La NASA está evaluando el riesgo que supone para las naves espaciales la próxima lluvia de meteoros Dracónidas de 2011, una tormenta de siete horas de diminutas rocas espaciales que tienen el potencial de impactar con grandes naves que orbitan la Tierra, tales como la tripulada Estación Espacial Internacional o el Telescopio Espacial Hubble.



