Artículo publicado por Edwin Cartlidge el 24 de noviembre de 2011 en physicsworld.com
Una vasta burbuja de gas caliente rarificado se ha revelado como una fuente de rayos cósmicos – las misteriosas partículas que aporrean continuamente la Tierra. La observación de la conocida como superburbuja, que mide más de 100 años luz de diámetro, se realizó usando rayos gamma recopilados por el satélite Fermi de la NASA, y arroja luz sobre el origen de los rayos cósmicos en las regiones de formación estelar masiva.
Los rayos cósmicos son protones, núcleos y electrones muy energéticos que llegan a la Tierra desde el espacio. Desde que se descubrieron en 1912 por parte del físico austriaco Victor Hess, los científicos han debatido sobre su procedencia y cómo se aceleran. Viajando casi a la velocidad de la luz, pueden tener energías de muchos órdenes de magnitud por encima de lo que pueden lograr los aceleradores más potentes de la Tierra.
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