, también harán acto de presencia y, “veremos” por cualquier calle de las ciudades del futuro a “sujetos” artificiales que, difícilmente se podrán distinguir de los humanos, serán “replicantes” o “copias” de nosotros mismos.

        ¿Ciencia Ficción? No, creo que no.

        Saludos.

        • Fandila

          La ciencia ficción, con el tiempo suele acabar por realizarse, depende del caso que se le haga, y entre otras cosas porque a veces las pautas de investigación se sirven de ellas. Pero hay tantos caminos…
          Lograr una vida, original se entiende, por el ser humano, es algo bastante dificultuoso, ¿cuales serían sus parámetros, como inventarlos?
          Cultivar células es sencillo y si son madres se pueden reconducir para lograr posiblemente cualquier organo y por tanto un organismo. ¿Pero nos es dado urgar como si fuera nuestro en algo que no nos pertenece, crear consciencia y como resulta un yo inducido? Quién puede saber de donde procede nuestro yo(Que no necesariamente alma), que a lo mejor venga enraizado desde el principio de la vida, y si puede ser inducido de esa forma tan puntual.
          Y en la situación mixta para el robot la cosa se diferencia poco. Según como se entienda.
          Cordiales saludos.

  5. [...] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Encontrar vida extraterrestre pasa por un gran salto en la robótica http://www.cienciakanija.com/2012/09/05/encontrar-vida-extraterr…  por señorloco hace [...]

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