Curiosity revela que los exploradores de Marte absorberían altas dosis de radiación

Artículo publicado el 30 de mayo de 2013 en SINC

A lo largo de su vuelo hasta Marte, el róver Curiosity fue registrando la radiación cósmica y solar que actuó sobre la nave. Los datos han permitido calcular que, con los sistemas de propulsión y protección actuales, la dosis recibida en un viaje de ida y vuelta al planeta rojo rondaría los 0,66 sievert, un dato de gran interés para las futuras misiones tripuladas al planeta rojo. Las agencias espaciales proponen que las tripulaciones no superen dosis de 1 sievert.

Durante la mayor parte de los 253 días que duró el viaje a Marte del rover Curiosity, que salió de la Tierra en noviembre de 2011, su medidor RAD –Radiation Assessment Detector– fue registrando la radiación dentro de la nave.

Curiosity

Curiosity Crédito: NASA


Ahora se publican en Science los datos, que ofrecen una idea a los científicos del peligro que puede suponer esta radiación ionizante para las misiones con humanos que se están preparando al planeta rojo.

Los resultados han servido para deducir que la dosis equivalente que recibiría un astronauta solo durante el viaje de ida y vuelta, sin contar la estancia y con los blindajes antirradiación y sistemas de propulsión actuales, sería de unos 0,66 sievert (Sv). El tiempo en la superficie marciana podría aumentar considerablemente esta cifra.

La dosis equivalente mide el efecto de las radiaciones sobre los tejidos biológicos, y la exposición prolongada a dosis de 1 Sv se asocia con un aumento del 5% en el riesgo de padecer un cáncer mortal, según diversos estudios. De hecho las agencias espaciales proponen que las tripulaciones no superen ese valor.

Por comparar, la Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP) y la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA) recomiendan no superar una dosis de 0,1 Sv al año en las instalaciones terrestres. Los tripulantes de la Estación Espacial Internacional, por ejemplo, también lo cumplen.

“Dejamos a otros la valoración sobre qué niveles de riesgo son aceptables en las misiones tripuladas”, comenta a SINC el autor principal del estudio, Cary Zeitlin, del Southwest Research Institute (EEUU), que subraya: “El trabajo de nuestro equipo es tomar las mejores medidas posibles para que las personas que tengan que tomar las decisiones dispongan de una información muy precisa”.

Lo que sí destaca el científico son las dos formas de radiación que supondrán un riesgo para la salud en los largos viajes espaciales: la dosis baja pero constante de rayos cósmicos galácticos (GCR) y la posible exposición súbita a las partículas energéticas solares (SEP) procedentes de una llamarada del Sol.

“Un evento SEP podría causar grandes problemas en una misión a Marte, pero estadísticamente es algo poco probable, además de que las naves espaciales para estos viajes contarían con un ‘refugio frente a la tormenta’, un pequeño habitáculo bien blindado donde la gente pudiera cobijarse”, señala Zeitlin.

“Por otra parte, el daño biológico de la exposición a los iones pesados de los GCR ​​todavía no se conoce bien, por lo que es difícil protegerse de este tipo de partículas –añade–. Por tanto, yo diría que estos rayos cósmicos galácticos suponen el problema más grande”.

Respecto a las formas de protegerse frente a la radiación, el investigador recuerda los tres métodos que se aplican en la Tierra: “A las personas que trabajan en instalaciones terrestres con fuentes de radiación se les enseña que hay tres puntos clave: maximizar la distancia a la fuente, poner un blindaje protector entre medias y reducir al mínimo el tiempo de exposición”.

¿Viajes más cortos?

Según Zeitlin, la primera medida no tiene sentido en el espacio porque la fuente está en todas partes, y el blindaje ayuda solo un poco, por lo que minimizar el tiempo de exposición es lo que realmente ayudaría: “Esto significa que lo mejor sería desarrollar sistemas de propulsión más rápidos para hacer el viaje más corto”.

Los científicos también proponen e investigan el desarrollo de contramedidas frente a la radiación, como medicamentos o suplementos nutricionales que los tripulantes pudieran tomar durante el largo viaje.

En cualquier caso, los datos que ha tomado y sigue tomando el Curiosity van a resultar de gran interés, no solo para conocer la radiación, sino también muchos otros aspectos del entorno y las condiciones que se encontrarán los astronautas.


Referencia bibliográfica: C. Zeitlin et al.: “Measurements of Energetic Particle Radiation in Transit to Mars on the Mars Science Laboratory”. Science 340, 31 de mayo de 2013.

Fecha Original: 30 de mayo de 2013
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Comments (11)

  1. Apodemus

    Estoy convencido que ante los muchos peligros e inconvenientes que supone el llevar personas a Marte, sería mucho más conveniente mejorar los robots actuales, y que sean ellos los que hagan el viaje. Además, resultaría mucho más barato.
    Saludos

    • ¡Bueno hombre! Por esa regla de tres, nosotros, los humanos, no pisaríamos el planeta rojo nunda y, sería una gran frustración.

      Lo mejor es encontrar de una vez por todas la manera de aislar esas fatísicas radiaciones y que no puedan llegar a nosotros, hay tecnología muy avanzada y, de hecho, en ello están trabajando.

      Esperémos que en unos 20/25 años podamos estar allí. Será la mejor manera de comprobar, in situ, si realmente hubo, hay y habrá vida en aquel planeta.

      Saludos.

      • Ariel

        O hacer una combinación: hasta que seamos capaces de aislar toda la radiación, se envía robots para que vayan preparando el sitio para la llegada de los humanos, eligiendo sitios para amartizar, armando habitáculos, etc.

  2. Zeben CR

    Bueno y entonces en qué quedó todo lo que se relataba en este anterior artículo: http://www.cienciakanija.com/2008/11/04/el-escudo-de-iones-para-naves-interplanetarias-es-una-realidad/

    Se hablaba en 2008 de un escudo magnético artificial y que en 5 años (2013) sería factible tenerlo funcionando.

  3. Dr. Tsiolkovsky

    Lo más probable para poder viajar a Marte al final será una combinación de campo magnético propio de la nave y una coraza de agua muy considerable, probablemente con estructuras inflables. De paso esa coraza serviría como detector. Esto plantea varios problemas, primero, mejorar dramáticamente la tecnología de vuelo porque si ya mandar a Marte un bicho de 200 toneladas es ahora mismo ciencia-ficción, ponernos en navíos de 50.000 toneladas ya es de tener un ataque de risa floja. Por descontado además que todos esos materiales va a haber que procesarlos en órbita, capturando cometas y asteroides y trayéndolos a órbita terrestre de forma robótica, porque ponerse a lanzar toda esa burrada de material es sencillamente imposible con cualquier tecnología barruntada a día de hoy.

    Luego quedaría el problema de la gravedad a bordo. Poner a rotar semejante bicho para generar un remedo de gravedad artificial crearía unos problemas estructurales del copón.

    Tenemos para estar entretenidos una temporada estudiando todo esto :D

    Lo peor de Marte, insisto, va a ser la química de su superficie. Si el regolito lunar ya es tóxico y carcinógeno, el polvo marciano es corrosivo y muy oxidante, probablemente produciría quemaduras muy graves en la piel, y fatales en las mucosas.

    • ¡Cuánta razón llevas amigo mío! Sin embargo, el destino de la Humanidad será el de ir, no sólo a Marte y los pequeños mundos que conforman las lunas de Saturno y Júpiter, sino que, incluso, iremos más allá.

      ¡El Tiempo! Ahí está el verdadero problema que tendremos que sobrellevar, simplemente esperar a que sea el momento oportuno, cuando la Humanidad tenga en sus manos los conocimientos y los medios para paliar todas esas murallas que mencionas y que, desde luego, no son pequeñas.

      Tendremos que acordarnos de aquel Presidente de la Real Society de Física de Lonfres cuando dijo:

      “Nunca nada más pesado que el aire podrá volar”

      Y, efectivamente, poco tiempo después, remontó el vuelo aquel primer avión de los hermanos wright y, de la misma manera, le pasó a aquel otro que dijo:

      “Nunca sabremos de qué están hechas las estrellas”

      Unos años después, Franhoufer descubrió el espectro que nos decía de qué estaban hechos todos los objetos del Universo.

      Pues de la misma manera, algún día (lejano, eso sí), pisaremos Marte y otros mundos y, para entonces, se habrán podido solucionar todos esos problemas (ciertos) que mencionas y que, por ahora, son insalvables.

      Pero demos tiempo al tiempo.

      Saludos.

      • Inquieto

        Suponer que el progreso es ilimitado es un grave error. Los estudiosos de la Teoría de grados de dificultad de los problemas, lo saben bien.
        Tanto la mente humana como la posibilidad de hacer, están limitadas.
        Podemos pasear por las nubes? Podría una nave espacial tripulada visitar nuestro Sol y que los astronautas se pasearan por su superficie…
        Veamos, los Voyager llevan 40 años navegando por el Universo. Si hubiera un ser humano viajando en el Voyager, habría necesitado, 2 litros de agua y 500 gramos de comida diarios, durante más de 40 años, además del combustible necesario para mantener una cierta temperatura ambiente.
        Aunque se pudieran reciclar sus residuos para recuperar parte del agua y de los nutrientes, el tonelaje que se habría necesitado transportar es brutal. Además, a la distancia que está del Sol, sus placas solares no generan nada de energía
        No parece que nuestra especie humana terrícola vaya a poder pasearse por las Galaxias en ningún futuro, próximo o remoto.
        Si viviéramos miles de años terrícolas y no tuviéramos que comer tanto para subsistir y no necesitáramos calor para sobrevivir… pero…

        • reneco

          La especie humana no, pero la evolución trasciende a lo humano y puede que nosotros seamos un eslabón para que algún sistema consciente cognoscitivo en un futuro distante si lo haga, pienso que el ser humano se va extinguir no sin dejar una huella evolutiva necesaria para que una especie superior expanda la biosfera fuera del sistema solar

        • Esteban

          Nos parece que vivimos en un mundo muy tecnológico pero la realidad es que seguimos en la edad media. Estamos muy atrasados. Los pequeños avances en nanotecnología nos están apenas dando un indicio de la infinidad de cosas que el ser humano será capaz de hacer cuando domine la fabricación de dispositivos a esa escala. Materiales inteligentes, supercomputadoras cuánticas, autoensamblado, nanodispositivos; por no mencionar los increíbles avances en física que tendremos con la llegada de estas tecnologías.

          No tratemos de solucionar problemas del siglo XXIII con tecnología del siglo XXI.

  4. Victor

    50 años investigando Marte y pocas respuestas, si quieren resolver de una vez la gran duda de si hay vida mas alla de la tierra, lo que deben hacer es enviar una sonda a Europa capaz de perforar la capa de hielo que tiene.

    • Amigo mío, las cosas no son tan fáciles como todo eso: “… enviar una sonda a Europa capaz de perforar la capa de hielo que tiene.”

      ¿Cómo se podría hacer tal cosa?

      El compañero Inquieto lo explica bien, no estamos tan adelantados como algunos puedan creer. Incluso un viaje a Marte tripulado… está ahora mismo, fuera de nuestro alcance.

      No tenemos ni la tecnología ni los medios materiales ni humanos necesarios para realizar ciertas “proezas” que, de momento, sólo son cuestiones de nuestra imaginación, ya que, la realidad de poder hacerlas… ¡Quedan tan lejos!

      Saludos.

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