Ecos de una antigua cosmología encontrados en un yacimiento de nativos americanos

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Artículo publicado por Tom Metcalfe el 19 de mayo de 2016 en SPACE.com

Un curioso yacimiento prehistórico en la cima de una colina en el norte de Ohio puede reflejar la cosmología espiritual de los antiguos cazadores-recolectores que construyeron el lugar hace unos 2300 años, de acuerdo con un nuevo estudio.

El conocido como yacimiento de Heckelman, situado cerca de la ciudad de Milan, en el Condado de Erie en Ohio, es un risco de cima plana sobre el río Hurón. Allí, una población del periodo “Silvícola temprano” de la prehistoria norteamericana, erigió altas pértigas sin apoyos como parte de las ceremonias sociales y religiosas del grupo.

El arqueólogo Brian Redmond, conservador del Museo de Historia Natural de Cleveland, dijo que la localización del yacimiento parecía un eco de la concepción del cosmos de muchas poblaciones nativas americanas.

Molde de poste

Molde de poste Crédito: Brian Redmond

“Sabemos que los nativos americanos, y otros muchos grupos tribales, tenían una visión muy específica del mundo en forma de un cosmos en tres capas: el mundo superior, el mundo intermedio, en el que vivimos los hombres, y el inframundo”, comenta Redmond, autor de un artículo de investigación sobre los primeros ocupantes del yacimiento de Heckelman, a Live Science.

El yacimiento está rodeado por agua la cual, según las antiguas poblaciones, podría haberse visto como un símbolo del inframundo, señala Redmond. Las pértigas de madera en el risco pudieron haber sido construidas para alcanzar el cielo, en la dirección del mundo superior, añade.

“Por tanto, esto podría haberse visto como un poderoso paisaje espiritual donde se conectaban los tres mundos, siendo las pértigas una especie de ‘axis mundi‘ (eje del mundo) o ‘árbol de la vida’, que es global en la forma en que las culturas antiguas apreciaban estas cosas”, señala Redmond.

El yacimiento de Heckelman es único entre los yacimientos silvícolas tempranos de la región debido a que no tiene señales de enterramientos humanos o preparaciones para enterramientos, explica Redmond. En lugar de esto, el yacimiento parece haberse usado para rituales o festivales asociados con la vida, más que con la muerte, comenta.

“A partir de todo lo que vemos, estamos seguros de que fue una especie de lugar ceremonial. El hecho es que no hemos encontrado enterramientos humanos, tratamientos mortuorios, ni ceremoniales mortuorios — este yacimiento destaca por no haberse encontrado ninguna prueba directa de estos elementos”, comenta Redmond. “Por lo que es un tipo de ceremonia distinta, un ritualismo relacionado con la vida — representa que esta población tenía una rica vida ceremonial, una vida religiosa que no sólo implicaba enterrar a personas”.

El inusual yacimiento muestra dos zanjas paralelas que rodean la cima del risco, y una zanja oval que abarca una área plana de 8080 metros cuadrados, donde se erigieron las pértigas de madera.

No queda ninguna de las pértigas, pero puede determinarse su posición por lo que queda de los “moldes de los postes”, o agujeros, que se excavaron para mantener las pértigas verticales, dicen los investigadores. Juzgando a partir del tamaño de los agujeros, las pértigas se habrían erigido hasta una altura de 3 a 3,7 metros, señalan los investigadores.

“Al contrario que otros yacimientos donde tenemos moldes de postes, estos no representan los muros de una estructura, o una construcción específica. Parecen estar erguidos sin apoyo, verticales, lo cual indica que tenían un tipo de función distinta”, señala Redmond. “Cuando miras los datos y los mapas de distribución de estas pértigas, es un hábito intentar que formen una estructura, buscar rectángulos, círculos, o algo similar a un edificio, y estaba realmente frustrado por el hecho de que no podía lograrlo allí. Y entonces me di cuenta de que eran otra cosa”.

Se han identificado aproximadamente seis grupos de pértigas en el yacimiento por el momento. Cada grupo puede haber sido parte de ceremonias celebradas en el lugar en distintas épocas, o por distintos grupos de gente, explica Redmond.

“Es realmente muy distinto de lo que hemos visto antes”, añade. “Ves pértigas en algunos yacimientos de la cultura Adena, en el sur de Ohio, tales como las formaciones circulares de postes conocidos como ‘woodhenge‘ — a veces estas áreas se encuentran bajo los túmulos funerarios Adena, pero este tipo de patrón regular es algo que no vemos aquí”.

El yacimiento de Heckelman, que toma su nombre de los propietarios del terreno, se conoce desde la década de 1950, gracias a un gran número de artefactos prehistóricos hallados allí por los propietarios y arqueólogos aficionados. Estos objetos incluyen cerámica, puntas de lanza, y hojas de cuchillos.

Las excavaciones durante las décadas de 1960 y 1970 hallaron una de las zanjas paralelas en un lado de la cima del risco, y un estudio geomagnético en 2008 reveló una segunda zanja y el recinto oval.

Arqueólogos del Museo de Historia Natural de Cleveland y el Centro de Investigación Arqueológica Firelands, en Amherst, Ohio, excavaron partes del lugar cada verano desde 2009 a 2014.

Además de las pruebas de las pértigas sin apoyo, los investigadores encontraron huecos llenos de restos de cerámica y rocas quemadas, que probablemente son los restos de alimentos que se habían preparado como parte de las ceremonias en el lugar, explica Redmond.

“Realizando analogías con grupos históricos de nativos americanos, y otros, parece que estas ceremonias también habrían implicado preparar alimentos y comidas comunales, o festines”, comenta.

Las poblaciones del silvícola temprano eran cazadores-recolectores que vivían en comunidades de pocas familias, y muchos de estos grupos probablemente usaron el yacimiento de Heckelman, comenta Redmond.

“Sus asentamientos se basaban en pequeños grupos de familias relacionadas, pero se congregaban en grupos mucho mayores para rituales o festivales estacionales”, señala Redmond. “Probablemente era algo muy social. ¿Se reunirían para intercambiar información, hablar sobre dónde lograr el mejor sílex, o dónde vieron gansos o patos la semana pasada?”.

Y puede haber otros beneficios sociales, también, añade.

“Necesitaban interactuar, reunirse y desarrollar organizaciones sociales y relaciones, y estos lugares probablemente se usaban para esto”, apunta Redmond. “Por lo que probablemente es por las interacciones sociales, no sólo por la religión, por lo que iban a estos lugares”.

Redmond dice que los descubrimientos en el yacimiento de Heckelman subrayan la importancia de conservar los recursos arqueológicos en los Estados Unidos. En muchos casos, hacer esto depende de los propietarios privados del terreno, explica.

“El padre e hijo que mantienen esta propiedad nos ayudan mucho en lo que hacemos. Incluso han ido más allá en algunos años, dejando de sembrar en partes de los campos en las que queríamos excavar”, comenta. “Por lo que realmente queremos extender el mensaje de que existen buenas pruebas de nuestro pasado por toda Norteamérica, y que es realmente importante conservar estos yacimientos”.

El estudio se publicó a principios de 2016 en la revista Midcontinental Journal of Archaeology.

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