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	<title>Ciencia Kanija &#187; Libros</title>
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	<description>Toda la ciencia a tu alcance</description>
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		<title>La guerra de dos mundos de Sergio L. Palacios</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Nov 2009 20:05:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kanijo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>

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		<description><![CDATA[Ficha Técnica: Título: La guerra de dos mundos Autor: Sergio L. Palacios Editorial: Robin Book Páginas: 248 páginas ISBN: 84-96924-32-1 Precio: 16 € Ha sido una larga travesía por el desierto hasta que he logrado hacerme con un ejemplar de &#8220;La guerra de dos mundos&#8221;. Tras casi un año de búsquedas y manías varias, por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a class="lightview" rel="lightbox" title="La guerra de dos mundos" href="http://farm4.static.flickr.com/3522/4081056044_159baaf56b.jpg"><img class="alignright" style="float: right;" src="http://farm4.static.flickr.com/3522/4081056044_159baaf56b_m.jpg" alt="La guerra de dos mundos"></a></p>
<p><strong>Ficha Técnica:</strong><br />
Título: La guerra de dos mundos<br />
Autor: Sergio L. Palacios<br />
Editorial: Robin Book<br />
Páginas: 248 páginas<br />
ISBN: 84-96924-32-1<br />
Precio: 16 €</p>
<p>Ha sido una larga travesía por el desierto hasta que he logrado hacerme con un ejemplar de &#8220;La guerra de dos mundos&#8221;. Tras casi un año de búsquedas y manías varias, por fin, gracias a su autor Sergio L. Palacios que muy amablemente me ofreció un ejemplar (con preciosa dedicatoria incluída), he podido disfrutar de esta pieza indispensable para cualquier aficionado a la ciencia, y a la ciencia-ficción, por supuesto. Mil gracias a Sergio por su interés en hacerme llegar su obra, que no ha sido tarea fácil (mensajeros mediante), por otra parte.<br />
<span id="more-5919"></span><br />
En la línea habitual, antes de la reseña propia del libro, una breve introducción del autor. Para muchos de vosotros el nombre de Sergio Palacios no es desconocido, su genial blog <a href="http://fisicacf.blogspot.com/">Física en la Ciencia Ficción</a> es un referente en el mundillo científico hispano, aparte de haber aparecido recientemente en Ciencia Kanija como compañero ponente en las <a href="http://www.cienciakanija.com/2009/10/05/sobre-las-jornadas-blogs-ciencia/">charlas sobre Blogs&#038;Ciencia en Cosmocaixa</a> hace un mes escaso.</p>
<p>Sergio Palacios, Licenciado en Física por la Universidad de Cantabria y Doctor en Física por la Universidad de Oviedo es un reputado científico, con publicaciones en diversos campos como óptica o magnetismo, en algunas de las revistas más prestigiosas del campo como <em>Physical Review E, Physical Review B, Optics Letter o IEEE Photonics Technology Letters</em>. Junto a su labor investigadora desde 2004 imparte en la Universidad de Oviedo una innovadora asignatura titulada Fïsica en la Ciencia Ficción, germen del libro que tengo ahora entre manos. Científico, profesor, divulgador, escritor, blogger&#8230; no hay duda de que Sergio vive la ciencia con pasión, y tratar de transmitirla con el mismo entusiasmo.</p>
<p><strong>Sinopsis:</strong></p>
<p>Cómo enseñar y aprender Física de la forma más amena: con los cómics y el cine de ciencia ficción.</p>
<p>En este libro, el profesor universitario Sergio L. Palacios recorre los intrincados recovecos de la Física de una manera amena, divertida, diferente y, sobre todo, original. Sin hacer uso en absoluto de las siempre temidas ecuaciones (solamente aparece, y en una única ocasión, la célebre E=mc<sup>2</sup> en todo el texto) y mediante el empleo de un lenguaje moderno, claro y sencillo en el que abundan los dobles sentidos y el humor, el autor aborda y analiza con la ayuda de películas de ciencia ficción todo tipo de temas científicos, muchos de ellos de gran actualidad, como pueden ser el teletransporte, la invisibilidad, la antimateria, los impactos de asteroides contra la Tierra, el cambio climático y muchos más.</p>
<p>¿Podríamos disponer de un arma que fuese capaz de disparar proyectiles a la velocidad de la luz? ¿Cómo esquivaríamos las balas? ¿Con qué dificultades técnicas se encontraría un alienígena que viajase hasta la Tierra a bordo de un platillo volante? ¿Desaparecerá la Tierra cuando se generen agujeros negros en los grandes aceleradores de partículas que estamos construyendo? Estas preguntas y muchas otras que, a buen seguro, en más de una ocasión se te han ocurrido pero no sabías a quién formular, encuentran respuesta en este delicioso y sugerente libro al alcance de todos los públicos, con o sin preparación científica. Nunca más volverás a pensar que la física está al alcance únicamente de los empollones, los frikis o los genios despistados.</p>
<p>En La guerra de dos mundos, su primer libro de divulgación, el autor lleva a cabo un repaso a una gran variedad de temas científicos y conceptos físicos que muy bien podría constituir un curso tradicional de física. El material se organiza bajo la forma de breves artículos de carácter monográfico e independientes entre sí, de manera que el lector puede leer el texto siguiendo el orden que prefiera. En ellos se puede descubrir entre líneas un enfrentamiento constante, una guerra permanente entre dos mundos: el real, donde imperan las leyes de la física y el imaginario y maravilloso mundo de la ciencia ficción.</p>
<p>Ya se os está haciendo la boca agua, ¿verdad? Debo reconocer que el libro no es el que yo esperaba. Esperaba un análisis más profundo y detallado de los aspectos a tratar. Una minuciosa disección de cómo y por qué no es posible crear un sable láser, de la dudosa utilidad de un arsenal nuclear como reactivo solar o mil datos más interesantes y curiosos de los que somos testigos en cada obra de ciencia-ficción. Sin embargo, Sergio ha superado mis expectativas con un libro mucho más generalista y divulgativo. ¿Creías que sólo los anglosajones escribían buenos libros divulgativos sobre ciencia y ciencia-ficción? Tranquilo, Mr. Palacios al rescate. ¿No tienes ni idea de física? ¿La última vez que viste una ecuación aún escuchabas cassettes en tu walkman? No te preocupes, en este libro sólo aparece la famosa E=mc<sup>2</sup> y simplemente a modo orientativo. </p>
<p>Este no es un libro para aprender ciencia, al menos no en el sentido formal. Es un libro para enseñar ciencia, para motivar hacia la ciencia; un punto de partida para demostrar cómo la enseñanza y la divulgación de una materia considerada como árida puede hacerse de forma amena sin perder calidad. Cuando lo lees en solitario te deja la cabeza hirviendo con ideas que te gustaría comentar. ¿Por qué no se ha tenido esto en cuenta? ¿Y si tomásemos la suposición Y en vez de X? Sin duda una herramienta fabulosa para crítica entre los alumnos. Muy hábilmente Sergio nos coloca la zanahoria de los cómics, las películas, nuestros superhéroes favoritos, los libros que nos atraen, para llevarnos a su terreno y sin que nos demos cuenta ir introduciendo en nuestra mente conceptos físicos tanto cotidianos como avanzados. Separado en 37 capítulos independientes y con un lenguaje llano, simple, refrescante sin entrar en complejidades y tratando de acercarse al lector (parece que estás tomando una caña con él) va poco a poco dándonos pinceladas de cómo es el mundo que nos rodea y cómo funciona.</p>
<p>El hecho de estar dividido en 37 apartados de aproximadamente 4-8 páginas de media hace que leer el libro sea como comer pipas. Vas pasando de uno a otro prácticamente sin darte cuenta, absorbido por la fluidez y agilidad del escrito (de hecho a punto estuve de pasarme la parada de metro alguna que otra vez). De sables láser a antimateria, viajes supralumínicos o al interior de la Tierra, superhombres con superpoderes físicamente imposibles, y mil y una historias más dignas de ser contadas y leídas.</p>
<p>No quiero dejar pasar por alto el aspecto el aspecto de pensamiento crítica y racional inmerso en el libro. Tras leerlo empezaremos a mirar a nuestro alrededor con otros ojos, más críticos, más científicos. ¿De verdad eso es posible? ¿Podría lograrse en un futuro? ¿Qué supondría el hecho de que fuese cierto? Preguntas a las que tendremos que buscar respuesta, como comentaba antes, un punto de partida hacia el conocimiento.</p>
<p>Sergio hizo especial hincapié en que quería una crítica sin tapujos, así que aquí va también los aspectos que creo mejorables en el libro. Los dos aspectos principales son la extensión del libro, algo menos de 200 páginas eliminando introducciones y anexos varios, el cual queda muy corto aunque finaliza con un esperanzador <em>¿Continuará&#8230;?</em> junto a los temas tratados, lo cual va un poco en consonancia con lo anterior. Posiblemente se podrían haber tratado miles de temas y cada uno tendríamos una lista de nuestros favoritos, entiendo que problemas editoriales por limitación de páginas han dejado el libro algo más escaso de lo deseable. </p>
<p>Otro punto a mejorar es la ilustración del interior. Prácticamente tenemos cada capítulo ilustrado con un par (o más) de imágenes referentes al texto. No obstante son imágenes pequeñas, en una pobre calidad y en blanco y negro. Teniendo en cuenta la temática creo que podría haberse sacado más fruto de esto. Caso aparte son los gráficos o explicaciones, totalmente ausentes y tal vez si no imprescindibles sí que convenientes en algunos capítulos.</p>
<p>Por último señalar las frases de cierre de los capítulos sexto y décimo&#8230; ¡Ay! qué dolor leerlas. ¡No me deje preguntas en el aire cuya respuesta ya conoce Profesor Palacios!</p>
<p>Para finalizar esta entrada, una entrevista con el autor. Sergio muy amablemente aceptó responder (en tiempo récord) a un cuestionario sobre distintos aspectos de su libro y la ciencia en general.</p>
<p><a class="lightview" rel="lightbox" title="Sergio Palacios" href="http://farm3.static.flickr.com/2430/4081055748_2a18e05b47.jpg"><img class="alignleft" style="float: left;" src="http://farm3.static.flickr.com/2430/4081055748_2a18e05b47_t.jpg" alt="Sergio Palacios"></a></p>
<p><strong>Este libro nace a partir de una asignatura, Física en la Ciencia Ficción, para llevar de una forma amena la ciencia a tus alumnos. ¿La ciencia es aburrida o se imparte de forma aburrida?</strong></p>
<p><em>Yo creo que la ciencia no es aburrida, pero mi opinión es muy subjetiva, ya que soy un profesional de la ciencia, un científico. Si le haces la misma pregunta a otra persona, puede que te conteste lo contrario, que la ciencia es un tostón insoportable. De hecho, la sociedad muestra un interés muy escaso por los asuntos referentes tanto a la ciencia como a la tecnología. En <a href="http://www.fecyt.es/fecyt/mostrarDocumento.do?selected=%2FSalaPrensa%2FNotasPrensa%2Fnotas32de32prensa3250484857%2Farchivos32adjuntos%2FPSC08.ppt">la última encuesta llevada a cabo por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología</a> (FECYT), se refleja que únicamente el 9,6 % de la población española se muestra interesado por los temas científicos. Un 65,5 % piensa que el nivel de educación científica que han recibido es bajo o muy bajo. Hay que tener mucho cuidado y ser cautos a la hora de analizar las causas de estos fenómenos, pero estoy seguro de que algo tiene que ver la forma de enseñar ciencia, de impartir las asignaturas de ciencia. Y no hablo sólo de los colegios y de los institutos, sino también de la universidad, que es donde yo imparto la asignatura de Física en la Ciencia Ficción. Los países anglosajones, por ejemplo, ya se dieron cuenta de esto hace años y decidieron introducir la ciencia ficción y el cine como herramientas didácticas a la hora de enseñar ciencia a sus estudiantes. Los profesores deberíamos de estar mucho más preocupados de motivar y estimular a nuestros alumnos a aprender por sí mismos que de descargar nuestros conocimientos en sus cuadernos, volcándolos allí como si fuésemos la hormigonera que deposita el cemento en el camión de turno. La conclusión de todo lo anterior es que, efectivamente, sí, la ciencia se imparte de forma aburrida, en general. En España hay muy buenos profesores, pero no resultan tan buenos como estimuladores, como provocadores de ansia por el conocimiento en sus estudiantes.</em></p>
<p><strong>De las aulas a las imprentas, ¿cómo surgió la idea?</strong></p>
<p><em>En 2003 cayó en mis manos un libro titulado &#8220;De King Kong a Einstein: la física en la ciencia ficción&#8221;. Sus autores, Manuel Moreno Lupiáñez y Jordi José Pont impartían una asignatura en la UPC llamada &#8220;Física i ciència ficció&#8221;, donde enseñaban física con ayuda del cine y la literatura de ciencia ficción. El libro me fascinó al instante. Fue como encontrar de repente lo que siempre me había preguntado y nunca me había atrevido a responder. Estos dos señores se dedicaban a desmontar con argumentos científicos muchas de las escenas que se ven en las películas de ciencia ficción. Y además se lo enseñaban en clase a sus estudiantes, que agotaban la matrícula oficial casi al instante mismo de abrirse. Fue como una revelación. Después de esto, me puse manos a la obra yo mismo y elaboré un programa de contenidos similar, en el que además incluí una parte de física relacionada con los fenómenos que observamos en la vida cotidiana. A continuación, le propuse la idea al vicerrectorado de mi universidad, una asignatura de libre configuración que denominé (con una gran guasa por mi parte, lo confieso) &#8220;Física para andar por casa y estar en la Luna&#8221;. Por razones de imagen, de esa imagen habitualmente rancia de la universidad, no se aceptó su título. Lo cambié, pues, por uno mucho más aséptico y más digno de una institución centenaria como la universidad, donde a veces importa mucho más la forma que el contenido. Y así nació &#8220;Física en la Ciencia Ficción&#8221;, que comencé a impartir en el curso 2004-2005. En el año 2006 decidí ir más allá del aula y llevar los contenidos de la asignatura a Internet. <a href="http://fisicacf.blogspot.com/">Surgió así mi blog</a>, que se denomina exactamente igual que la asignatura.</em></p>
<p><strong>Desde una perspectiva del público de ciencia aburrida, ¿te fue difícil encontrar a alguien que quisiera editar este libro?</strong></p>
<p><em>El blog empezó a tener una cierta difusión y al cabo de un año más o menos de su inauguración, recibí un correo electrónico de una editorial interesada en publicar los contenidos en forma de libro de divulgación. Unas semanas después recibí otra propuesta similar, que fue la de <a href="http://www.robinbook.com/">Robinbook</a>, por la que al final me decidí. Así que no fue demasiado difícil. Yo nunca propuse mi material a ninguna editora. Ellas vinieron a mí. En ese sentido, tuve suerte, mucha suerte.</em></p>
<p><strong>¿Estudiar la ciencia desde la ciencia-ficción, hace que pierda rigor?</strong></p>
<p><em>Ah, la palabra mágica. El rigor. Si el rigor es llenar la pizarra de tu aula de ecuaciones, entonces estoy de acuerdo en que se pierde parte del rigor. Pero de eso no tiene la culpa la ciencia ficción. ¿Pierde el rigor un profesor de la facultad de medicina cuando explica la fecundación del óvulo si no escribe las ecuaciones de la dinámica de fluidos y el número de Reynolds para describir la forma en que se propulsa el espermatozoide por el líquido seminal? El rigor se puede perder de muchas formas, con ciencia ficción o sin ella. Es cierto que me han acusado en alguna ocasión, algún colega más o menos desquiciado, de &#8220;endulzar&#8221;, de &#8220;quitarle el esfuerzo, el sudor y sangre&#8221;, que se debe pagar por estudiar física, es decir, de quitarle ese rigor del que hablas en tu pregunta. Llevo 20 años dando clase en la universidad y aún no entiendo esa postura de algunos necios, ese regodeo, ese disfrute por hacer que las cosas resulten complicadas, por buscarle cinco pies al gato cuando resulta evidente que sólo posee cuatro. ¿Acaso no es la meta de la ciencia explicar el universo de la forma más sencilla posible? ¿Por qué malgastar un aumento de la entropía del universo sudando sangre para aprender, si se puede ahorrar energía en el esfuerzo? Basta ya de acusar de falta de rigor y más investigar en nuevas técnicas y métodos de enseñanza. Mucho más importante que las ecuaciones y el rigor matemático es entender los conceptos. Sin conceptos no tienen sentido las ecuaciones. ¿Acaso alguien conoce la ecuación de la primera ley de Newton? Pues a pesar de ello, mucha gente no entiende lo que trata de expresar dicha ley y sigue pensando que para que un cuerpo mantenga un estado de movimiento se necesita una fuerza. Por otro lado, resulta muy conocida la expresión matemática de la segunda ley de Newton (F = m a) y resulta que tampoco se suele entender. Mucho rigor, pero al final, el resultado es el mismo. Por cierto, me he olvidado del rigor al escribir la ecuación, pues no resulta válida cuando la masa del cuerpo varía con el tiempo. ¿Y ahora, qué?</em></p>
<p><strong>Centrémonos en La guerra de dos mundos. Su subtítulo es: “<em>El cine de ciencia ficción contra las leyes de la física</em>”. ¿Está la ciencia-ficción en guerra con la ciencia?</strong></p>
<p><em>No es que la ciencia ficción esté en guerra con la ciencia. Lo que pasa es que en el libro me he centrado casi exclusivamente en las meteduras de pata científicas que se cometen en la ciencia ficción. Esos errores tienen diversas causas. Unas veces se deben a exigencias del guión en aras de la espectacularidad, como el sonido o el fuego en las batallas interestelares o los superpoderes de los superhéroes. Otras se deben a ignorancia pura y dura por parte de los guionistas, que no tuvieron buenos profesores de física cuando estudiaban. Quisieron o les obligaron a estudiar ciencia con tanto rigor que se olvidaron de entenderla.</em></p>
<p><strong>La física de los superhéroes de Kakalios; La física de Star Trek de Krauss; La ciencia de los superhéroes/supervillanos de Gresh… ¿qué aporta nuevo La guerra de dos mundos?</strong></p>
<p><em>No creo que aporte nada nuevo. No me considero a la altura de divulgadores tan excelentes como los que aludes. Krauss, por ejemplo, es uno de los mejores divulgadores científicos del mundo, junto con, quizá, Michio Kaku. Salen continuamente en la prensa y en los grandes documentales. Son los Nobel de la divulgación. Yo sólo he pretendido poner un grano de arena más en la playa de la divulgación científica. Tampoco creo que sea el objetivo aportar algo nuevo. Con la diversidad y la variedad a la hora de elegir me conformo. Existen cientos de libros de texto, pero al final todos cuentan lo mismo y lo único que hacemos es elegir el que mejor se adecue a nuestros gustos y preferencias. Mi libro pretende eso, ser uno más en el campo de la divulgación de la física utilizando el cine y la literatura de ciencia ficción como disculpa. Eso sí, lo que nadie le quita al libro es que está escrito por un autor español. Y en este campo, se cuentan con los dedos de una mano.</em></p>
<p><strong>En tu libro podemos ver divulgación, enseñanza, pensamiento crítico… ¿Cuál es el objetivo del libro?</strong></p>
<p><em>El objetivo del libro es llevar la ciencia a todo el mundo con un cierto interés y unos ciertos conocimientos previos, aunque esto tampoco resulta ningún obstáculo insalvable, ni mucho menos. Va dirigido a la gente joven y a la no tan joven, sobre todo y muy especialmente, a los profesores de secundaria, las personas que más admiro porque les ha tocado probablemente la enseñanza de la ciencia en la edad más crítica de los chavales, cuando las vocaciones se ganan o se pierden para siempre. La ciencia ficción puede hacer muchísimo por la enseñanza de la ciencia en los colegios y en los institutos. Pero, ojo, mi libro no es un libro de texto para los profesores. Es más bien lo que ya dije antes, un elemento motivador, una propuesta para que los profesores se animen a construir y a diseñar contenidos basados en el cine o en la literatura de ciencia ficción. En el libro también hay pensamiento crítico porque la gente, en general, es demasiado crédula y fácilmente sugestionable y &#8220;engañable&#8221;, lo que le hace ser víctima de facinerosos. Enseñar a las personas a pensar, a razonar de forma científica y escéptica reporta beneficios para toda la sociedad en su conjunto, excepto para los facinerosos.</em></p>
<p><strong>Literatura, cómics, cine… todos ellos son principalmente productos de ocio. ¿Hasta dónde debe llegar su verosimilitud científica?</strong></p>
<p><em>Hasta donde no choque con su faceta de puro ocio, de entretenimiento, porque si esto se pierde entonces no servirá para nada y no leeremos cómics, ni novelas de ciencia ficción ni iremos al cine. Cuando entramos en una sala de proyección, vamos buscando pasar un buen rato (yo el primero). Una película completamente fiel a la ciencia y de total verosimilitud científica es un documental, no una película. Sí es cierto que hay errores científicos que resultan del todo innecesarios, pero otros en cambio harían la película menos atractiva o carente de emoción y espectacularidad. Si suprimimos los trazos de los turboláseres en las batallas intergalácticas de Star Trek o las maniobras imposibles de las naves de combate en Star Wars, George Lucas y sus amigos no podrían vivir en sus ranchos paradisíacos de Montana ni disponer de aviones privados para asistir a ver un combate de sumo en el otro extremo del mundo antes de acudir a una firma de ejemplares en Groenlandia. Es lo que tiene cargarse la ciencia en el cine, que da pingües beneficios a los perpetradores.</em></p>
<p><strong>¿Una película con mala ciencia como “The Core”, es tan dañina al espectador como la pseudociencia de “What the Bleep Do We Know!?”, por poner dos ejemplos?</strong></p>
<p><em>En absoluto. &#8220;The Core&#8221; es un producto de absoluto entretenimiento, pero no hay pseudociencia en ella. La pseudociencia es la peor enfermedad de la ciencia, un cáncer incurable, todavía hoy, que sólo puede responder ante la más feroz de las quimioterapias y radioterapias, es decir, ante la razón más tenaz. Lo mejor que se puede hacer con una película que trate de difundir las ideas y el pensamiento pseudocientífico es utilizarla para todo lo contrario, es decir, llevarla al aula y destriparla sin piedad. La matas a ella y haces un poco más fuerte a la ciencia.</em></p>
<p><strong>¿Dónde has encontrado la mejor ciencia dentro de la ciencia-ficción?</strong></p>
<p><em>La mejor ciencia se encuentra, sin ninguna duda, en las novelas de los grandes escritores del género y, sobre todo, en las de aquellos que son o han sido también profesionales de la ciencia o han estado vinculados a ella. Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Joe Haldeman, Robert A. Heinlein y tantos otros. Hasta Jules Verne escribía ciencia ficción con buena ciencia. Todo lo anterior no significa que no se permitieran ciertas licencias. Al fin y al cabo escribieron novelas. En cuanto al cine, siempre se cita a &#8220;2001: una odisea del espacio&#8221; como paradigma de buena ciencia en el cine. A mí me gusta especialmente &#8220;Contact&#8221;, la película basada en la novela homónima de Carl Sagan.</em></p>
<p><strong>Las bombas nucleares reactivan el Sol, el núcleo de la Tierra, nos salvan de meteoritos, y de paso crean algunas mutaciones beneficiosas en nuestros amigos y vecinos los superhéroes. ¿Por qué esa fijación nuclear?</strong></p>
<p><em>Yo creo que por el pánico y la psicosis que se generaron durante la época de la Guerra Fría, que quedaron reflejados en los cientos de películas de ciencia ficción que se realizaron durante la década de los años 1950. Todas las mutaciones, monstruos y desastres tenían su origen en las pruebas nucleares o en las detonaciones de armas atómicas. Hormigas gigantes, saltamontes, mantis religiosas, Godzilla, hombres crecientes, etc. pululaban por las pantallas de cine y todos tenían su causa original en el mal empleo de la energía nuclear. Paradójicamente, el futuro energético de la humanidad quizá dependa de esa misma fuente de energía tan incomprendida. Otra cosa son las bombas. Parece que a los humanos nos encanta solucionar problemas a base de pólvora, fuego y ruido. Y más aún, si todo viene acompañado por radiación de todos los colores del espectro electromagnético conocido y alguna más. Nucleares, sí. Gracias.</em></p>
<p><strong>Repasando la ciencia-ficción de hace algunas décadas, ¿crees que la humanidad ha avanzado lentamente o eran muy optimistas?</strong></p>
<p><em>Hay de todo, como en botica. En ocasiones, nuestros tatarabuelos fueron demasiado optimistas y en otras, se quedaron muy cortos. Parece que el viaje a Marte siempre está a 20-30 años vista. En cambio, la nanotecnología, por ejemplo, traerá grandes cosas en poco tiempo.</em></p>
<p><strong>Tu capítulo sobre El Principito parece gritar: “Al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver”…</strong></p>
<p><em>El capítulo dedicado a &#8220;El Principito&#8221; es una absoluta paranoia, debí de escribirlo en algún momento en el que me encontraba bajo los efectos de alguna sustancia estupefaciente. No recuerdo nada. No, en serio. Con &#8220;El Principito&#8221; quise demostrar que se puede hacer física y divulgación de la ciencia con casi cualquier cosa que uno se proponga y puede llegar a ser enormemente estimulante y divertido. Todo lo que cuento en ese capítulo es absurdo, surrealista y enloquecido. Pero me sirvió para introducir conceptos como aceleración de la gravedad, estrellas enanas blancas, velocidad de escape, velocidad cuadrática, atmósferas planetarias, temperatura, rotación terrestre, distancia al horizonte. Además, el capítulo muestra perfectamente cómo trabaja un científico, siempre poniendo sus conocimientos a prueba, buscando nuevas explicaciones, desechando las que no valen y proponiendo otras nuevas. Está escrito con mucho sarcasmo y una sorna delirante. Desgraciadamente, algunos lectores no lo comprendieron y recibí unas cuantas reprimendas por ello. Y esto, todavía lo hizo más divertido.</em></p>
<p><strong>Superpajas y Kamasutras, ¿ni los superhéroes escapan del sexo?</strong></p>
<p><em>Por supuesto que no. ¿Quién escapa del sexo? Que levante la mano, o cualquier otra cosa. En fin, Spiderman busca sexo con Mary Jane Watson continuamente; Supermán en la última película “Superman Returns” tiene un hijo (y no fue in-vitro), Mr. Fantástico se casa con Susan Storm, “la mujer invisible” y su hermano es el más copulador de todos los superhéroes del universo Marvel. Todos buscan sexo como posesos, están en celo continuamente. Hasta Batman quiere rollito con Robin.</p>
<p>Déjame que explique un poco lo de las superpajas y lo del Kamasutra. El primero se refiere al tamaño que debería tener una paja para que no pudiésemos sorber líquido por ella, algo que no depende en absoluto de la fuerza que hagamos al succionar. Lo único que hice fue poner en semejante aprieto a Supermán. Al fin y al cabo, ¿qué os creéis que hace el último hijo de Krypton en sus solitarias tardes de invierno en la Fortaleza de la Soledad? En cuanto a lo del “Kamasutra para un superhéroe” me imaginé a Mr. Fantástico doblándose y haciendo contorsiones en la cama, adoptando todo tipo de posturas inverosímiles que ya les gustarían conseguir a las estrellas del porno más audaz. El título del capítulo constituye una de las erratas del libro que más me molestó y fue por un error mío que no percibí hasta que el libro ya estaba en imprenta. El título original era “Kamasutra para un superhéroe o cómo hacer un 69 en ausencia de pareja”. Espero poder subsanarlo en una segunda edición. Por cierto, me lo he pasado como un enano respondiendo esta pregunta. Gracias por hacérmela. La pregunta, digo.</em></p>
<p><strong>¿Qué aspectos de la ciencia-ficción crees que serán realizables a corto o medio plazo?</strong></p>
<p><em>Esta es una pregunta muy difícil de responder. Acuérdate de lo que dije más arriba sobre predecir la fecha del viaje a Marte y demás. Se puede caer en un optimismo desmedido y quedar como un iluso o ser pesimista prudentón y quedar más corto que las mangas de un chaleco. Pero, en fin, me aventuraré de todas formas. Yo creo que la invisibilidad está cerca, quizá más cerca de lo que pensamos. Confío mucho también en la nanotecnología y en la robótica. Lo que más lejos veo es el viaje en el tiempo o el descubrimiento de vida inteligente fuera de la Tierra. Finalmente, lo que nunca será posible es charlar con los muertos sin pasar antes por caja.</em></p>
<p><strong>De los miles de ejemplos que podrías haber tomado, hay 37 capítulos en este libro. ¿Alguna razón para tomar ésos y no otros?</strong></p>
<p><em>Ninguna razón demasiado original. Simplemente elegí algunos de mis favoritos y eliminé otros para que el libro no fuese demasiado extenso. La editorial tampoco deseaba un número de páginas excesivo. Recuerdo que en mi blog propuse que los lectores eligiesen sus entradas preferidas, pero no tuve demasiado éxito. Preferí interpretarlo como que todas eran estupendas y que eran incapaces de decidirse por algunas de ellas. Si tuviera que decidirme hoy mismo, seguramente me decantaría por otras diferentes. He leído alguna crítica por ahí de mi libro en la que echan de menos más capítulos referentes a los viajes en el tiempo o a la mecánica cuántica. Estoy de acuerdo, pero en mi defensa quiero decir que tampoco era el propósito del libro ser una enciclopedia. La enorme variedad de temas que abarca la ciencia ficción hace imposible hablar de todos ellos en un solo volumen sin sobrepasar las 500 páginas.</em></p>
<p><strong>El material de tu asignatura no sólo te ha dado para un libro, sino para un blog de éxito. ¿Esperabas que diera para tanto?</strong></p>
<p><em>En absoluto. Cuando comencé a escribir el blog, lo único que pretendía era volcar allí los materiales que trataba en las clases de la facultad, para que estuvieran a disposición de mis estudiantes. Luego, la cosa empezó a crecer y ahora, más de tres años después, hay suscritos al feed más de 400 lectores y tengo un promedio de unas 10.000 visitas mensuales, a pesar de que sólo publico con una frecuencia semanal, pues mis entradas en el blog requieren un gran esfuerzo, mucha revisión bibliográfica y, sobre todo, el elemento creativo. Cada post tiene que tener algo diferente, original y me gusta mucho que siempre haya un factor de sorpresa final, ese detalle que haga que el lector conecte, que se enganche y que se quede con ganas de más, hasta la próxima semana. No siempre lo consigo, por supuesto, y a veces la frustración me invade y me entran ganas de dejarlo. No llego ni de cerca al éxito de otros blogs de carácter científico, pero es mucho más de lo que esperaba. Lo que pasa es que ahora me he vuelto avaricioso y me gustaría que me leyese mucha más gente y que me adorasen y me aplaudiesen a rabiar. Pero eso también es ciencia ficción y a veces es inalcanzable.</em></p>
<p><strong>¿Habrá una segunda entrega o dejarás el material creado para tu blog?</strong></p>
<p><em>Esta es una pregunta que me he hecho a mí mismo decenas de veces. Tengo el material suficiente para escribir una segunda obra y está disponible en el blog. Lo que pasa es que un libro tiene un no sé qué romántico. Me gusta ver mi obra plasmada en el papel y me da una sensación increíble cuando veo mi libro en los estantes de una librería. Pero cuando pienso en todo ese esfuerzo puesto para acabar el libro, enviarlo a la editorial, pasar el proceso de revisión, impresión, maquetación y demás, las ganas se desvanecen. Y lo peor de todo es lo que te pagan. Una miseria, para qué voy a mentir. Sólo te diré que se me ha ido en impuestos un porcentaje mayor que el que se les aplica a los futbolistas extranjeros ahora mismo en nuestro país, por citar un ejemplo que está de actualidad. Pero, en fin, seguro que volveré a la carga y al final me decidiré a publicar una secuela. El cuerpo me pide guerra que no veas.</em></p>
<p><strong>Científico, profesor, escritor y blogger ¿qué aspecto te ha dado más satisfacciones?</strong></p>
<p><em>Todos ellos. Cada uno es diferente y te provoca sensaciones diferentes en momentos muy especiales. Como científico he sentido el placer indescriptible de publicar el primer “paper” en una revista de prestigio como Physical Review u Optics Letters, encontrar una solución que antes nadie había encontrado al resolver una ecuación de Schrödinger no lineal. Como profesor, lo que más aprecio es ver la cara del que te escucha con atención porque le gusta lo que le estás contando y también el saludo por la calle de alguien que ha sido tu alumno. Escribir un libro o en un blog es una vía de escape maravillosa, donde interaccionas con un montón de gente y juzgan tu trabajo en tiempo real, prácticamente, dándote la oportunidad de enmendarte, de retroalimentarte y mejorar para la siguiente ocasión. Y luego está la pura satisfacción intelectual. Yo no podría vivir sin pensar, sin darle vueltas a todo, sin intentar comprender el mundo que me rodea. Para nacer, crecer y vegetar ya están las lechugas.</em></p>
<p><strong>Podríamos considerarte como un vanguardista, o revolucionario incluso, a nivel didáctico. ¿Son más reacios los profesores o los alumnos antes los cambios en el modelo pedagógico?</strong></p>
<p><em>Sin ninguna duda, los profesores. En la universidad, la mayoría de los profesores quieren ser felices impartiendo “sus” asignaturas durante toda su vida académica, con los métodos tradicionales, con su pizarra, su tiza y, sobre todo, con sus apuntes preciosos, ordenaditos, escritos con buena letra pero tan poco originales como el libro de texto que tienen justo al lado y del que han sido copiados. Yo llevo 20 años en la universidad y he impartido ocho asignaturas distintas. Aún no tengo ni una sola página de apuntes y tengo compañeros de facultad o, incluso, de mi mismo departamento que no saben cómo se llama mi asignatura ni lo que hago en ella. Conozco gente que lleva más años que yo en la universidad y siempre ha impartido la misma asignatura, habiendo tenido la oportunidad de cambiar sin problema y creyendo que la innovación consiste en emplear Power Point en las clases. Yo mismo tuve profesores que llevaban sus apuntes a clase y estaban amarillos y apergaminados, como si tuviesen más años que los papiros de los antiguos pobladores.<br />
Con el plan Bolonia que se avecina, a más de uno le van a temblar las canillas. Sólo les va a salvar el plan de jubilaciones anticipadas que están poniendo en marcha las universidades para rejuvenecer las plantillas. Por supuesto, hay honrosísimas excepciones y gente muy válida en la docencia. Para ellos, mi más profundo respeto y admiración.</p>
<p>En cuanto a los alumnos, tampoco es oro todo lo que reluce. Los hay que se muestran enormemente receptivos a nuevas técnicas y métodos pedagógicos, pero en cambio a otros les repelen porque requieren de ellos un esfuerzo adicional que no están dispuestos a realizar. Bienaventurados ellos porque se convertirán en los profesores de los que he hablado en el primer párrafo.</em></p>
<p><strong>¿Qué papel deben jugar las nuevas tecnologías en la enseñanza y la divulgación de la ciencia?</strong></p>
<p><em>Pueden y deben ayudar muchísimo. Lo que no debe suceder de ninguna manera es que la nuevas tecnologías se conviertan en un fin en sí mismas. Deben ser tan sólo (y no es poco) un medio para alcanzar una meta. Y esta meta es doble: es enseñar más y mejor, aprender más y mejor. Si además te puedes divertir, miel sobre hojuelas. Como dice Buzz Lightyear, ¡Hasta el infinito y más allá!</em></p>
<p><strong>En tus clases te encuentras con alumnos procedentes de diversas áreas de conocimiento. ¿Cómo se enfrentan los alumnos no relacionados con la ciencia y la tecnología a una asignatura de física?</strong></p>
<p><em>He tenido alumnos matriculados procedentes de carreras como Historia, Magisterio, Derecho, Filosofía, Ingeniería, Física, Química, Matemáticas, etc. Ha habido todo tipo de reacciones. Algunos han venido a clase el primer día y lo han dejado. No sé qué esperaban de una asignatura de física, nunca he llegado a saberlo. Otros me han dicho que no soportaban la visión de una sola ecuación. Estos siempre han sido minorías y casos muy excepcionales. Recuerdo ahora especialmente dos alumnos de Magisterio que tuve hace tres años. Disfrutaron muchísimo y me dijeron que les había servido de gran ayuda haber visto la ciencia desde un punto de vista distinto. Yo creo que el secreto está en saber exigir a cada uno el nivel que te puede dar. No es comparable lo que le puedo pedir a un estudiante de física que a uno de filosofía. Los dos pueden sacar sobresaliente habiendo llegado a objetivos muy diferentes. ¿Acaso no tiene el mismo mérito que un estudiante de filosofía comprenda las leyes que rigen el comportamiento de un cohete espacial que el que pueda tener un estudiante de física que capte la física subyacente al efecto túnel cuántico? El objetivo de mi asignatura no es que mis estudiantes sepan física, sino más bien que adquieran unas capacidades, unas destrezas, una forma de pensar, un espíritu crítico y escéptico. Aptitudes que seguro les servirán en el futuro, estudien lo que estudien. La ciencia ficción sólo es la disculpa que utilizo para atraerles porque la ciencia ficción tiene ese extraño poder de fascinación sobre nosotros.</em></p>
<p><strong>Me gustaría preguntarte mil cosas más, pero creo que ya he abusado bastante de tu tiempo. Muchísimas gracias por atender a este cuestionario y por tu libro. Esperamos que no sea el último, aunque si no siempre podemos contar con <a href="http://fisicacf.blogspot.com/">Física en la Ciencia Ficción</a>.</strong></p>
<p><em>A mí también me gustaría haberte contado muchas más cosas, anécdotas en las clases, comentarios increíbles que he tenido en el blog, experiencias en congresos de innovación docente, charlas con otros compañeros y no tan compañeros. En fin, ha sido un auténtico placer pasar este tiempo respondiendo a tus agudas preguntas y espero haber estado a la altura en las respuestas.</p>
<p>Muchísimas gracias a ti por dedicar unas horas a leer mi libro y, sobre todo, por dedicarle un hueco en este blog impresionante que tienes. Considero un honor formar parte de él, aunque sea por un solo día. Encantado de haber dispuesto de esta oportunidad y yo también espero que no sea la última. Estás invitado tanto tú como todos tus lectores a venir a las clases de Física en la Ciencia Ficción cuando queráis. Y si no, visitáis mi blog y tan contentos. ¡Un abrazo!</em></p>
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		<title>¡Bien dicho, Carl Sagan!</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Aug 2009 10:18:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kanijo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.cienciakanija.com/wp-content/uploads/carlsaganlo9.jpg" onclick="ps_imagemanager_popup(this.href,'','400','331');return false" onfocus="this.blur()"	 ><img src="http://www.cienciakanija.com/index.php?feedimage=wp-content/uploads/.thumbs/.carlsaganlo9.jpg" align="right" width="300" height="248" border="0" /></a>Finalmente empecé la lectura de “Las Variedades de la Experiencia Científica” de Carl Sagan, un volumen editado por su esposa, Ann Druyan, y basado en una serie de Charlas Gifford sobre Teología Natural que impartió Carl en 1985 en la Universidad de Glasgow. El título del libro es una referencia directa, y un reto sutil, a la algo frustrante “Las Variedades de la Experiencia Religiosa” de William James (también basado en una serie de charlas, presentadas en la Universidad de Edimburgo en 1901). Aunque el texto de James es un clásico de la psicología y la filosofía, James trazó una distinción bastante simple sobre lo que llamó “mentes sanas” y “almas enfermas”, ambas analizadas en términos de otorgar poderes a las experiencias religiosas. Por no mencionar, por supuesto, que sugirió sarcásticamente a su audiencia de científicos que su ateísmo era tal vez el resultado de una disfunción hepática.<br />
<span id="more-3932"></span><br />
En cualquier caso, los ensayos de Sagan son sobre la relación entre ciencia y religión desde un punto de vista muy distinto al de James. Al mismo tiempo, es muy refrescante leer las palabras de un ateo positivo, el cual no recuerda a la airada e inflada retórica de Christopher Hitchens o Richard Dawkins. Por el contrario, el tono de Sagan siempre es medido y humilde, y aún así lanza (metafóricamente) un golpe mortal tras otro a los religiosos de su audiencia.</p>
<p>La ciencia del libro está inevitablemente un poco desfasada (aunque Druyan añadió notas aquí y allá para actualizar algunas de las afirmaciones o hechos). De nuevo, los ensayos no son sobre la ciencia per se, sino sobre el significado de la ciencia en nuestras vidas y sus conflictos con la perspectiva religiosa. Existen muchos pasajes preciosos que merecen la pena una cuidadosa consideración, pero uno en particular me impacto al inicio del libro (capítulo 1). Sagan está hablando sobre la abrumadora vastedad del espacio: aproximadamente cien mil millones de estrellas sólo en nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, la cual es una de las más de 400 mil millones de galaxias del universo. Un universo que mide 46 500 millones de años luz de diámetros, y contiene del orden de 10<sup>80</sup> átomos. Oh, y la mayor parte está vacío o lleno de materia oscura que no es parte de galaxias, estrellas o planetas.</p>
<p>Tras contemplar todo esto por un momento, Sagan dice: “Y este vasto número de mundos, la descomunal escala del universo, para mi no ha sido tenido en cuenta, ni siquiera superficialmente, virtualmente en ninguna religión, y especialmente en ninguna religión occidental”. Esto es exactamente cierto, y algo que apenas se discute en los debates entre ateos y teístas: las religiones humanas son completamente ajenas a la enormidad del espacio. Se habla mucho del “diseño inteligente” y los “principios antrópicos” y otras extravagantes ideas urdidas para convencernos de que hay pruebas científicas de que todo este tinglado fue puesto aquí por alguien (¡y que maravillosos resultados tuvo por todos sus esfuerzos!).</p>
<p>Pero la observación de Sagan deja claro que esta gente no tiene idea de en qué tipo de lugar vivimos. Como dijo Douglas Adams en su famosa “Guia del Autoestopista Galáctico”: “El espacio es grande. No creerías cómo de vasto, enorme, alucinantemente grande es. Quiero decir, puedes pensar que es como seguir un largo camino hacia los ultramarinos, pero eso sólo es una miseria para el espacio”. Así es. ¿Qué tipo de ingeniero inteligente crearía un artilugio (el universo) que necesita 13 000 millones de años para generar <em>Homo sapiens</em>, desperdiciando el 99,999999999999+ por ciento del espacio del universo? O tal vez sugiere Sagan, esta vasta cantidad de espacio y tiempo no ha sido desperdiciada, y Dios ha creado muchos otros mundos con gente. Pero en tal caso, ¿Jesús murió en la cruz de cada uno de ellos? Hay distintos Cielos e Infiernos para las distintas especies de ET? Las implicaciones teológicas son asombrosas, y casi por completo sin abordar.</p>
<p>Ah, los religiosos dirán, ¿pero quién somos para cuestionar los planes de Dios? Él (o ella, o ello, como Sagan escribe repetidamente) trabaja de formas notoriamente misteriosas. Pero es la escapatoria final. Es simplemente una forma elaborada y francamente insultante de decir “No tengo ni la más remota idea”. La gente tiene el derecho a creer cualquier estúpida historia que quiera creer (siempre que no intenten imponerla sobre otros), pero muchos religiosos desde Tomás de Aquino realmente quieren defender que sus creencias también son racionales, que no existe contradicción entre el libro de la naturaleza y los de sus escrituras. De ser así, tienen que responder a la pregunta de Sagan sobre por qué en los conocidos como libros sagrados no se dice nada sobre cómo de grande es en realidad el universo.</p>
<p>Sagan imagina cómo podría haber dictado Dios sus libros a los antiguos profetas de una forma en la que ciertamente habría impactado a las personas modernas. Podría haber dicho (cito a Sagan aquí directamente): “No lo olvides, Marte es un lugar oxidado con volcanes. &#8230; Entenderás esto más adelante. Créeme. &#8230; Qué tal, ‘¿No viajarás más rápido que la luz?’ &#8230; O ‘No existen marcos de referencia privilegiados.’ ¿O tal vez algunas ecuaciones? Las leyes de Maxwell en jeroglíficos egipcios o antiguos caracteres chinos o hebreo antiguo”. Eso sería impresionante, e incluso Dawkins tendría que rascarse la cabeza. Pero no, en lugar de eso tenemos historias triviales sobre tribus locales, una serie aparentemente interminable de “genealogías”, y una descripción del mundo como pequeño, joven y bastante plano.</p>
<p>El reto de Sagan es virtualmente ignorado por teólogos de todo el mundo. Y por una buena razón: es imposible responder coherentemente mientras se mantiene el núcleo de la mayor parte de las tradiciones religiosas. Los distintos dioses a los que la gente adora son simplemente demasiado pequeños para el universo en el que vivimos, lo cual no es una sorpresa una vez aceptado la verdad bastante obvia de que somos nosotros quienes hicimos a los dioses a nuestra imagen, y no al revés. ¡Te echamos de menos, Carl.</p>
<hr />
<p><em><strong>Autor:</strong> Massimo Pigliucci<br />
<strong>Fecha Original:</strong> 11 de agosto de 2009<br />
<a href="http://www.scientificblogging.com/rationally_speaking/good_points_carl_sagan">Enlace Original</a></em></p>
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		<title>La conspiración lunar ¡vaya timo! de Eugenio Manuel Fernández Aguilar</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Jul 2009 21:22:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kanijo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.cienciakanija.com/index.php?feedimage=wp-content/uploads/la_conspiracion_lunar_vaya_timo.jpg" align="right" width="300" border="0" /><strong>Ficha Técnica:</strong><br />
Título: La conspiración lunar ¡vaya timo!<br />
Autor: Eugenio Manuel Fernández Aguilar<br />
Diseño de Portada: Serafín Senosiáin<br />
Precio: 15 euros<br />
Páginas: 176<br />
ISBN: 978-84-92422-14-2</p>
<p>Ahora que llega el mes de agosto, periodo vacacional por excelencia en España, ¿qué mejor que llenar ese tiempo libre con algo de buena lectura? Recientemente ha caído en mis manos, gracias a la intervención de <a href="http://www.laetoli.net/">Serafín Senosiáin de la Editorial Laetoli</a> y de Eugenio Manuel Fernández Aguilar, el libro La conspiración lunar ¡vaya timo! Debo agradecer a ambos el interés en hacerme llegar el ejemplar de la décima entrega de la colección ¡vaya timo!, así que sin más dilación vamos a comentar un poco el contenido.<br />
<span id="more-3730"></span><br />
Como de costumbre, hablaremos primero un poco del autor del libro. Los habituales de Ciencia Kanija ya lo conoceréis puesto que Eugenio Manuel, autor del blog <a href="http://eumafeag.blogspot.com/">Ciencia en el XXI</a> ha aparecido enlazado por diversas (siempre interesantes) razones en distintos artículos de nuestro blog. Nacido en Sevilla, licenciado en Física y actualmente cursando el doctorado en Filosofía de la Ciencia, Eugenio Manuel es un divulgador por devoción. Aparte de su trabajo como profesor de secundaria en Rota y de su labor divulgadora en Ciencia en el XXI pertenece a ARP-SAPC (Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico) y ahora da el salto a la página impresa como divulgador con La conspiración lunar.</p>
<p><strong>Sinopsis:</strong></p>
<p>Aunque son muchos los bulos que circulan, especialmente por Internet, son también cada vez más quienes intentan derrumbarlos. En este libro, el autor intenta — y consigue — desmontar y echar abajo el bulo o superchería de que el ser humano nunca llegó a la Luna. En él analiza también algunos posibles conceptos erróneos sobre las misiones Apolo. El autor ha elegido 50 hipótesis que parecen demostrar que el ser humano nunca llegó a la Luna, busca las fuentes donde se originaron y las refuta contundentemente una por una. Gracias a este exhaustivo análisis aprenderemos detalles y aspectos del programa lunar desconocidos para la mayoría. Gracias a él pondremos asimismo nuestra cabeza en funcionamiento y nos admiraremos —si aún cabe en nosotros capacidad de asombro— de que haya todavía tantos crédulos ignorantes que siguen creyendo en la conspiración lunar.</p>
<p>Sobre el contenido del libro hay que decir que ciertos aspectos de su estructura me han parecido interesantes. El libro no está enfocado de forma enciclopédica, profundizando en cada una de las afirmaciones <em>conspiranoicas</em> y desarmándolas con una avalancha de datos y cálculos. Por contra, Eugenio Manuel sabe tratar en su justa medida el rigor de los datos y la ciencia sin perderse en farragosas explicaciones, yendo directo al grano, usando ejemplos claros y concisos y gráficos explicativos cuando es necesario. </p>
<p>El objetivo principal del libro es llegar al lector de una forma cercana, usando un lenguaje sencillo y con dosis de sentido del humor de forma que cualquier lector, desde el más avezado experto en astronáutica al chaval que estudia en el instituto puedan leer este libro y obtener, cada uno de ellos en su dominio, información valiosa y de interés.</p>
<p>El hecho de haber dividido el libro en partes separadas, con una lógica interna pero pudiendo omitir aquellas conocidas o de menor interés para el lector hace que su lectura sea cómoda y ajustable a cada persona dependiendo de su interés y conocimiento. </p>
<p>Como parte principal, evidentemente, Eugenio Manuel coloca 50 afirmaciones usadas para negar la llegada a la Luna y poco a poco, acudiendo a fuentes solventes, con el peso de los datos y la ciencia va arrasando sin piedad cada una de ella. Personalmente me dispuse a leer el libro con el cuchillo entre los dientes, con el disfraz de <em>magufo</em>, atento a cualquier resquicio por donde atacar. El trabajo de Eugenio Manuel ha sido tan extraordinario, sus fuentes tan claras y sus explicaciones tan brillantes que no me quedó más que darme por vencido. Tal vez no&#8230;como único pero me gustaría añadir que la Hipótesis 33: &#8220;La tecnología informática usada en la década de 1960 no era suficiente para llegar a la Luna&#8221; me parece un poco floja con respecto al resto de argumentaciones. </p>
<p>Acostumbrado a referencias, documentación, imágenes, o unos simples cálculos en el resto de hipótesis, se echa en falta algún tipo de documentación o referencia a los sistemas hardware y software usados, a qué tipo de tareas debían cumplir y por qué eran más que suficientes para llevar a cabo dicha tarea.</p>
<p>Todo esto viene acompañado de capítulos complementarios e independientes sobre la historia de la exploración lunar, conspiraciones, resumen de hechos y finalmente algunas versiones de personajes famosos sobre su experiencia el día de la llegada del Apolo XI a la Luna. Imprescindible la parte final de documentación e información complementaria, una joya donde podremos pasar horas buceando por internet y disfrutar de imágenes, videos y documentos diversos.</p>
<p>Respecto a la editorial, agradecer a Laetoli su apuesta por el pensamiento crítico con la colección ¡vaya timo!, perfectamente continuada con esta entrega y sincronizando su salida con el revuelo por la conmemoración del 40 aniversario de la llegada a la Luna. El libro está editado en pasta blanda, con una original y divertida portada tipo cómic y, para mi sorpresa, una gran calidad en las imágenes y gráficos usados para complementar el texto.</p>
<p>Resumiendo, una excelente lectura para el verano: ligero, ameno, divertido pero con mucha sustancia.</p>
<p><a href="http://www.cienciakanija.com/wp-content/uploads/Eugenio_Fernandez_Aguilar.jpg" onclick="ps_imagemanager_popup(this.href,'','340','462');return false" onfocus="this.blur()"	 ><img src="http://www.cienciakanija.com/index.php?feedimage=wp-content/uploads/.thumbs/.Eugenio_Fernandez_Aguilar.jpg" align="left" width="221" height="300" border="0" /></a>Para finalizar, Eugenio Manuel ha tenido la gentileza de responder a una serie de preguntas que le he enviado a modo de entrevista. No todos los días tiene uno la posibilidad de charlar con el autor de los libros que lee, así que era una oportunidad que no podía dejarse pasar.</p>
<p><strong>¿Cómo surgió la idea de escribir un libro sobre la conspiración lunar?</strong></p>
<p><em>Mi pasión por la ciencia, por la astronomía y por la carrera aeroespacial se pierde en los recuerdos de infancia. Sin embargo será en mis últimos años de adolescencia y, sobre todo, en mis estudios de Física, cuando surge cierto interés por las teorías de la conspiración. Me atraen, pero con una mirada crítica y por diversión, de la misma forma que puede verse una película de ciencia ficción. El libro en sí toma sentido en el momento que comienzo mi tarea docente, hace cuatro años. Observo que muchos adolescentes creen en la conspiración, piensan que el hombre no ha llegado a la Luna. A ellos les llega antes la información por la vía conspirativa que por la vía oficial. Así que este libro es fruto de una necesidad, para poner mi granito de arena en este sinsentido del siglo XXI.<br />
</em></p>
<p><strong>Una de las partes más oscuras y menos agradecidas de la escritura de un libro es el periodo de documentación necesario para el trasfondo. En este caso, la documentación es una parte esencial de La conspiración lunar, ¿qué puedes contarnos sobre esta etapa? ¿Qué dirías a los que se quejan de falta de información y transparencia por parte de la NASA?</strong></p>
<p>Un libro de estas características no se escribe en quince días. A pesar de que llevaba toda mi juventud leyendo e informándome sobre la carrera espacial, he estado recopilando información exclusiva para el libro durante casi cuatro años. Los que defienden las teorías de la conspiración suelen quedarse con un correo que les ha llegado, con el comentario de un colega en el bar o con un ridículo titular escrito a la ligera. Es por eso precisamente que creen en las conspiraciones. Cuando dedicas más tiempo a buscar fuentes ves que no tienes vida suficiente para leer toda la documentación oficial que hay al respecto. La NASA no sólo es transparente al 100%, sino que ofrece todos los materiales on line gratuitamente: fotografías, conversaciones transcritas, vídeos, audios, etc. Todo lo que se pueda pedir sobre las misiones Apollo. Quizá, la mejor página en este sentido es «<a href="http://www.hq.nasa.gov/alsj/frame.html ">Apollo Lunar Surface Journal</a>». Además hay multitud de universidades y revistas científicas que ofrecen investigaciones en base a descubrimientos motivados por los viajes a la Luna. En mi libro hago una relación de páginas web en las que se pueden consultar todo tipo de materiales, pronto pondré esta webgrafía en mi blog para ampliar y complementar.</p>
<p><strong>La salida del libro como conmemoración al 40 aniversario de la llegada a la Luna colocaba unos plazos de entrega estrictos. ¿Ha supuesto una gran presión tener esa fecha fija e inamovible?</strong></p>
<p><em>Sí y no. Me explico. Cuando se aceptó por ambas partes el encargo del libro, insistí en que debía presentarse antes de la fecha clave (20 de julio de 2009). Así que el esfuerzo ha sido tanto del autor como de editorial, a la cual estaré eternamente agradecido. Yo tenía que presentarlo antes de febrero, pero ahí estaban las vacaciones de Navidad para darle el último empujón. Hay que tener en cuenta que la investigación ya estaba hecha, sólo quedaba darle forma final. Sí es verdad que me habría gustado dejar reposar el libro durante un tiempo, pero para eso están las segundas ediciones.</em></p>
<p><strong>Las teorías de la conspiración son como un virus. Mutan constantemente, aparecen de la nada y son casi imposibles de extinguir. ¿Cómo seleccionar sólo 50 argumentos?</strong></p>
<p><em>Buena pregunta, difícil respuesta. Para mí fue la parte más tediosa de la redacción, puesto que algunas hipótesis eran tan ridículas que sólo merecían una línea. El criterio se hizo según algunos parámetros: lo popular que es la hipótesis, el juego a presentar conceptos científicos y la originalidad.  No fue nada fácil, tuve que borrar mucho de lo escrito, enfadarme, volver atrás, adelante, etc.  El libro podría haber tenido el doble de páginas, pero entonces ya no sería divulgativo.</em></p>
<p><strong>De esta selección, ¿cuál te ha parecido más difícil de desmontar? ¿Y el más extravagante?</strong></p>
<p>La más difícil, sin duda, fue la relativa a la cantidad de combustible usado por el Saturno V al salir de la Tierra y por el módulo de ascenso al despegar de la Luna. Difícil no porque sea complicado el tema en sí, sino porque explicar divulgativamente temas en los que entran números y leyes físicas nunca es tarea sencilla.</p>
<p>La más extravagante me llegó vía Lalo Márquez. Cierto periodista decía que Michael Collins salía sin bigote de la Tierra y llega con un “bigote a todo dar”. Lo mejor es leer <a href="http://sobrenatural.net/blog/2006/07/22/fraude-misiones-apollo/#18 ">la referencia original</a>.</p>
<p><strong>¿Por qué nos gustan las conspiraciones?</strong></p>
<p><em>Son divertidas, nos hacen soñar, nos alejan del mundo real y, sobre todo, nos hace sentirnos libres y poderosos al creer que conocemos el «secreto» de los que mueven los hilos. Simplemente eso, que no es poco.</em></p>
<p><strong>Hablando de las teorías de la conspiración, en tu libro comentas la capacidad de cierto “investigador” para defender un día que no se llegó a la Luna, y al siguiente que se llegó pero que se ocultaron grabaciones de estructuras alienígenas, por ejemplo. ¿Resulta más chocante esa caradura o que aún tengan seguidores en ciertos ámbitos?</strong></p>
<p><em>Por supuesto que me parece más chocante esta caradura. Es algo que no apruebo de ninguna manera, la incoherencia, la falta de lealtad a las palabras de uno mismo. Si has dicho que no hemos ido a la Luna y a la semana siguiente dices que llegamos y vimos ruinas, qué menos que retractarte de lo que dijiste siete días antes, ¿no? El que tengan seguidores se entiende: por una parte este tipo de sujetos, hay que reconocerlo, saben comunicar y, en segundo lugar, mucha gente prefiere oír este tipo de historias en las que no tienes que pensar demasiado, te lo dan todo hecho y te lo tragas.</em></p>
<p><strong>El conspinaroico, ¿tiene más de vagancia o de ignorancia?</strong></p>
<p><em>No creo que podamos generalizar. Hay conspiranoicos muy inteligentes y poco vagos de la misma forma que hay personas racionales muy vagas. Aún así, me atrevo a pensar que la pereza mental es el principal aliciente para creer en rarezas. Y lo digo como profesor, que veo cada día cómo los chavales prefieren vivir rodeados de mentiras si eso supone menor esfuerzo cerebral. El problema está, a veces, en la divulgación. Si los profesores y científicos fuésemos grandes divulgadores seguro que podríamos motivar el pensamiento crítico, a pesar de suponer cinco minutos más de razonamiento que las chifladuras que se venden como ciertas.</em></p>
<p><strong>¿Qué te parece que hoy, 40 años después, se haga una encuesta en un conocido diario on-line sólo poco más del 40% de encuestados afirme que la llegada a la Luna fue real? ¿Quién consideras que tiene más parte de culpa en esta analfabetización científica?</strong></p>
<p><em>El conocido periódico on line da pábulo a este tipo de historias, fomenta un relativismo inadecuado a todas luces. Prueba de ello es que han publicado reseñas de mi libro en casi todos los periódicos digitales, tanto españoles como extranjeros (El País, ABC, Público, ADN, etc.), sin embargo ellos no han mostrado el mínimo interés por entrevistarme (por supuesto que yo estoy abierto a ello). Todos podemos dar nuestra opinión, pero no todas las opiniones deben tener el mismo peso, por muchas pataletas que dé quien quiera darla. Y yo me meto en el ajo: mi opinión sobre cómo trasplantar un riñón es, y debe ser, inválida para un cirujano. Por tanto, este tipo de encuestas lleva a confusiones, ¿a quién se le pregunta?, ¿a toda la población?, ¿realmente los científicos se paran a responder una encuesta de este tipo? Está claro que el sesgo que sufre la población que responde a la encuesta la invalida completamente, no es la opinión general. Aunque, sí es verdad que mucha gente piensa que no hemos llegado a la Luna.</em></p>
<p><strong>Jesús Hermida, en el programa especial de TVE conmemorando la llegada a la Luna, dijo no apoyar la teoría de la llegada, ni la conspiranoica. En una época de excesiva corrección política, ¿cuesta llamar a las cosas por su nombre?</strong></p>
<p><em>Es lo que comentaba antes, el excesivo culto al relativismo está haciendo mucho daño a la cultura del siglo XXI. Hoy los chavales no tienen el respeto a los profesores que teníamos nosotros, porque algunos padres les dicen que ellos pueden decir lo que quieran. Y luego vienen políticos y periodistas con complejo de políticos que buscan lo que llamo «tono reconciliador», es decir, no dejar caer la balanza a ninguna parte. Que Hermida (muy respetado por mi parte, casi idolatrado) se sitúe en una posición intermedia, que hable con un tono neutro me parece, a todas luces, un error monumental. Cuando uno tiene un nombre, debería poder llamar las cosas por su nombre, y decir lo que se piensa.</em></p>
<p><strong>Este libro, ¿lo consideras más una “guía” para escépticos o un intento de convencer a los incrédulos?</strong></p>
<p><em>Convencer a los incrédulos es imposible, si se cierran en banda. Sí es válido para los que tienen dudas y quieren pruebas. Por supuesto, como dices, también es una guía: un título alternativo sería «Cómo sobrevivir a un conspiranoico lunar y no morir en el intento».</p>
<p>Y es un libro ideal para chavales de instituto, pues se habla de mucha ciencia y tecnología, se aprende de historia y alguna anécdota picantona.</em></p>
<p><strong>De escoger una, ¿qué prueba considerarías irrefutable sobre la llegada a la Luna?</strong></p>
<p>Casi 400 kg de roca lunar traídas a la Tierra. Cualquier geólogo planetario con dos dedos de frente es capaz de discernir rocas de la Luna, Marte o la Tierra. Esos 400 kg han sido identificados claramente como rocas lunares, y no se puede traer tal cantidad en misiones no tripuladas. <a href="http://curator.jsc.nasa.gov/lunar/index.cfm">Hay una página</a> donde se relacionan multitud de rocas lunares, con un estudio de cada una.</p>
<p>Hay otra prueba ineludible, aunque no física, que es el hecho de que los soviéticos nunca han denunciado un fraude. Eran los primeros interesados y los que tenían los medios en su momento. </p>
<p><strong>En mi opinión resulta más fácil llegar a la Luna que realizar un montaje para simularlo. Imágenes, videos, instrumentación, retardos en las comunicaciones, simulaciones de gravedad baja&#8230; Si te hubiesen pedido que hicieras dicho montaje, ¿cómo lo harías?</strong></p>
<p><em>No lo haría. Por dos motivos: por integridad y por imposibilidad. Un fraude de esta envergadura es, simplemente imposible. Se acabaría descubriendo tarde o temprano. Ahí tienes la película «Capricornio Uno», en la que se ve un fraudulento viaje a Marte. Los conspiranoicos lo usan como prueba de que los viajes a la Luna no se dieron, cuando es una prueba de lo contrario: en la película el fraude se acaba descubriendo. Como dices, es más difícil y costoso el fraude que llegar a la Luna. </em></p>
<p><strong>De haber podido elegir, ¿preferirías haber estado en el lugar de Von Braun o de Armstrong?</strong><br />
<em><br />
Vaya pregunta, me pones en un aprieto. Nunca me lo había planteado y me doy cuenta de que no lo tengo nada claro. Soy físico y, como tal, me apasiona el mundo de los cohetes. Pero también soñaba de chico con ser piloto y salir al espacio. Me pondría en el lugar de Armstrong, más que nada por el pasado de Braun, del V2 y demás. </em></p>
<p><strong>¿Michael Collins es como el atleta que llega en cuarto lugar, brillante pero a un paso del objetivo soñado?</strong></p>
<p><em>Sí, es así. Collins no se debía sentir muy bien dando vueltecitas a la Luna mientras sus compañeros de viaje saltaban por tierras selenitas. Sin su participación, Armstrong y Aldrin no habrían vuelto a la Tierra. Su papel era fundamental, pero la gran mayoría de gente que puebla nuestro mundo no lo sabe. Debe ser triste, pero si me hubiesen dejado hacer algo, con eso me conformaría. Faltaría más.</em></p>
<p><strong>Con Korolev vivo, ¿habrían ganado los soviéticos la carrera espacial?</strong></p>
<p><em>Es difícil especular en este sentido, no soy ingeniero, no sé cuánto más tiempo les habría hecho falta. El caso es que los soviéticos iban en ventaja en logros, pero en clara desventaja en lo que respecta a organización, sus cohetes tenían más toberas y motores, con lo que el riesgo de errores se elevaba. La NASA demostró una capacidad de mejorar cualquier resultado negativo sin precedentes. Desde mi punto de vista ahí está el secreto.</em></p>
<p><strong>Para todos aquellos que no vivimos en directo ese momento histórico nos queda esa espina clavada. ¿Piensas que podremos ver a alunizaje tripulado a medio/largo plazo? En caso de ser afirmativa la respuesta, ¿De qué nacionalidad sería?</strong></p>
<p><em>Dicen que para 2020, y lo dicen desde EEUU. No sé, no lo veo claro, ojalá podamos verlo antes de que nos vayamos. Quiero pensar que sí, que ocurrirá. ¿De qué nacionalidad?, pues si lo hace la NASA no puedo pensar que sea una nacionalidad distinta a la de ellos. Aunque podría ser, es especular sobre temas muy en el aire.</em></p>
<p><strong>La labor de promoción de “La conspiración lunar” tanto en medios tradicionales como en Internet ha sido importante. ¿Te ha sorprendido el interés por el tema?</strong></p>
<p><em>Sabía que había interés por el tema, es decir, no me sorprende que a la gente le guste discutir sobre este asunto. Sí me ha sorprendido el interés por el libro, me ha cogido por sorpresa y ha sido todo un honor el cable que me estáis echando desde algunos blogs y webs. El problema es que es un tema que sale poco de Internet, debería estar en las aulas, los profesores debería mencionarlo más a menudo. Para ellos, está este libro, puede servirles como una guía.</em></p>
<p><strong>Desde la publicación del libro, ¿cuántos correos acusándote de encubridor has recibido? ¿Alguno a reseñar? ¿Cuántos te han agradecido la información ofrecida?</strong></p>
<p><em>Bueno, esto es algo normal. Para muchos soy un agente infiltrado de la NASA (¡qué más quisiera yo!), para otros me estoy forrando (¡todavía no conozco a nadie que me haya dicho “he comprado tu libro”!), para otros simplemente no me he informado y me espetan los argumentos que precisamente desmonto en el libro (y me lo dicen sin leer el propio libro). No merece la pena reseñar ninguno de estos comentarios, suelen estar mal escritos, con faltas de ortografías, sin tildes, sin signos de puntuación. </p>
<p>Felicitaciones he recibido también muchas y te animan de verdad, porque ves que lo que has hecho puede servir a la gente. Lo que quiero es que pase el tiempo, que fragüe, para ver si ha dado fruto.</em></p>
<p><strong>Como profesor, blogger y escritor, ¿qué público consideras más exigente: alumnos, internautas o lectores?</strong></p>
<p><em>Sin lugar a dudas, los alumnos. Los lectores del blog a veces te acusan, pero es a tu persona, usando el manido argumento ad hominem. Sin embargo, como un alumno quiera entender algo, hasta que no le has dado veinte vueltas y lo ha comprendido, no descansa. Y esto, me encanta.</em></p>
<p><strong>¿Algún nuevo proyecto en mente para el futuro?</strong></p>
<p><em>«Haberlos haylos». Ahora estoy liado con un proyecto editorial de libros de texto para secundaria que me quita el sueño a menudo. En mente y esquemas tengo algunos libros de divulgación, dentro de unos meses me sentaré a darle prioridad a uno para abordarlo con toda mi alma. También tengo cosillas de poesía por ahí, creo que en septiembre sale una antología de profesores de los 70 y 80. </em></p>
<p><strong>Muchas gracias por atender a esta entrevista, esperamos que tengas mucho éxito con “La conspiración lunar” y tus próximos proyectos.</strong><br />
<em><br />
Gracias a ti por tu amabilidad y por la originalidad de las preguntas. </em></p>
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		<title>Diáspora de Greg Egan</title>
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		<pubDate>Sun, 31 May 2009 14:16:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kanijo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.cienciakanija.com/index.php?feedimage=wp-content/uploads/pdiasporage.jpg" align="right" width="340" height="495" border="0" /><strong>Ficha Técnica:</strong><br />
Título: Diáspora<br />
Autor: Greg Egan<br />
Título Original: Diaspora<br />
Traductor: Pedro Jorge Romero<br />
Diseño de Portada: Estudio AJEC<br />
Precio: 17,95 euros<br />
Tamaño: 23&#215;16 cm<br />
Páginas: 320<br />
ISBN: 978-84-96013-52-0</p>
<p>Con esta entrada se inaugura una nueva sección que espero se siga ampliando de forma habitual con el tiempo. Gracias a Raúl Golzálvez, de la <a href="http://www.grupoajec.com/">editorial AJEC</a>, especializada en literatura de ciencia-ficción, llegó a mis manos un ejemplar de la novela Diáspora, del autor australiano Greg Egan.  Como buen amante de la literatura, y de la ciencia-ficción en concreto, fue una grata sorpresa el regalo por lo que me decidí a escribir una breve reseña del libro al terminar su lectura.<br />
<span id="more-3358"></span><br />
Para empezar hablemos un poco de su autor, Greg Egan. Nacido en 1961 en Australia y matemático de formación, se ha destacado como escritor de ciencia-ficción en su vertiente de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ciencia_ficci%C3%B3n#Ciencia_ficci.C3.B3n_Hard_y_Soft">ciencia ficción dura</a> llegando a ser reconocido con premios tan prestigiosos como el <em>Hugo </em>o <em>Locus </em>. Esta formación matemática está muy presente en su obra, y Diáspora no es una excepción. A pesar de haberse publicado originalmente en inglés en 1998, su novela <em>Diáspora</em> no ha llegado al idioma español hasta hace unas semanas con su publicación por parte de AJEC como comentaba antes.</p>
<p><strong>Sinopsis:</strong></p>
<p>Al borde del año 3000, la Humanidad se ha dividido ampliamente en varias trayectorias evolutivas. Los Carnosos son los que residen principalmente en un cuerpo humano, aunque las diferencias genéticas han creado problemas de comunicación entres las diversas formas.En las Polis, en cambio, los humanos son incorpóreos, inteligencias artificiales con consciencia propia que procrean, interactúan, crean arte e intentan desentrañar los misterios de la vida. Y finalmente los Gleisner, robots orgánicos que usan un software de autoconsciencia.</p>
<p>La novela se inicia con la aparición de Yatima, un huérfano generado espontáneamente por el software de la Polis Konishi, con plena autoconsciencia. Pero cuando una enorme tragedia sacude a las diversas especies humanas, Yatima se embarca en una gran búsqueda de especies supervivientes a través de la galaxia para resolver el misterio.</p>
<p>Yendo al libro en cuestión decir que no es nada fácil su lectura, sólo apto para los auténticos aficionados de la ciencia-ficción. No existe una gran profundidad en los personajes ni generan una gran empatía en el lector. El hilo conductor de la novela es difuso, saltando en el espacio y el tiempo y modificándose en cada salto. </p>
<p>Con este comentario parecería un libro aburrido y disperso, nada más lejos de la realidad. Tanto argumento como personajes parecen una excusa bien hilvanada para que Egan vaya tocando, uno tras otro, los temas principales de la ciencia-ficción, analizándolos minuciosamente y dejándonos reflexionar sobre cada uno de ellos.</p>
<p>¿Qué es la consciencia? ¿Cómo aprendemos? ¿Cuál es el límite del conocimiento? Vida extraterrestre, física teórica, genética, no hay prácticamente ningún aspecto que no se aborde en Diáspora, tanto en su aspecto científico como ético. Cada párrafo nos deja un regusto de profundidad, debiendo detenernos a analizarlo, a sacarle el jugo, a observar perspectivas nuevas en viejos dilemas. Un libro que sin duda merece la pena leer más de una vez, disfrutando de la imaginación y a la vez realismo de Egan.</p>
<p>Por último, respecto a la edición, comentar algunos detalles. La portada, como podéis ver, bastante sobria, resulta elegante y sugerente. La encuadernación , a pesar de ser pasta blanda, es sorprendentemente sólida, después de 3 semanas en metro y una bajada rodando por las escaleras del mismo se mantiene en un estado excelente, el tamaño de la letra es adecuado y contiene un glosario de términos científicos al final del mismo muy útil dado el alto nivel del libro.</p>
<p>Como detalles a mejorar, personalmente he encontrado el texto demasiado compacto, con poco espacio entre líneas y párrafos y unos márgenes escasos dando un aspecto de aglomeración. Para los puristas decir que esta edición contiene un número importante (a mi parecer) de erratas, por lo que calma y no desesperen.</p>
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