La temperatura máxima para la vida animal está por debajo de lo que se creía

Artículo publicado el 29 de mayo de 2013 en SINC

Un grupo de científicos de la Universidad Pierre y Marie Curie ha redefinido el límite térmico para la vida animal por medio de un trabajo de laboratorio con gusanos de Pompeya, según publica la revista PLoS ONE.

Alvinella pompejana

Alvinella pompejana Crédito: EOL


El límite máximo de temperatura donde se puede desarrollar la vida animal está por encima de los 42 ºC y por debajo de los 50 ºC, de acuerdo con el primer estudio de laboratorio con gusanos de Pompeya, que habitualmente viven en las fumarolas hidrotermales, grietas en la superficie del fondo oceánico de las que sale agua caliente.

Los gusanos, denominados Alvinella pompejana, colonizan las paredes de las chimeneas que se crean en las fuentes hidrotermales de las aguas profundas y prosperan en condiciones extremas de temperatura y presión. Hasta ahora habían esquivado los intentos de los científicos para traerlos a la superficie con vida e investigarlos.

Estudios previos sugerían que estos gusanos podían crecer a temperaturas de 60 ºC o más, pero se ha comprobado que no es así. “Esos trabajos anteriores suponían que Alvinella era una especie de excepción térmica en el mundo científico y se acordó que 50 ºC era el límite para que la vida animal prosperase”, explica Bruce Shillito, de la Universidad Pierre y Marie Curie (UPMC, Francia), y autor principal de la investigación, que se publica en la revista PLoS ONE.

Shillito y su equipo utilizaron una técnica durante la extracción de los gusanos de Pompeya que mantiene la presión extrema esencial para su supervivencia, lo que les permitió llevarlos al laboratorio para su análisis.

Según sus conclusiones, una exposición prolongada a temperaturas de 50 ºC a 55 ºC provoca daños letales en su tejido, lo que demuestra que en su ambiente natural estos gusanos no son capaces de soportar exposiciones a largo plazo por encima de los 50 ºC.

Sin embargo, los investigadores también observaron que la temperatura óptima para su supervivencia estaba todavía por encima de 42 ºC, clasificándolos entre los animales conocidos más “amantes del calor”.


Fecha Original: 29 de mayo de 2013
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Comment (1)

  1. El artículo resulta interesante y nos aclara algunas cuestiones de la actualidad, es decir, basadas en los estudios últimos realizados al respecto. Sin embargo, aquí sólo podemos hablar de lo que hay en la Tierra.

    Parece que se han hallado bacterias situadas en el espacio exterior y que pueden vivir, tan ricamente, a pesar de las temperaturas y de la radiación. No sabemos, lo que por ahí fuera nos podemos encontrar.

    Cuando tocamos el tema de la vida, todos nos quedamos un poco “parados”, sin saber, a ciencia cierta, que poder responder a preguntas planteadas que nadie ha sabido contestar.

    Fijémosnó en nosotros mismos. Una característica sorprendente de nuestro retrato reconstruido del antepasado primitivo es su carácter moderno. Si a uno de aquellos organismo (antepasados nuestros) lo encontráramos hoy, seguramente no delataría su inmensa antigüedad, excepto por sus secuencias de DNA. Tuvo que estar precedido, necesariamente, por formas más rudimentarias, estadios intermedios en la génesis de sistemas estructurales, metabólicos, energéticos y genéticos complejos que son compartidos por todos los seres vivos de hoy en día.

    Por desgracia, tales formas no han dejado descendientes igualmente primitivos que permitan su caracterización. Esta carencia complica mucho el problema del origen de la vida.

    Lo cierto es que algunas reconstrucciones que hemos podido hacer del hombre primitivo del pasado, nos lleva a pensar que, si le damos un buen baño, lo llevamos a una peluqueria y le ponemos un buen traje…, no sería fácil distinguirlo de los viandantes de cualquier ciudad del mundo y podría, sin duda alguna, pasar inadvertido.

    La Tierra (como creemos que sabemos), nació hace unos 4.550 millones de años. Se condensó, junto con los otros planetas del sistema solar, en un disco de gas y polvo que giraba alrededor de una joven estrella que iba a convertirse en nuestro Sol.

    Fenómenos de violencia extrema, incompatible con el mantenimiento de ningún tipo de vida, rodearon este nacimiento. Durante al menos quinientos millones de años, cometas y asteroides sacudieron la Tierra en formación, con lo que la hicieron capaz de albergar vida durante todo este tiempo. Algunos impactos pudieron haber sido incluso suficientemente violentos como para producir la pérdida de toda agua terrestre por vaporización, después de lo cual los océanos se habrían vuelto a llenar con agua aportada por cometas.

    Según esta versión de los acontecimientos, los océanos actuales se remontarían a la última oleada de bombardeo cometario intenso, que los expertos creen que tuvo lugar hace unos cuatro mil millones de años. Existen señales de que había vida en la Tierra poco después de que dichos cataclismos llegaran a su fin.

    Algunos investigadores creen que el tiempo que pasó entre el momento en el que la Tierra se hizo habitable y aquel en el que apareció la vida, fue demasiado corto para que surgiera algo tan complejo como una célula viva. De ahí la hipótesis de que la vida llegó desde otro lugar. ¿Qué debemos pensar de ello?

    ¿Que la vida llegó al espacio exterior?

    La teoría de que la vida es de origen extraterrestre ha tenido ilustres defensores. Entre ellos, el químico sueco Svante Arrhenius, ganador del premio Nobel de química de 1903 y recordado hoy por su concepción profética del efecto invernadero, acuñó el término “panspermia” para su teoría de que hay gérmenes de vida que existen en todo el cosmos y caen continuamente sobre la Tierra.

    Más recientemente, un célebre astrónomo inglés, sir Fred Hoyle, quien murió en 2001, afirmó, junto con un colega de Sri Lanka, Chandra Wickramasinghe, haber detectado pruebas espectroscópicas de la presencia de organismos vivos en cometas. Seguramente todos habréis leído cuáles son esas pruebas.

    Francis Crick, codescubridor con James Watson de la estructura en doble hélice del DNA, ha propuesto incluso, con otro científico de origen inglés, Leslie Orgel, que los primeros organismos vivos pudieron haber alcanzado la Tierra a bordo de una nave espacial enviada por alguna “civilización distante”. Ha dado el nombre de “panspermia directa” a esta hipótesis.

    Como podréis ver, todas éstas teorías (que podrían incluso ser ciertas), lo único que hacen es dejar al descubierto nuestra enorme ignorancia sobre lo que la vida es pero, tenemos que seguir intentando buscar las respuestas que nos lleven a una certeza de lo que somos.

    Siempre me ha fascinado el hecho cierto de que, la evolución pudiera lograr la transmutación, ¡desde la “materia inerte” hasta los pensamientos!

    Bueno, aquí nos hablan de las temperaturas que pueden soportar unos gusanos pero, desde luego, no tenemos la capacidad necesaria para poder explicar cómo, algunos seres vivos en la Tierra, soportan las condiciones extremas de medios en los que, el mismo infierno parece un lugar de recreo.

    Saludos.

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