La NASA quiere crear una impresora 3D de alimentos

Artículo publicado el 24 de mayo de 2013 en SINC

Una empresa de Texas (EE UU) ha recibido una subvención de 125 000 dólares de la NASA para ver si es viable la impresión de alimentos. El objetivo es crear en seis meses un prototipo que ejecute esta tarea. Si los resultados son positivos, se podrían aplicar para crear máquinas que ‘impriman’ comida en las futuras misiones espaciales.

La NASA ha otorgado una beca Small Business Innovation Research (SBIR) en fase I a la compañía texana Systems and Materials Research Consultancy para explorar la posibilidad de usar la denominada ‘fabricación aditiva’, más conocida como impresión 3D, en la elaboración de alimentos en el espacio.

Space Food

Comida espacial


Para desarrollar el prototipo la empresa cuenta con una subvención de 125 000 dólares y un plazo de seis meses, según informa la revista Quartz.

La NASA, por su parte, subraya que las propuestas SBIR en fase I “son conceptos en fase muy temprana, que pueden o no madurar en sistemas reales”.

Si esta tecnología de impresión de alimentos tuviera éxito, podría derivar en un estudio en fase II, que todavía llevaría varios años de desarrollo hasta ser probado en algún vuelo espacial real.

En cualquier caso, la empresa desarrollará el sistema de impresión 3D para sintetizar los productos alimenticios pensando en las misiones espaciales de larga duración, que pueden prolongarse durante más de una década.

“La forma en que estamos trabajando en esto es que todos los hidratos de carbono, proteínas y nutrientes estén en forma de polvo, retirando la humedad, y así, de esta forma, los componentes quizá puedan durar 30 años”, plantea Anjan Contractor, el ingeniero mecánico encargado del proyecto.

Después, con un sistema de mezcladores y válvulas se podrá hidratar e ‘imprimir’ la comida según se vaya necesitando. La NASA contempla esta fórmula como una de las posibles mejoras a introducir en los ‘sistemas de soporte de vida’ de las futuras misiones.

Los sistemas de alimentación actuales –al margen de los alimentos frescos perecederos– no satisfacen las necesidades nutricionales y las buenas condiciones biológicas que se requerirían durante los cinco años que, por ejemplo, duraría una misión a Marte. La idea es consumir pocos recursos de las naves y que la tripulación no pierda mucho tiempo en el procesado.

Ahora la refrigeración y congelación de los alimentos consumen importantes recursos en el espacio, y las provisiones actuales que utiliza la NASA consisten únicamente en comida perecedera individual y envasada, procesada, además, ​​con un tipo de tecnología que va degradando sus micronutrientes.

Los promotores de las impresoras 3D de alimentos confían en demostrar su viabilidad para las misiones de la NASA, aunque si no triunfaran en el espacio, consideran que también se podrían usar en la Tierra como una nueva forma de fabricar alimentos, incluso a la carta. “Tenemos que cambiar nuestra percepción de lo que vemos como comida”, apunta Contractor.


Fecha Original: 24 de mayo de 2013
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Comments (4)

  1. Bueno, es otra manera de tantear el futuro pero…, al final del camino serían otros los remedios que habría que inventar para que, esos largos, larguísimos viajes espaciales, pudieran ser posibles.

    ¿Os acordáis del sistema de Star Trek? Convertían la energía en materia en forma de alimentos.

    Según nos decía Asimov, sí sería posible convertir energía en materia, pero hacerlo en grandes cantidades resulta poco práctico. Veamos por qué. Según la teoría de Einstein, tenemos que E = mc2, donde E representa la energía, medida en ergios, m representa la masa, medida en gramos, y c es la velocidad de la luz en centímetros por segundo. La luz se propaga en el vacío a una velocidad aproximada a los 30.000 millones (3×1010) de centímetros por segundo. La cantidad c2 representa el producto c×c, es decir: 3×1010 × 3×1010, ó 9×1020. Por tanto, c2 es igual a 900.000.000.000.000.000.000.

    Así pues, una masa de un gramo puede convertirse, en teoría, en 9×10 exp. 20 ergios de energía y, a la inversa, sería de la misma manera una ingente cantidad de energía la necesaaria para “crear” un filete con patatas pero, para ese tiempo, seguramente, la energía disponible sería la “energía libre”, es decir, esa que según dicen está por todas partes y que ahora no sabemos aprovechar.

    El ergio es una unida muy pequeña de energía que equivale a: “Unidad de trabajo o energía utilizado en el sistema c.g.s y actúa definida como trabajo realizado por una fuerza de 1 dina cuando actúa a lo largo de una distancia de 1 cm: 1 ergio = 10-7 julios”. La kilocaloría, de nombre quizá mucho más conocido, es igual a unos 42.000 millones de ergios. Un gramo de materia convertido en energía daría 2’2×1010 (22 millones) de kilocalorías. Una persona puede sobrevivir cómodamente con 2.500 kilocalorías al día, obtenidas de los alimentos ingeridos. Con la energía que representa un solo gramo de materia tendríamos reservas para unos 24.110 años, que no es poco para la vida de un hombre.

    En fín, ¡sueños de futuro!

  2. doc

    ¡Seguro que Ferran Adrià se hace con un prototipo de estos!

  3. La idea es buena pero (al menos por el momento), es sólo un sueño. ¡Imprimir alimentos! Pero hombre, que aún no estamos en el futuro, simplemente vamos camino de él.

    Al igual que tántos sueños, este es uno más de los que que, pasando el tiempo necesario para ello, podremos convertir en realidad. Realidad que, por otra parte, será totalmente necesaria cuando estémos viajando (de verdad) por el espacio en busca de otros mundos y galaxias, de otras criaturas con las que poder relacionarnos.

    ¡Falta tánto para eso!

    Claro que, no debemos dormirnos y, si no empezamos a trabajr ya mismo, en los objetivos necesarios…, mal nos irá en el futuro para poder hacer todo aquello que nuestra imaginación ha escenificado en nuestras mentes que se podrá hacer.

    Sueño hoy, mañana realidad. ¿Imposible? ¿Límite?

    No, ni lo uno ni lo otro existen en nuestros pensamientos. Ya saben, “sabio es aquel que puede, hacer reralidad sus pensamientos”.

    En fin amigos, sigamos caminando hacia ese futuro que ahora, solo podemos imaginar.

  4. editora

    Así como ya se imprime comida desde sus ingredientes o una prótesis o tejido orgánico desde sus partes, ¿podrá imprimirse un ser vivo completo, quizás una célula básica? ¿Y con mucho más arte, tiempo y paciencia: un ser humano integral, consciente, angustiado? ¿Al menos, imprimir los genes que por su propia naturaleza instructiva desarrollen espontaneamente a seres vivos complejos? En cualquier caso, ¿algo distinto a una prótesis, a una herramienta o a un robot orgánico, un biobot? O más bien, a un hijo mimado de la tecnologia? ¿El primer hijo visto emerger enteramente desde lo inerte, desde moléculas sencillas ordenas tridmensionalmente, un Frankestein moderno producto de una impresora? Fragmentos de un libro que recomendar a los curiosos e indagadores sobre todo, sobre la vida y la muerte, un extracto del mismo en http://goo.gl/4zfYm6

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