Artículo publicado por Ken Croswell el 16 de diciembre de 2011 en Science Now
Júpiter es víctima de su propio éxito. Unos sofisticados nuevos cálculos indican que el mayor planeta de nuestro sistema solar, que pesa más del doble que el resto de los planetas juntos, ha destruido parte de su núcleo central. Irónicamente, el culpable es el propio hidrógeno y helio que hicieron de Júpiter un gigante gaseoso, cuando la gravedad del núcleo atrajo estos elementos al formarse el planeta. El hallazgo sugiere que los planetas extrasolares más masivos no tienen núcleos en absoluto.
Los astrónomos dicen que Júpiter es un gigante gaseoso debido a que consta principalmente de hidrógeno y helio, que en la Tierra son gases. En Júpiter, sin embargo, la enorme presión de la gravedad del planeta comprime la mayor parte del hidrógeno en un fluido metálico que conduce la electricidad. El hidrógeno y el helio rodean a un núcleo central hecho de hierro, roca y hielo. El núcleo, que pesa aproximadamente 10 veces la masa de la Tierra, es un pequeño componente de un planeta de 318 masas terrestres.
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