Curiosity encuentra el lecho de un antiguo arroyo en Marte

Artículo publicado el 27 de septiembre de 2012 en NASA

El rover de la NASA, Curiosity, ha encontrado pruebas de una corriente de agua que un día fluyó con vigor a lo largo del área donde camina el robot. Existían pruebas anteriores de la presencia de agua en Marte, pero son las primeras de estre tipo – imágenes de rocas que contienen antigua gravilla del lecho del río.

Los científicos han estudiado las imágenes de unas piedras cementadas en una capa de roca conglomerada. Los tamaños y formas de las piedras dan pistas de la velocidad y la distancia de un antiguo flujo de la corriente.

“Por el tamaño de la gravilla arrastrada podemos interpretar que el agua se desplazaba aproximadamente un metro por segundo con una profundidad que estaría entre la altura del tobillo y de la cadera”, ha explicado William Dietrich de la Universidad de California en Berkeley y co-investigador de la misión Curiosity. “Se han escrito muchos artículos acerca de canales en Marte con muchas hipótesis diferentes acerca del flujo en ellos y esta es la primera vez que vemos transporte de gravilla por agua en el planeta rojo. Esta es la transición entre la especulación acerca de la magnitud del material arrastrado hacia la observación directa”, añadió.

Antiguo flujo de agua en Marte

El rover de la NASA Curiosity encontró pruebas de un antiguo riachuelo en algunas localizaciones, incluyendo la que aparece en esta fotografía a la que el equipo de científicos ha llamado “Hottah”, como al lago Hottah de los Territorios del Noroeste de Canadá. Créditos de la imagen: NASA/JPL-Caltech/MSS.


El lugar del descubrimiento está  entre el borde septentrional del Cráter Gale y la base del monte Sharp que está en el interior del cráter. Las imágenes previas que se tenían de la zona permiten a los científicos una interpretación adicional  del conglomerado de gravilla. Estas muestran un flujo de agua que se abre en abanico, que se vierte cuesta abajo desde el borde del cráter, y veteado por muchos aparentes canales, que están colina arriba respecto a los nuevos hallazgos.

“La forma redondeada de algunas piedras del conglomerado indica un transporte de larga distancia desde el anillo del cráter, donde un canal bautizado Peace Vallis alimentaría el abanico aluvial”. La abundancia de canales en el abanico entre el borde y el conglomerado sugiere que el flujo de agua continuó o se repitió a lo largo de mucho tiempo y no solamente una vez o durante unos pocos años.

El descubrimiento se ha realizado tras el examen de dos afloramientos, llamados “Hottah” y “Link”, aprovechando el uso del teleobjetivo de la cámara situada en el mástil de Curiosity durante los primeros 40 días después de su llegada. Estas observaciones han llegado tras las primeras pistas dejadas por otro afloramiento, que quedó expuesto por los cohetes de Curiosity durante su aterrizaje.

“Hotta tiene el aspecto de un trozo de pavimento levantado por un martillo neumático pero en realidad es un bloque inclinado del antiguo lecho de un arroyo”, afirmó John Grotzinger, científico del Instituto Tecnológico de California en Pasadena, que forma parte del Proyecto Científico del MSL.

El tamaño de la gravilla en los conglomerados de los dos afloramientos va desde el de un grano de arena a una bola de golf. Algunas tienen aristas pero muchas son redondas.

“Las formas nos dicen que han sido transportadas y sus tamaños que el viento no ha podido ser el que lo ha hecho. Han sido transportadas por una corriente de agua”, declaró la co-investigadora científica de Curiosity Rebeca Williams, del Instituto de Ciencia Planetaria, en Tucson, Arizona.

El equipo científico puede utilizar el robot para conocer la composición fundamental de estos materiales, que mantienen unido el conglomerado, revelando así más características del entorno húmedo en el que se formaron estos depósitos. Las piedras del conglomerado nos dan una muestra de la parte superior del borde del cráter, así que el equipo tendrá que examinar algunas más para conocer mejor toda la geología de la región.

La ladera del Monte Sharp, en el Cráter Gale, sigue siendo el destino más importante del róver. Las arcillas y los minerales sulfatados detectados allí desde la órbita pueden ser buenos depósitos de compuestos basados en la química del carbono, que son los potenciales ingredientes para la vida.

“Un largo flujo de agua puede ser un entorno habitable”, declaró Grotzinger. “Aunque no es nuestra mejor opción como entorno conservador de compuestos orgánicos. Todavía estamos de camino al Monte Sharp pero esto ya nos asegura haber encontado nuestro primer entorno potencialmente habitable”.

Durante la misión principal de dos años los investigadores del MSL utilizarán los 10 instrumentos de Curiosity para estudiar qué áreas del Cráter Gale han ofrecido alguna vez condiciones ambientales favorables para la vida microbiana.


Fecha Original: 27 de septiembre de 2012
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Comments (2)

  1. “En las suaves laderas alrededor de la montaña, Curiosity buscará moléculas orgánicas, los componentes químicos fundamentales de la vida. El Orbitador de Reconocimiento de Marte ha encontrado una intrigante marca de arcilla cerca de la parte inferior de la montaña y sulfatos minerales un poco más arriba. Ambos minerales se forman en presencia de agua, lo cual incrementa la posibilidad de existencia de ambientes propicios para la vida”.

    Conforme nos dicen las huellas dejadas por el pasado remoto, pocas dudas nos pueden caber de que, en el pasado lejano, Marte tenía sus mares y lagos extensos, incluso algunos, apuestan por un gran océano, a pesar de su porosa superficie. En muchos cañones profundos existen trazas de antiguos sedimentos lacustres, estratificados y de gran espesor; la apariencia moteada de algunas llanuras bajas septentrionales sugiere la presencia de muchos estanques.

    La evidencia a favor de un mar grande ha sido controvertida, pero puede trazarse el límite de un posible océano alrededor de las llanuras septentrionales de tierra baja donde, en días más templados y agradables, grandes canales de desagüe procedentes de las tierras altas y llenas de cráteres descargaban su agua. La supuesta línea costera incluye acantilados erosionados, terrazas onduladas y cúspides. Bautizado como Oceanus Borealis, este mar marciano puede haber cubierto un tercio del planeta.

    Como evidencia complementaria a favor de un océano, hay fuertes señales de que el hemisferio sur del planeta ha estado sometido a glaciación a gran escala. Marte tiene hoy un delgado casquete polar septentrional que contiene agua helada mezclada con hielo seco (dióxido de carbono congelado), y un casquete polar austral más espeso de hielo seco fundamentalmente. Los casquetes crecen u disminuyen con las estaciones; el casquete septentrional puede desaparecer por completo. Pero hace tiempo, una gruesa capa de agua helada se extendía desde el Polo Sur hasta los 33 grados de latitud. Quizá la fuente de todo éste hielo haya sido la evaporación del Oceanus Borealis.

    En el curso de períodos geológicos, Marte se ha secado poco a poco a medida que el vapor de agua se perdía en el espacio debido a su baja gravedad. Una cantidad de agua equivalente a una profundidad global de 70 metros podría haberse perdido de esta forma. Más grave es el frío. Cuando la temperatura descendió bruscamente, las condiciones se hicieron inadecuadas para el agua líquida, y la mayor parte de los mares marcianos quedó incorporada en el permafrost. Es probable que antiguos lagos de descarga se hubieran congelados a altas latitudes, y sus remanentes quizá sigan allí, ocultos bajo capas de polvo y roca.

    La Actividad hidrológica del planeta sucedió hace mucho tiempo. Si alguna vez hubo ríos tranquilos con meandros, o si hubo océanos agitados, probablemente se secaron al menos hace tres mil quinientos millones de años. Sin embargo, quizá la degeneración del clima no haya sido una vía de dirección única. La lenta desecación podría haberse visto interrumpida por cortos episodios más cálidos, en los que el agua volvía a fluir libremente.

    Hay alguna evidencia de ello en el hecho de que algunos valles marcianos se formaron mucho más tarde. Además parece claro que algunos de los canales de desagüe mayores han sido excavados varias veces, lo que indica toda una serie de inundaciones.

    Todo esto sugiere que, por alguna razón, Marte volvió ocasionalmente, y quizá sólo por breve período de tiempo, a condiciones calientes y húmedas. Puede haber habido entonces un intenso reciclaje del agua a través del suelo y la atmósfera. Pero con cada ciclo de inundación y glaciación desaparecía más agua.

    Aunque algunos ríos pueden haber estado corriendo en Marte hace tan sólo unos pocos cientos de millones de años, estas corrientes eran débiles en comparación con las antiguas inundaciones, y habrían tenido poco efecto en el clima marciano.

    Los ríos marcianos ofrecen una clara evidencia de que el planea fue en algún momento más caliente y más húmedo. Pero, ¿cómo pudo ser esto? A primera vista hay una buena razón para creer que Marte debería haber estado aún más frío en el pasado que hoy. Esta tiene que ver con el denominado problema del Sol joven. A medida que el Sol envejece, se hace poco a poco más brillante debido a cambios en su constitución química. Hace cuatro mil millones de años, habría sido un 30 por 100 más tenue de lo que es hoy, reduciendo drásticamente su efecto calentador sobre el lejano Marte. Esto estaría contrarrestado en parte por el calentamiento geotérmico, producido por la radiactividad y el calor almacenado procedente de la formación del planeta, y ambos efectos fueron mucho más fuertes en el pasado. Sin embargo, el flujo de calor geotérmico por sí sólo no compensaría el efecto del Sol joven, tenue, y hay que encontrar otras razones para un clima más tibio.

    La manera más fácil de hacer un planeta más caliente es utilizando el efecto invernadero. Los gases de invernadero tales como el dióxido de carbono actúan como un parasol, atrapando el calor del Sol cerca de la superficie del planeta. Hoy la atmósfera marciana es demasiado delgada como para producir mucho calentamiento por efecto invernadero, pero ciertamente habría sido mucho más espesa durante los primeros mil millones de años… Como sucede con la Tierra, Marte adquirió una densa atmósfera inicial tanto por la desgasificación del planeta como por el aporte de sustancias volátiles por parte de cometas, asteroides y planetesimales helados. Un CO2 abundante habría elevado la temperatura de modo espectacular.

    De todas las maneras, los sucesos que llevaron a Marte a perder su atmósfera, sus mares y océanos, son muy diversas y serán los expertos geólogos los que nos puedan explicar aquellos posibles sucesos a medida que la Curiosity y otros de los muchos ingenios espaciales (que han sido y seguirán siendo), vayan enviándo datos de lo que allí pasó y de lo que está aún presente.

    Respecto a la posibilidad de vida, el hecho de que Marte estuviera caliente y húmedo hace unos 3.500 millones de años es altamente significativo, pues significa que Marte se parecía a la Tierra en una época en que la vida existía aquí.

    Eso, como es lógico pensar, debería haber llevado a nuestro planeta hermano a que, como la Tierra y en las mismas circunstancias que ella, también fuera un lugar apropiado para la vida. Por sí misma, sin embargo, la presencia de agua líquida es sólo una parte de la historia. Lo que hace que las perspectivas de vida en Marte parezcan tan buenas, es que aquel planeta, no sólo tiene agua líquida sino también volcanes.

    Además, todos los indicios de aquel mundo me llevan a pensar que la vida, si aún está allí presente, debería haber emigrado hacia el subsuelo. Existen grandes galerias y profundas grutas en las que, antiguamente corría la lava volcánica y, en la que, a mayor profundidad, alejado de la peligrosa radiación y con tempertauras más altas…¡La Vida! podría estar presente.

    Saludos.

  2. Con el planeta hermano, al igual que me pasa con otros pequeños mundos del Sistema Solar como Europa, Encelado, Titán y, ¿por qué no? también Ganímedes, me producen una sensación extraña, y, una voz me grita: ¡Ahí tenéis el primer contacto con formas de vida fuera de la Tierra!

    La montaña marciana del Monte Olimpo se eleva 27 kilómetros sobre el macizo de Tharsis y tiene 550 kilómetros de diámetro. Medida por medida, es la montaña más grande de su tipo en el Sistema Solar, equivalente a amontonar siete montes Everets de la Tierra.

    La importancia del Monte Olimpo no está en su tamaño, sino en el hecho de que es un volcán. Donde se dan juntos volcanes y agua, pueden aparecer fuentes calientes: sistemas hidrotermales como los de la Tierra que posiblemente fueron un hogar para los primeros organismos. ¿Floreció también la vida microbiana en Marte hace 3.800 millones de años, quizá en alguna fuente burbujeante en la pendiente del Monte Olimpo, o en las profundidades de las rocas porosas por debajo de un mar marciano hace tiempo desaparecido?

    Hace cuatro mil millones de años, Marte aún resplandecía con el calor de su formación. La radiactividad calentaba la corteza. Los impactos cósmicos fundían la superficie. A medida que el planeta luchaba para deshacerse de este calor primordial, escupía lava de los volcanes a una escala masiva, creando inmensas llanuras de roca fundida similares a los mares de la Luna.

    A medida que la corteza se enfriaba lentamente, este vulcanismo declinaba continuamente: para la época que cesó el bombardeo intenso, estaba básicamente confinado a tres regiones principales: Tharsis, Elysium y Hellas. Si hay volcanes vivos hoy en Marte, no están manifestando ningún signo de actividad (aunque recientes observaciones nos hablan de una posible actividad volcánica allí).

    Lo cierto es que, ha habido erupciones a lo largo de toda la historia marciana: por ejemplo alrededor del monte Olimpo dentro de los últimos mil quinientos millones de años, y cerca de Alba Patera en épocas tan recientes como hace quinientos millones de años. Puesto que es poco probable que Marte estuviera volcánicamente activo durante cuatro mil millones de años sólo para cesar su actividad en épocas relativamente recientes, parece razonable concluir que siguen existiendo algunos puntos calientes, probablemente en el subsuelo profundo.

    En el pasado remoto debe haber habido muchas oportunidades para que se formasen fuentes calientes alrededor de chimeneas termales, dada la abundancia de agua en el planeta. Hay clara evidencia de la interacción de agua y volcanes en los exámenes fotográficos. Muchas de las inundaciones fueron probablemente desencadenadas por lava que fundía el permafrost y el hielo del suelo, y se puede ver como algunos cursos de agua emergen claramente desde debajo de los flujos de lava. Los canales de desagüe se acumulan también alrededor de la región altamente volcánica de Tharsis. En otros lugares, densas redes de valles decoran los flancos de los volcanes.

    Hay colinas de cima plana que se parecen a las tablas montañosas de Islandia, donde la lava ha rezumado desde debajo del hielo. Cordilleras de forma característica en Elysium llevan también la huella de una combinación de lava y hielo. Todo esto constituye una fuerte evidencia circunstancial de sistemas hidrotermales en el antiguo Marte, aunque todavía no han sido detectados depósitos minerales específicos, lo que sería un signo claro y evidente.

    Mientras esperaban el lanzamiento de la misione marciana Curiosity, los científicos de la NASA han estado ocupados en identificar puntos en la superficie del planeta donde podría haber tenido lugar actividad hidrotermal. La ladera del volcán Hadríaca Pladera parece un buen lugar. Aquí se encuentran muchos valles fluviales enmarañados que fluyen desde el borde de la antigua caldera, cruzados por un canal espectacular que emerge abruptamente a mitad de pendiente. Otro volcán, Apollinaris Patera, domina una región de aspecto singularmente brillante cerca del borde de la caldera, que podría ser un depósito mineral de fuente caliente. Un volcán similar en el área llena de cráteres conocida como Terra Cimmeria ha erosionado fuertemente las pendientes y está situado en el comienzo de un enorme curso de agua.

    Muchos valles fluviales en Marte se dan en terreno caótico, donde hay grandes bloques de roca en masas revueltas. Se cree que esta topografía se formó cuando la roca fundida se introdujo en el hielo del suelo. Cuando el hielo se fundió, el agua fluyó haciendo que la tierra colapsara de una forma azarosa. Tales áreas serían un lugar perfecto para que aparecieran sistemas hidrotermales poco profundos.

    Si, en efecto, la vida se asentó en una fuente caliente, quizá haya dejado restos fosilizados. Es probable que los fósiles marcianos hayan soportado las inclemencias del tiempo mejor que sus homólogos terrestres debido a la relativa falta de erosión climática. Futuras misiones de aterrizaje podrían buscar muestras para traer a la Tierra. Otros depósitos de fósiles potenciales incluyen valles fluviales, donde las inundaciones han podido arrastrar minúsculos organismos marcianos a las charcas estancadas, y la enorme grieta del Valle Marineris, donde estratos profundos han quedado expuestos. También tienen interés los lechos lacustres secos, en cuyos sedimentos se habrían podido depositar microbios. El cráter conocido como Gusev parece un candidato prometedor, puesto que un gran río desembocó una vez en él. Debe haber habido allí hace tiempo un lago profundo, con montones de sedimentos en el fondo.

    El primer y pequeño paso siguiendo estos indicadores llegó en julio de 1977, cuando la misión Pathfinder depositó con éxito la primera nave espacial en Marte desde los tiempos de las Vikingo. Con su pequeño vehículo todo terreno Sojourner, la Pathfinder transmitió una gran riqueza de datos desde la boca de la llanura inundada Ares Vallis. En el terreno próximo a la nave espacial, hay esparcidas bolsa de rocas arrastradas por el torrente. Estos detritos podrían incluir fragmentos de un antiguo sistema hidrotermal, o incluso fósiles de microbios de la subsuperficie profunda llevados a la superficie con la inundación y transportados corriente abajo. Por desgracia, la Pathfinder no tenía capacidad de verificar estas conjeturas.

    En septiembre de 1997, Mars Global Surveyor entró en órbita. Estaba diseñada para cartografiar la superficie del planeta con precisión en una escala de un metro y proporcionó una valiosa información sobre la historia hidrológica de Marte y los probables refugios para la vida. Hay Imágenes que nos hablan de una de la evidencia de una antigua orilla oceánica, charcas secas dentro de un cráter e incluso indicios de depósitos minerales asociados con sistemas hidrotermales, todo lo cual favorece las perspectivas de vida pasada.

    La Mars Phoenix nos confirmó la existencia de agua en Marte, y, actualmente, hay más sondas en proyecto por parte de la NASA y de la Agencia Europea del Espacio, Japón y otras naciones que, en la mente de todos está que vuelvan con muestras y, desde luego, a más largo plazo no se descarta la misión tripulada por humanos. Las misiones dirigidas fundamentalmente al estudio del clima, la geología y la atmósfera del planeta han sido ya llevados a efecto e incluso se ha buscado indicios de la presencia de vida o de las claves de la vida pasada en el planeta y, es eso precisamente lo que ahora hace Curiosity.

    ¿Hay todavía vida en Marte? Lo más probable sea que sí. Hay algunas cuestiones que así nos lo hace pensar, como por ejemplo, ¿qué es ese metano detectado por la NASA que está presente en una enorme región? ¿qué lo puede producir? en la Tierra, muchos de esos focos son de origen animal.

    Bueno, estoy preparando un trabajo sobre la misión que está en marcha de la nave Curiosity y todos los encargos que le hemos ordenado que haga para nosotros que, de esta manera, completaremos nuestros conocimientos sobre el planeta hermano. Dentro de unos días aparecerá.

    Amigos míos, todo esto nos hace pensar y, si lo hacemos con lógica, la conclusión es sólo una: Sabiendo que las condiciones del Universo, las fuerzas que en él actúan, son las mismas en todas partes…¿Por qué la vida estaría sólo en la Tierra?

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