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| Phylis Canion sostiene la cabeza de lo que ella llama un Chupacabra en su casa de Cuero, Texas, el viernes 31 de agosto de 2007. Encontró al extraño animal muerto en las afueras de su rancho y cree que es el responsable de matar a muchos de sus pollos. Los resultados: La fea bestia de grandes orejas encontrada en Cuero no es el mítico chupacabra. Es sólo un simple coyote. Crédito: AP Photo/Eric Gay. |
Los monstruos están por todos sitios en estos días, y la creencia en ellos es más poderosa que nunca. Lo que es difícil de creer es porqué tanta gente cree en compra unas pruebas tan difusas, sospechosos esquemas e informes redomadamente falsos que perpetúan los mitos que a menudo sólo tienen una verdad final: Ponen dinero en los bolsillos de sus proveedores.
Lo que hay debajo de esto, de acuerdo con varias entrevistas a gente que estudia este tipo de cosas es lo siguiente: La gente quiere creer, y la mayoría, simplemente, no puede ayudar.
“Mucha gente simplemente quiere creer”, dijo Brian Cronk, profesor de psicología en la Universidad Estatal de Missouri Occidental. “El cerebro humano siempre intenta determinar por qué suceden las cosas, y cuando la razón no está clara, tendemos a formar explicaciones bastante extravagantes”.
Una cuestión relacionada: ¿La creencia en loa paranormal tiene algo que ver con la creencia religiosa?
La respuesta a esta cuestión es que sin duda matizable, pero los estudios apuntan a una conclusión interesante: La gente que practica una religión normalmente es animada a no creer en lo paranormal, sino a poner su fe en una deidad, mientras que aquellos que no practican activamente ninguna religión son más libres de creer en el Bigfoot o consultar a un psíquico.
“Los cristianos y seguidores de la New Age, paranormalistas, etc. Todos tienen algo en común: una orientación espiritual del mundo”, dijo el sociólogo Profesor Carson Mencken de la Universidad Baylor.
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