Artículo publicado el 16 de noviembre de 2011 en la web de ESO
Observaciones realizadas con el telescopio APEX, en longitudes de onda submilimétricas, revelan las frías nubes de polvo donde nacen estrellas en la Nebulosa Carina. Este lugar de violenta formación estelar, que alberga a algunas de las estrellas más masivas de nuestra galaxia, es un terreno ideal para estudiar las interacciones entre estas estrellas jóvenes y sus nubes moleculares progenitoras.
Usando la cámara LABOCA del radiotelescopio Atacama Pathfinder Experiment (APEX) en el llano de Chajnantor, a 5000 metros de altura en los Andes chilenos, un equipo de astrónomos dirigido por Thomas Preibisch (Universitäts-Sternwarte München, Ludwig-Maximilians-Universität, Alemania), en estrecha colaboración con Karl Menten y Frederic Schuller (Max-Planck-Institut für Radioastronomía, Bonn, Alemania), tomó imágenes de la región en luz submilimétrica. En esta longitud de onda, la mayoría de la luz detectada corresponde al débil calor que emiten de los granos de polvo cósmico. Por lo tanto, la imagen revela las nubes de polvo y gas molecular –principalmente de hidrógeno- a partir de la cual pueden formarse estrellas. A -250ºC, los granos de polvo son muy fríos, y el débil resplandor que emana de ellos sólo puede ser visto en longitudes de onda submilimétricas, significativamente más amplias que las de la luz visible. Por esta razón la luz submilimétrica resulta clave para estudiar cómo se forman las estrellas y cómo interactúan con sus nubes progenitoras.





